Celaá responde al miedo por su política: «¿Cuántos centros concertados se cerraron a sangre y fuego?»


redacción / la voz

Empezó con monotonía la segunda comparecencia voluntaria de la ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, en el Congreso, pero se fue animando gracias al enfrentamiento -dialéctico- con la portavoz del PP, Sandra Moneo. La conservadora incidía en la libertad de los padres para escoger el colegio de sus hijos amparándose en el artículo 27 de la Constitución, mientras la ministra recalcaba que ese artículo se refiere a la creación de centros y a la libertad de cátedra y aludía a sentencias del Tribunal Constitucional. Un «debate doctrinal», en palabras de Celaá.

Pero tanto insistió la popular en su tesis -«si quiere defender la escuela pública sobre la concertada, es su opción, pero no lo puede hacer a costa de la libertad de elección de las familias», advirtió- que la titular de la cartera educativa sacó su retranca vasca: «Este debate -recordó- ya se dio en el 2005, con la LOE [la ley aprobada por el PSOE]. ¿Y cuánto ha sufrido la escuela concertada desde la LOE? ¿Cuántos centros educativos han sido cerrados a cal y canto, a sangre y fuego, por la LOE?».

Y entró de lleno en lo que llamó el quid de la cuestión: «¿Dónde está la inmigración? ¿Esto es real o hablo de ficción? ¿Dónde se da la mayor concentración de exclusión social? ¿En la pública o en la concertada?». Todo su mensaje era una crítica directa a la política educativa de Madrid. Incluso puso ejemplos con nombres: «En Arganda del Rey sigue sin construirse un IES alegando problemas con la parcela, pero ya hay uno concertado, el Virgen de la Soledad. ¿Esto está bien? He aquí de lo que estamos hablando». Añadió casos parecidos en Paracuellos del Jarama y en el Ensanche de Vallecas. Y agregó: «Hay concertada y concertada. Hay mucha empresa sin proyecto educativo, sin ideario propio... y no queremos eso. Ustedes tampoco... Ninguno vamos a querer que una constructora se erija como modelo educativo, o que se firme un concierto con un colegio antes de que se autorice y construya el centro».

El gesto comedido y el tono de voz de la ministra incluían amonestaciones directas al PP de Moneo, como la pregunta, hecha varias veces, de por qué la Lomce retiró del articulado de la ley (la Lomce es una reforma de la LOE, no una ley nueva) la obligación del Estado de dotar de escuelas públicas a los barrios de nueva creación, y la sustituyó por «demanda social».

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