El padre de Asunta vive en la más absoluta soledad en prisión

Evita el contacto con otros presos y se refugia en la lectura


A coruña / La voz

Alfonso Basterra, el padre adoptivo de Asunta, ha cambiado de módulo este año dentro de la prisión de Teixeiro (Curtis, A Coruña), pero no de vida ni de actitud. Además del encierro por matar a su hija hace ahora cinco años (está condenado a 18 años de cárcel), Basterra continúa de forma paralela con su encierro en sí mismo.

Su relación con el resto de los presos del llamado módulo de destinos es mínima. Esta zona de la prisión es un espacio integrado aproximadamente por un centenar de internos considerados «de confianza» para realizar labores domésticas para el propio funcionamiento de la prisión, como jardinería, lavandería, limpieza de las instalaciones comunes o cocina, y por las que son remunerados. Si bien el origen delictivo del grupo entre el que se encuentra Basterra es muy variado, todos son considerados presos de buena conducta. De hecho, muchos de ellos afrontan en este bloque el último tramo de su condena.

Como apenas lleva unos meses en este módulo de destinos, a Basterra no le toca de momento desarrollar ninguna de estas labores en las que ya debutó en el módulo 14 (de preventivos primarios). Allí le encargaron, entre otros trabajos, el reparto de comida entre los internos.

Mientras la gran mayoría de presos intenta apoyarse en otros compañeros para sobrellevar el largo día a día carcelario, Basterra ha elegido, prácticamente desde su ingreso, abrazar la soledad. No tiene pandilla, no tiene un amigo habitual y de confianza con el que confesarse. Esto lo dejaba para la escritura de sus memorias carcelarias, en las que parece haber rebajado la intensidad creadora en los últimos meses. Por el contrario, una de sus grandes aficiones y refugios sigue siendo la lectura.

Escasa relación epistolar

Su actitud es muy diferente a la tomada por su exmujer Rosario Porto, animal social en su etapa del módulo de mujeres de Teixeiro -donde incluso llegó a ejercer de asesora legal de otras compañeras internas- y ahora en A Lama (Pontevedra), donde gasta buena parte de su tiempo estableciendo comunicación con el exterior a través de numerosas cartas.

También aquí la expareja es totalmente diferente. El trabajo epistolar de Alfonso Basterra en los últimos meses es casi nulo. Ni escribe ni recibe cartas. Su discreción es tan grande que apenas genera trabajo entre los funcionarios. Actualmente no comparte celda, una circunstancia totalmente casual, pero que se adapta perfectamente a su situación anímica.

Respecto al régimen de visitas, tampoco Alfonso Basterra es precisamente de los más reclamados al módulo de la entrada. La presencia de familiares es muy escasa, menos incluso que las de algunos amigos que le visitan con espaciada regularidad.

Sin partes disciplinarios

Con esta actitud pasiva, casi huidiza, en la prisión de Teixeiro, Alfonso Basterra no ha motivado que se abriese contra él un parte disciplinario.

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