Fullería socialista contra el muro del PP

El PSOE intenta reconquistar terreno exprimiendo los recovecos legales y la cocina del CIS


santiago / la voz

Cuando el PSOE tenía dificultades para mantener a raya a la derecha sacaba a Guerra. «¡Alfonso, dales caña!», gritaban los descamisados en los mítines. Y solía funcionar. El PSOE de hoy amedrenta con José Felix Tezanos, sociólogo de tradición guerrista, que no dispara con frases lapidarias, sino con los sondeos del CIS. El último entró por Pedrafita esta semana para decir que el PP ya no es la fuerza más votada en esta tierra. Que ahora Galicia se tiñe de rojo. Que el puño y la rosa se imponen en las cuatro provincias y no resiste siquiera el baltarato de Ourense. 

Quizás sea porque el PSOE nunca ganó unas elecciones en Galicia que la fullería del CIS es acogida con escepticismo. En su mejor resultado histórico, con Zapatero en la Moncloa, Touriño en la Xunta y Pepe Blanco pateando todos los pueblos y gasolineras de Lugo, los socialistas obtuvieron en esta provincia 8.000 votos menos que los populares, brecha que se amplió a 12.000 sufragios en A Coruña, a 18.000 en Pontevedra y a 20.000 en Ourense, siempre en favor del PP.

Algún notable del PSdeG suelta una sonrisa pícara al aludir al sondeo del CIS. «¿Pero sería cojonudo, eh?», admite desde su puesto en Madrid. En este partido aún se recuerdan los barómetros que elaboraba Rivera Otero en la Xunta bipartita, entre el 2007 y el 2008. El PSdeG era la primera fuerza en voto directo (sin cocina), y Feijoo obtuvo la primera mayoría absoluta al año siguiente.

Al PP no es tan fácil ganarle en Galicia, pero en el PSdeG lo ven posible. Gonzalo Caballero pregona cada vez que puede el fin del ciclo de Feijoo, y sus compañeros replican por las redes sociales los cuadros de la encuesta de Tezanos, aunque quienes mueven las redes de influencia que llegan hasta la última parroquia y aldea son los populares.

Los de Pedro Sánchez hacen lo posible por comerle terreno a la derecha. Y están avanzando. Caída de Rajoy, hostigamiento a Pablo Casado por el máster fantasma, pactos a varias bandas para descolocar al PP y argucias en forma de enmienda para derribar su muro infranqueable en el Senado. Mucha fullería.

La ingeniería socialista se ha aprendido al detalle el artículo 115 de la Constitución, y el 167 de la LOREG, que permite al presidente del Gobierno convocar elecciones parciales solo para el Senado. Si es posible hacerlo, y al parecer lo es, nada impediría que Pedro Sánchez estrenara este atajo para socavar uno de los últimos bastiones de poder del PP.

El otro bastión es Galicia. Y aquí al PP, como al Pontevedra de los sesenta, hai que roelo. Esta semana, el PSdeG, con el resto de la oposición, jugó la mejor baza que puede tener en la legislatura para intentar desgastar a Feijoo: abrirle una comisión de investigación sobre los recortes en la sanidad. Se fija día y hora para arrancar. Y como si al PP no le bastara con usar su mayoría para atar en corto esa comisión y hacerla coincidir con el estreno de la de O Marisquiño, dirigida a afear la gestión de Abel Caballero, va Feijoo y le apaga todas las luces mediáticas con una remodelación del Gobierno. En Galicia conviene algo más que argucia y fullería para derribar los muros del PP.

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