Galicia no sale en el mapa de ruidos de los trenes

Las pocas circulaciones y la falta de servicios de cercanías explican que esté ausente de los planes antirruido


redacción / la voz

La Unión Europea ha puesto en los últimos años un empeño especial en controlar el problema del ruido que generan los grandes corredores viarios y ferroviarios, así como los aeropuertos. Se trata de una directiva comunitaria que pretende obligar a los Gobiernos a detectar las principales zonas afectadas y las poblaciones expuestas, y a elaborar planes de acción para mitigar sus efectos, incluida la reducción del ruido si fuese necesaria. Galicia no tiene ese problema ni en su red ferroviaria ni en sus tres aeropuertos. No llegan a los umbrales mínimos marcados por la Comisión Europea. En carreteras sí que aparecen tramos de su red viaria, en la que destaca la AP-9 sobre el resto.

El BOE publicó ayer los planes de acción contra el ruido ambiental de los grandes ejes ferroviarios, según prevé la Ley del Ruido del 2003. Esta es la segunda fase, que incluye aquellos corredores con más de 30.000 circulaciones al año. La primera fase se centraba en los que superaban las 60.000, básicamente en el entorno de las grandes ciudades españolas que cuentan con redes de cercanías. Galicia no aparece en ninguno de los denominados mapas estratégicos del ruido.

Ni siquiera el eje atlántico gallego, especialmente el recorrido de altas prestaciones entre A Coruña y Vigo, llega a estos umbrales, a pesar de ser la línea de media distancia con más rentabilidad de España. Recientemente, el PP y En Marea se unieron para solicitar más frecuencias en este recorrido clave para atender las demandas de profesionales y estudiantes, que consideran insuficientes las cadencias. De hecho, este eje ferroviario tendría capacidad para duplicar el número de frecuencias o incluso acometer servicios de cercanías en las áreas metropolitanas de Pontevedra-Vigo y A Coruña.

Viendo la botella medio llena, se puede decir que Galicia -especialmente sus zonas urbanas- no sufre la presión acústica ferroviaria de otras zonas España. Pero si se ve medio vacía, se evidencia la brecha ferroviaria entre Galicia y el resto de España: menos circulaciones de trenes y, sobre todo, ausencia de servicios de cercanías.

Si se echa un vistazo al mapa, se observa que aparecen Asturias, Cantabria y El País Vasco, con servicios de cercanías en las zonas con mayores concentraciones de población urbana. Aunque tienen conurbaciones de núcleos más extensas que las gallegas, su estructura territorial no sería tan diferente a las de las áreas metropolitanas de Vigo y A Coruña. Incluso aparece Mallorca, con una red ferroviaria muy limitada, o el eje entre Palencia y Valladolid. Además de las zonas más afectadas (Madrid y Barcelona), también están incluidos los entornos metropolitanos de Sevilla, Málaga, Alicante o Valencia.

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