Elegir entre la gama básica y la media triplica el precio de la equipación escolar

La compra no baja de 150 euros y puede llegar a los 450 si se opta por más calidad

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redacción / la voz

¿La mochila robusta o la más barata? Estos días en muchas familias se plantean esta pregunta porque la diferencia entre una y otra puede ser de unos 20 euros. Si a la duda se suma que sea o no de marca, el precio inicial se multiplica por ocho. Aunque el material escolar sea «igual» para todos los alumnos de la clase, lo cierto es que el equipamiento puede ser tres veces más caro si se opta por gama media frente a la barata, y hasta ocho veces más si se prima la calidad y la marca.

No hay datos oficiales de las cantidades que se barajan en las casas, pero entre 50 y 150 euros se pueden ir en material escolar y hasta 300 en los libros, además de los costes de uniformes o ropa básica, que, si supone una equipación completa (abrigo, zapatos, jerséis y chándal), difícilmente bajará de los 100 euros.

Para atajar estos gastos, servicios sociales, Cáritas y Cruz Roja tienen espacios propios, así como la mayoría de las AMPA, y a veces se organizan campañas, como la que hace este fin de semana Carrefour con la Cruz Roja.

Si una familia no pudiese acceder a ninguna ayuda para comprar el material escolar, tendría que calcular un mínimo de 40 euros en equipación básica para los cursos más pequeños: archivadores, libretas, ceras, estuche, lápices de colores, tijeras, rotuladores, pegamentos, lápices, gomas, plastilinas, sacapuntas, y la mochila (las hay desde 5 euros). Para los cursos finales de primaria, el coste es algo mayor: difícilmente bajará de 50 euros, porque a lo anterior hay que sumar calculadora, compás, plumier, típex, bolígrafos, la flauta y hasta subrayadores. Y si el alumno es de secundaria, tiene menos material pero tampoco ahorra mucho: es poco probable que no sea inferior a 35 euros, porque aunque ya no tiene ceras o plastilina, debe hacerse con una calculadora científica, folios o libretas de mayor tamaño, además de los consabidos estuche, lápices, bolígrafos, subrayadores... 

Buscar marcas, lo más caro

Estas cuentas se limitan en todo caso a las gamas más baratas y a las ofertas en las que se compra mucha cantidad. Porque si uno busca una marca concreta (muchas veces la propia que usaban los padres en su infancia) los costes se disparan hasta ocho veces más. Una calculadora científica, fundamental en bachillerato si el alumno va a seguir hacia la rama técnica (ingenierías o arquitectura) la puede haber desde 20 euros, pero también superan con facilidad los 120 o incluso llegan a los 200 euros. Y como eso, todo lo demás: un compás pasa de los 3 euros del modelo básico a los 10 de la gama media y los 30 de la alta; un juego de reglas puede costar también 30 euros; una flauta oscila entre los 5 y los 40 euros; un plumier, alcanza 44 si es de la marca apetecida; los estuches sufren una variación parecida, de hasta un 25 %, más entre el euro del modelo más sencillo hasta los 25 de los guardatodo más caro.

Exactamente lo mismo ocurre con la ropa. Hay quien paga 10 euros por un pantalón pero también quien prefiere (y puede) gastarse 35 o 50 para que le dure más tiempo; y los zapatos oscilan entre los 20 y 50 euros también; hasta en los leotardos hay grandes diferencias, desde los que se venden dos por 8 euros hasta los que cuestan 13 euros la unidad. El chándal es otra prenda que marca diferencias: 6 euros los superrebajados, 15 los de gama media y hasta 50 los que tienen un logo reconocido.

La Federación de Comercio calcula que el gasto sin ropa alcanza los 386 euros por niño

La Federación de Comercio de Pontevedra hace una encuesta a pie de calle para saber por cuánto sale realmente la vuelta al cole en Galicia y las estimaciones indican que el gasto medio por hijo menor es de 386 euros, en los que se incluyen 263 de libros de texto, 100 de material escolar y 22 de mochila. Según lo que barajan los comerciantes de la provincia, el incremento de este año con respecto al anterior en el gasto es del 8 %. En un capítulo aparte, la federación pontevedresa calcula que los uniformes de los colegios concertados y privados suponen una media de 363 euros por alumno, y que la compra de ropa en los colegios públicos, ya que aunque no tengan uniforme siempre hay piezas que deben renovarse, está en los 168 euros.

Lógicamente, en septiembre a los niños no solo hay que equiparlos, sino volver a pagar las cuotas de los centros. En el caso de los públicos, son gratuitos, pero no así el comedor o el transporte, si lo requieren, y aunque el 90 % tiene alguna subvención, la tarifa inicial es de 106 euros mensuales por la comida y 58 por el transporte. En los concertados es mucho más el coste, con 150 y 94 euros, respectivamente; y en los cien por cien privados se dispara hasta los 170 y 132. En estos centros, además, hay que abonar la mensualidad y la matrícula: 463 y 340 euros, respectivamente. 

2.000 entrevistas

Los datos de la encuesta se obtuvieron entre los días 13 y 24 en dos mil entrevistas en Vigo, Pontevedra, Vilagarcía y otros 35 ayuntamientos de más de 3.000 habitantes, siempre a personas con hijos en edad escolar. De los entrevistados, 1.000 llevaban a sus hijos a centros públicos, 600 a concertados y 400 a privados.

«Han acabado con la red de librerías de Galicia», dice la Federación de Libreros

Cada año que pasa, más librerías se despiden de una de sus principales fuentes de ingresos, la campaña de los libros. Porque aunque los textos suben y encarecen la factura familiar, lo cierto es que cada vez se venden menos. «Si los libros duran seis años y los padres y la Xunta crean bancos para intercambiarlos... no hay muchas vueltas», dice la presidenta de los libreros de la comunidad, la ourensana Pilar Rodríguez. Para ella, la clave de los seis años ha sido fundamental: «Cuando se instauró ese criterio, nosotros ya avisamos que se iba a acabar con la red de librerías de Galicia, que era la mejor de España». Hay que recordar que antes de la crisis los manuales del colegio se tenían que cambiar cada cuatro años, pero con la recesión, el Gobierno tuvo que claudicar a la presión de las familias y las comunidades autónomas.

Rodríguez, en cambio, cree que, sin frivolizar la situación de muchos hogares, muchas veces solo se trata de prioridades: «La economía también estaba mal hace cuarenta o cincuenta años, y las familias tenían cuatro, seis, ocho hijos... y los padres se privaban de todo para enviar a sus hijos al colegio y comprarles los libros, porque querían que tuviesen una educación mejor que la de ellos». Ahora, apunta, mucha gente compra los libros por Internet o los intercambia con otras personas en los bancos de libros, pero no se priva de irse de vacaciones. «Cada día vemos personas que no reparan en la mochila del niño pero sí se molestan si tienen que comprar un libro más». 

Librerías y papelerías

El 75 % de las librerías gallegas también venden material escolar y de escritorio, y por tanto sufren doblemente los descuentos de las grandes superficies y las ofertas por Internet: «No criticamos la libre competencia -dice Rodríguez- pero cuando le das al clic en tu casa por la noche puedes pensar en los negocios que destruyes». Y no solo por el beneficio de estas personas sino porque «en una librería hay el libro de A y el B. Hay algo de compromiso social en ser librero. Cuando no queden más que las muy grandes solo podremos leer el superventas que viene de Estados Unidos o los premios de las editoriales españolas».

Cómo ahorrar en los libros

s. c./ a.s./ m.s.
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Becas oficiales, compras de segunda mano o bancos de libros son algunas opciones para economizar en el inicio del curso

Si uno no puede, o no quiere, desembolsar los 250 euros que pueden costar todos los libros de un curso, tiene varias opciones para rebajar de forma significativa la factura, aunque rara vez se librará de pagar algo. 

descuentos

Internet. Hay webs que son comparadores de precio al estilo de las de seguros o coches. Lo que ocurre es que con el libro de texto hay menos variación.

Segunda mano. También por Internet hay la posibilidad de adquirir libros de segunda mano. Suelen tener un precio sustancialmente inferior (sobre un 30 o un 50 % del coste nuevo) pero el problema es la dificultad de encontrar los mismos volúmenes que se necesitan.

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