El Puerto de A Coruña discute el agravio de la deuda valenciana

PP, En Marea y BNG consideran que la decisión tomada en Valencia supone un «agravio», y han exigido al PSOE que lo corrija


a Coruña / La voz

La Autoridad Portuaria de A Coruña reunirá esta semana su consejo de forma extraordinaria para discutir la situación creada a raíz de la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de condonar 350 millones de euros al Consorcio Valencia 2007. El pago por parte del Estado de esas obligaciones, contraídas para construir las infraestructuras de la Copa América, ha abierto la primera crisis en Galicia del Ejecutivo socialista.

La decisión del PSOE fue censurada como un «agravio» por PP, En Marea y BNG, que reclaman el mismo trato para A Coruña y, en el caso de los populares, para todos los puertos de Galicia. Los tres partidos han anunciado que presentarán diversas iniciativas en el Ayuntamiento, el Parlamento gallego y las Cortes para corregir esa situación.

El PP y En Marea han solicitado además la citada reunión extraordinaria del consejo del Puerto de A Coruña, donde se afronta la situación más grave con una deuda de 300 millones por la construcción del puerto exterior de punta Langosteira.

Los motivos por los que se proyectó y levantó esa infraestructura están muy alejados de la épica deportiva, la aventura y el lujo de la Copa América: Langosteira se construyó para reforzar la seguridad marítima en Galicia, que ha sido castigada en repetidas ocasiones por catástrofes navales. Del Polycommander al Urquiola, del Mar Egeo al Prestige, que en el 2002 protagonizó el desastre más grave, cuando se hundió vertiendo 77.000 toneladas de crudo, que asolaron unos 2.000 kilómetros de costa.

Langosteira se construyó como puerto refugio, y lo ha dado: en tres años cuatro buques -un petrolero, un quimiquero, un portacontenedores y un granelero- atracaron allí cuando sufrían averías de distinto tipo. El peor susto fue el que dio el Max Jacob, que con 274 metros de eslora cargaba 150.000 toneladas de petróleo. No podía navegar a más de seis nudos y tuvo que ser conducido a Langosteira con ayuda de tres remolcadores.

El otro propósito del puerto exterior es evitar las descargas de mercancías peligrosas en los muelles del puerto de A Coruña, situado en pleno centro, y retirar el poliducto que atraviesa la urbe de San Diego a la refinería, cargado de petróleo y derivados.

Por esos y otros motivos, PP, En Marea y BNG consideran que la decisión tomada en Valencia supone un «agravio», y han exigido al PSOE que lo corrija.

El delegado del Gobierno, Javier Losada, contestó pidiendo calma, y anunciando que el Gobierno trabaja en un cambio de los convenios que regularon la construcción de Langosteira para abordar el problema. También invitó a la Xunta a participar en las inminentes negociaciones.

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