La línea de tren privada A Coruña-Oporto se abre camino al aprobarse la que unirá Madrid y Montpellier

La conexión francesa, la primera en ser autorizada, podrá optar a un 70 % de viajeros nacionales


redacción / la voz

La conexión ferroviaria entre A Coruña y Oporto solicitada por Arriva tiene ahora más opciones que nunca para convertirse en una realidad. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de aprobar la primera línea ferroviaria internacional de viajeros que será explotada por una empresa privada, gracias a que este mercado está liberalizado desde el 2010. Lo interesante de la autorización a la empresa ILSA (Intermodalidad del Levante, una firma controlada por Air Nostrum) para que opere servicios internacionales entre Madrid y Montpellier (Francia) es que permite a la empresa recoger viajeros nacionales -aquellos que van a destinos dentro de España-, siempre y cuando no superen el 70 % de los ingresos.

Renfe había solicitado a la CNMC que estudiara las condiciones con las que se iban a prestar estos servicios, con el objeto de que se limitara la capacidad de captar tráfico nacional para que la eventual autorización no supusiera una liberalización encubierta de los servicios ferroviarios de larga distancia y, por tanto, una competencia desleal con la propia Renfe en el corredor más rentable de alta velocidad: el que une Madrid con Barcelona. Hay que recordar que estos servicios no estarán liberalizados hasta el 2020, según la normativa europea.

Los servicios de alta velocidad que propuso ILSA, además, serán más baratos que los que ofrece la operadora española, que explota esta línea internacional junto con la empresa pública francesa SNCF. Este servicio triplicará las frecuencias actuales entre Madrid y la ciudad francesa, reduciendo incluso los tiempos de viaje. Así que la CNMC valoró, ante todo, los «efectos positivos» que esta decisión tendría para los usuarios, dejando un amplio margen para que la operadora privada pueda competir con Renfe a la hora de captar viajeros que tengan como destino ciudades españolas.

Renfe no está nada satisfecha con esta decisión, pese a que Competencia se ha comprometido a controlar semestralmente la venta de billetes de ILSA, para comprobar que no se supera la cuota del 70 % en trayectos nacionales. No obstante, Renfe parece decidida a recurrir la autorización. Otra fuente de conflicto surgirá cuando la CNMC apremie a Renfe para que alquile trenes de alta velocidad S-100 al operador privado.

La conexión A Coruña-Oporto está precisamente en un impás por asuntos relacionados con la competencia que puede suponer para Renfe en recorridos solo entre ciudades gallegas. Pero parece que la decisión tomada con ILSA puede favorecer los intereses de Arriva, que quería empezar a operar en el eje atlántico a mediados del 2019. En Marea solicitará a Fomento mañana que se aumenten las frecuencias en esta conexión.

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