La columna de Galicia ya tuvo seis dueños

Carlos Punzón
c. punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

C. Toimil

Franco la concedió en Meirás a 16 firmas financieras y ya ha pasado por el Estado, constructoras y fondos inversores

11 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que el 17 de agosto de 1973 Francisco Franco firmó en el pazo de Meirás la adjudicación de la construcción y explotación de la autopista del Atlántico, la columna vertebral de Galicia ha cambiado siete veces de manos con la operación anunciada ayer desde Ámsterdam. Y no ha variado porque su gestión resulte deficitaria, la dirección del vial sea excesivamente complicada o haya formado parte de absorciones, uniones o disgregaciones societarias. La AP-9 en especial, por su eficacia recaudatoria, y todo el grupo Itínere, ha cambiado de manos porque es un gran negocio. Desde que sus barreras se levantaron por primera vez para que pasase el Seat 1430 del padronés Francisco Mene, la caja de Audasa ha recaudado 2.859 millones de euros, 350.000 euros al día, ahí es nada.

El negocio lo vieron los impulsores de la concesionaria, y por eso optaron a construir el vial. Las cajas de Vigo, Pontevedra, Santiago y Ourense, los bancos Hispano Americano, Pastor, del Noroeste, Bilbao, Atlántico, Mas Sardá, Occidental, de Barcelona y la Unión Industrial Bancaria presentaron la propuesta que convenció a Franco y a su ministro Gonzalo Fernández de la Mora y Mon. El trazado nacía en Fene y acababa en Tui y la concesión se otorgó por 39 años, y acababa por tanto en el 2012. Pero ya en 1979 UCD otorgó un año más para estirarlo hasta el 2013.

La inexistencia de un trazado continuo entre Pontevedra y Santiago para unir los tramos que ya existían hasta A Coruña y Vigo hizo que la recaudación no fuese suficiente para afrontar las inversiones y obtener ganancias. Y en 1984 los accionistas de Audasa hicieron el primer traspaso de la empresa, transmitiendo a favor del Estado el total del capital social de la empresa. El Gobierno de Felipe González lo cedió a su vez a la Empresa Nacional de Autopistas (ENA). En manos de la Administración pública, Josep Borrel firmó una nueva ampliación de la concesión hasta el 2023, y Aznar aún lo llevaría hasta el 2048 en el año 2000.