Marián Ferreiro: «En Narón somos unos luchadores»

La alcaldesa de Narón no se achica frente a los retos de la que es la octava ciudad de Galicia, aunque todavía dice no comprender el juego subterráneo de la política


Tiene unos ojos pequeños pero inquietos, que están pendientes de la entrevista y de otras muchas cosas. Marián Ferreiro (Narón, 1977), que antes que alcaldesa fue secretaria del alcalde, no se achica frente a los retos de la que es la octava ciudad de Galicia, aunque todavía dice no comprender el juego subterráneo de la política.

-Está a punto de cumplir un año en la alcaldía, ¿qué le ha parecido?

-Muy bien. Tengo muy buenas sensaciones. Entré con algo de temor porque nunca estuvo en mis objetivos ser la alcaldesa. Tengo un gran equipo.

-Usted trabajó en el Concello.

-Sí. Fui personal eventual; secretaria del alcalde. Estaba en las xuventudes de Terra Galega, me ofrecieron trabajar en el Concello y vine. Una cosa llevó a la otra y aquí estoy. Si cuando estaba en las xuventudes me hubieran dicho que iba a ser alcaldesa, no me lo hubiera creído.

-Y fue madre por el camino.

-Sí, dos veces. Tengo un niño de 16 meses y una niña de 3 años.

-Tendrá cincuenta mil cosas en la cabeza.

-Sí, pero a mí me gusta. Soy comprometida en lo que me meto. De todos modos, conciliar es muy difícil. Nosotros tiramos de escuela infantil, abuelos, abuelas, sobrinos y lo que haga falta.

-¿Colabora su pareja?

-Sí, sí. Es un padrazo. Si tuviera quejas, se lo diría, pero no.

-Ya sentirá el vértigo de las elecciones.

-Sí. Es que hay gente que está empezando muy pronto. Yo, lo que llevo peor, son las descalificaciones personales. Odio la hipocresía.

-¿Diría que ha sido más difícil su trayectoria política por ser mujer?

-En mi grupo, no. Fuimos precursores en incluir muchas mujeres en las listas. A veces escucho algún comentario por la calle. A veces, por la juventud. Por ser mujer joven.

-¿Hizo huelga el 8 de marzo? -Sí, total. Ni llevé a mis hijos a la manifestación para que no se entendiera que era cuidadora.

-Usted es la primera alcaldesa que ha tenido Narón.

-Es un orgullo. Espero que sea la primera de muchas.

-Explique un poco qué es eso de ser de Narón.

-Yo soy de Narón, Narón. Vivo en la parroquia de San Xiao. La primera acta municipal que se recoge estaba en esa parroquia. Somos unos luchadores. Es verdad que estamos pegados a Ferrol, pero nosotros también estamos aquí y tenemos nuestra idiosincrasia. Una vez me preguntaron de dónde era y dije que de Ferrol, y la otra persona me dijo: «¡Ay, yo soy de Neda!». Fue una lección. A partir de entonces me dije a mí misma: el que no sepa dónde está Narón, que lo busque. Y nunca más dije que era de Ferrol.

-¿Tiene familia en el naval?

-Poca. Un par de tíos.

-Lo llevan mal, esa crisis, ¿no?

-La comarca sufre mucho. Es que el naval son muchas empresas auxiliares. Afecta mucho y el que diga lo contrario miente.

-¿Cómo era de pequeña?

-Muy buena hasta que cumplí los 18. Eso dice mi madre. La verdad es que no soy consciente de ese cambio. Un día me tendré que sentar con ella a que me lo explique.

-¿Le gusta cocinar?

-Sí, sobre todo me gusta hacer postres. Hago bizcocho de chocolate con mi hija.

-¿Celta o Dépor?

-Soy más de los equipos de Narón pero, por proximidad, del Dépor. No soy muy futbolera, aunque he ido a Riazor y una vez me colé en el Bernabéu.

-Explique eso.

-Bueno, la verdad es que el partido estaba acabando y vimos salir a Di Stéfano por una puerta que dejaron abierta. Y entramos. Hasta nos dio tiempo a ver un gol.

-¿Cómo se ve dentro de 20 años?

-Con más arrugas y espero que con menos kilos. En la política no creo, porque esto son etapas.

-Defínase en cuatro palabras.

-Tímida, dialogante, perfeccionista, lo que a veces es un problema, y comprometida.

-¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

-Mi placer más grande es viajar. Grandes o pequeños viajes. Me gusta también el teatro, pasear, ir a la playa... y sentarme frente al mar; me encanta el sonido del mar.

-Tiene a cuatro candidatos para dar el pregón. Todos de forma altruista: Bertín Osborne, Pablo Casado, Cristina Pedroche y Roberto Vilar. ¿A quién elige?

-Hummm. Solo una mujer... A Roberto Vilar.

-¿De qué se arrepiente?

-(Contundente) De nada. Hay que tirar para adelante.

-¿Qué se le da bien?

-Cocinar. Creo que soy una buena anfitriona. Y una buena amiga.

-¿Y qué se le da mal?

-Canto fatal. Y eso que fui a tomar clases, pero creo que el ritmo no va conmigo.

-Una sola canción.

-Wicked Game, de Chris Isaak.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La familia. Y ser feliz.

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