Feijoo llama a aprovechar la mayoría para gobernar, «algo tristemente extraordinario»

El presidente estimula a su nuevo equipo y ensalza una Xunta estable frente a los «pactos de minorías»


santiago / la voz

Han pasado dos años y tres días desde la tercera mayoría absoluta de Feijoo y el presidente no parece dispuesto a bajar la bandera de la «estabilidade» como seña de identidad de su Gobierno. La toma de posesión de los nuevos conselleiros se convirtió en un acto reivindicativo de su gestión, con autocrítica incluida, porque entiende que Galicia «non é un lugar ideal, pero é mellor que no 2009 e no 2016». Por ello, animó a su nuevo equipo a aprovechar el respaldo de los gallegos para gobernar, «algo tristemente extraordinario». La comparativa con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, embarcado en «pactos de minorías deseñados nun despacho», era evidente.

Su arenga, que fue un aperitivo del discurso del estado de la autonomía, previsto para octubre, estuvo cargada de palabras de motivación para los conselleiros que llegan, para los que asumen nuevas competencias y también para los que siguen en sus puestos, que tienen algunas de las patatas más calientes que se cocerán los próximos meses.

Si hubo algún mensaje más concreto, se lo pudo trasladar en la sesión del Consello da Xunta posterior, en la que no había contenidos ejecutivos y en la que se abordaron, ya a puerta cerrada, algunos de los retos que vienen. En público sí puso en valor la decisión de separar Educación y Cultura, dándole galones a Román Rodríguez para desarrollar «o mellor xacobeo da historia», la coletilla que tendrá que llenar de contenidos y dinero. El de Lalín también se lleva a su renovado departamento la gestión lingüística, siempre delicada y a expensas del juego político en torno a las identidades.

Los marrones de mayor calado no cambian de manos. A Jesús Vázquez Almuíña le esperan meses complicados al frente de Sanidade, que será el saco de boxeo de la oposición; y de Francisco Conde -y de la coyuntura económica, destemplada- dependerá que la Xunta pueda salvar dignamente el reto del empleo, que sigue muy lejos de los objetivos de legislatura (entre 80.000 y 100.000 puestos de trabajo, y solo van 30.000).

Los próximos 24 meses serán el momento de poner en valor los indicadores positivos de las cuentas públicas que maneja Valeriano Martínez, claves para que otras consellerías como Política Social, Mar o Medio Rural puedan alcanzar sus objetivos de crecimiento y mejora del bienestar.

Y Feijoo también se la jugará con la financiación autonómica, un asunto que abandera personalmente y en el que tiene mucho más que perder que otros presidentes autonómicos aliados de distintos signos, algunos en la recta final de su vida política. En este paquete también va el reto demográfico, que difícilmente va a dar alegrías estadísticas en los dos años que restan, durante los que pueden resurgir momentos de inestabilidad orgánica en el PP que vuelvan a señalarlo. De momento, «Galicia, Galicia, Galicia».

¿Intentará un cuarto mandato?

 

La anunciada remodelación de Gobierno iba tener lectura sucesoria, por activa o por pasiva. Y fue por pasiva. El recambio obligado de dos conselleiros y la ampliación de su equipo más cercano le daba a Feijoo margen para dotar de mayor músculo político a su proyecto, pero prefirió hacer recambios más enfocados a la gestión que a las personas, evitando repetir el modelo que impulsó Manuel Fraga con él mismo, cuando situó a dos vicepresidentes por debajo -el otro era José Manuel Barreiro- promoviendo una fórmula que finalmente se trasladó a la batalla orgánica, que ganó el de Os Peares.

La consigna, y así quedó claro en los discursos de ayer, es no hablar de la sucesión al menos en los próximos veinte meses. Si para entonces sigue siendo un presidente previsible, lo más probable es que Feijoo vuelva a convocar en abril o mayo del 2020 a los principales cargos del partido en los jardines del hotel compostelano en el que suele revelar sus reflexiones políticas más íntimas.

Hasta entonces, tendrá que soportar las cordiales presiones de los dirigentes de su partido, que desde hace un tiempo ya lo invitan a repetir otra vez, con lo que podría aspirar a empatar en tiempo al frente de la Xunta con el fundador del PP. Su objetivo es llegar con las manos libres y sin promesas que comprometan su palabra al respecto.

A su favor tiene, de momento, el escaso desgaste que ha sufrido en estos dos años y unas encuestas que siguen dándole espacio para gobernar en solitario, mientras Ciudadanos no comparece en Galicia. En contra, los argumentos son exactamente los mismos. Si es capaz de llegar al 2020 con crédito y escaños de margen, puede ser el mejor momento para el relevo. Para no acabar como Fraga.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Feijoo llama a aprovechar la mayoría para gobernar, «algo tristemente extraordinario»