Cabo de Cruz comprará un dron para vigilar sus playas las 24 horas del día

Pretende lograr fondos comunitarios para adquirir un modelo con cámara térmica


Ribeira / la voz

Atacada por el furtivismo los 365 días de año, la directiva de la Cofradía de Cabo da Cruz quiere aliarse con la tecnología para poner freno a esta sangría. Tras verse incapaz de controlar a los mariscadores ilegales por tierra y mar, la última alternativa es hacerlo por el aire. Es por ello que guardias rurales del pósito ya han comenzado a formarse en el vuelo de drones. El objetivo, vigilar las playas 24 horas al día, y hacerlo de una forma más eficaz y veloz.

La propuesta, que todavía está en fase germinal, requiere de un importante respaldo económico. Para que salga adelante deben reunir algo más de 30.000 euros, con los que quieren adquirir un dron de primera categoría, de más 2 metros de envergadura y que cuenta con cámara térmica, lo que permitiría controlar a los furtivos de noche. «Estamos buscando a maneira de adquirilo. Cremos que é unha grande idea», reconoce la vicepatrona, Susana Silva.

El aparato, que soporta rachas de viento de más de 60 kilómetros por hora, y que además es resistente al agua, cuenta con una autonomía de vuelo superior a los 120 minutos. A pesar de su alto coste, el dron permitiría que los guardias rurales controlasen prácticamente todos los arenales del pósito. «Sería capaz de sobrevolar toda la extensión de las concesiones boirenses en menos de 15 minutos», afirma Isaac Martínez, piloto de dron y coordinador del revolucionario proyecto.

Con todas las partes convencidas de los beneficios de la propuesta, los guardas ya han comenzado a realizar prácticas de vuelo, aunque de forma recreativa. Si finalmente se consigue la financiación necesaria, Martínez estima en que en un mes se podría tener el aparato operativo.

Diversos permisos

Los principales problemas a los que se enfrentaría la cofradía serían los diferentes permisos con los que debe contar, además de las titulaciones oficiales que precisarían los vigilantes. «No nos olvidamos de que existe una ley de protección de datos que nos marca unas pautas de actuación y de la que muchos operadores de dron ni hablan; ni de que, entre otras cosas, está prohibida la vigilancia en lugares públicos a excepción de a los cuerpos y fuerzas de seguridad», afirmó Martínez, que ejercería a su vez de vigilante y de piloto de la nave.

El principal objetivo de la cofradía es aumentar el control durante la noche, momento que aprovechan los furtivos para esquilmar la mayor parte del marisco. Con turnos en los que solo trabajan dos guardias rurales, las posibilidades de controlar los más de 60 kilómetros de playa que gestiona el pósito son limitadas. Es por ello que, aunque la cámara no pueda sacarles fotos a los furtivos, los vigilantes sí podrán detectarlos a ellos y los escondrijos que utilizan para esconder la almeja.

«La tecnología viene para quedarse y por eso nos lo tomamos tan en serio. Lo queremos y lo necesitamos», apuntó Isaac Martínez, que destaca que llevan ya cuatro meses trabajando codo con codo con la cofradía para que el dron surque los cielos de Cabo con la mayor celeridad posible.

Guardapescas ya se forman para usar los vehículos no tripulados en sus tareas

Puede que sea la primera en materializarse, pero la idea que ha tenido Cabo de Cruz no es nueva. Ya hace tiempo que se plantea incorporar las nuevas tecnologías a la vigilancia de playas y protección de recursos para luchar contra el furtivismo. Y los drones pueden ser una herramienta eficaz para la observación de los bancos naturales, como lo han demostrado ser en otros ámbitos similares, como es el caso del sector agrícola, donde estos aparatos se emplean para vigilar campos y cultivos y atajar los hurtos.

Formación de «pilotos»

En el sector marisquero no quieren demorar tampoco la entrada de un sistema que podría facilitar las labores de control y, por eso, desde la Federación Galega de Confrarías está formando a los futuros pilotos de esos vehículos aéreos no tripulados que sobrevolarán los bancos naturales.

Anteayer comenzó el curso que ha organizado, gracias a un convenio suscrito con la Consellería do Mar, en el que participan alrededor de una veintena de vigilantes.

El curso tendrá una duración de 20 horas lectivas, de las que la mitad son presenciales y las demás, a distancia. En esas sesiones conocerán la normativa que regula el empleo de drones, se aproximarán a los usos de estas herramientas en seguridad privada y, por supuesto, aprenderán a manejar un dron y dedicarlo a sus labores de vigilancia.

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