Adiós al bloque de hormigón a la vista en Galicia

La Xunta somete a los concellos sin plan a un urbanismo más ordenado y estético. Prima la adaptación de las nuevas edificaciones al entorno y a la tradición constructiva


redacción / la voz

El amplio espectro de concellos sin planeamiento urbanístico, 215 de un total de 313, que se regían por unas normas subsidiarias de 1991 ya obsoletas -se aprobaron tres leyes del Suelo desde entonces-, tendrán a partir de ahora un corpus de ordenación urbanística básico, que prescribe un urbanismo más ordenado y unas normas estéticas que regulan desde el aspecto de las fachadas y las cubiertas hasta los muros de cierre de las fincas. El Plan Básico Autonómico que se publicó el lunes en el DOG, pero que entrará en vigor dentro de unas semanas cuando se publique en los cuatro boletines provinciales, tiene un espíritu más proteccionista de los espacios no urbanizados y será preceptivo para aquellos concellos que carecen de planeamiento propio. «As determinacións do Plan Básico Autonómico serán aplicables con carácter vinculante nos concellos que carezan de plan xeral de ordenación municipal, ata que se doten del», se asegura en el texto, que incorpora las directrices urbanísticas y de ordenación del territorio aprobadas en los últimos años por la Xunta, en especial la Lei do Solo y su desarrollo reglamentario, aprobados ambos en el 2016.

concellos pequeños

Los municipios con menos de 5.000 habitantes podrán delegar su planeamiento. El Plan Básico Autonómico, además de ser el marco legal inmediato para los concellos sin planeamiento, será la plantilla sobre la que se elaborarán los planes básicos municipales, unos instrumentos de urgencia de ordenación urbanística que elaborará la Xunta para aquellos municipios que lo pidan expresamente, delegando esta función en el Gobierno autónomo. La Xunta asume así una importante labor de auxilio en los concellos que carecen de medios para elaborar su propio plan urbanístico, delimitando los núcleos rurales, el suelo urbano consolidado y el rústico. No obstante, en aquellos ayuntamientos que cuenten con Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), el plan básico tendrá un carácter complementario. Es decir, suplirá las lagunas de la ordenación municipal sin que pueda modificar la calificación del suelo.

normas para edificios

Deberán estar integrados y «con solucións construtivas estéticas». Se ha terminado el «todo vale». Tanto los materiales como los colores de las casas deberán estar adaptados al entorno, al tiempo que se obliga a proteger las casas «con características senlleiras», así como elementos etnográficos de interés como balcones o galerías. Los edificios deberán responder «a solucións construtivas estéticas», según las normas de la Lei do Solo, «sen realizar grandes transformacións ou alteracións negativas». Es decir, se limitan los movimientos de tierras. 

muroS Y CUBIERTAS

Adiós al bloque de hormigón a la vista. Los elementos de cierre de las fincas también deberán armonizar con los existentes en la zona. El material opaco solo podrá tener 1,5 metros. A partir de ahí se instalarán elementos vegetales o metálicos. Los muros tradicionales -los de piedra, por ejemplo- deberán conservarse y los nuevos deberán inspirarse en ellos. Si se hacen con técnicas nuevas, deberán justificarse. «Non se permite o uso de bloques de formigón ou materiais de fábrica, agás que sexan debidamente revestidos e pintados».

Las cubiertas y tejados de las casas deberán adaptarse a las predominantes de cada zona geográfica (zonas de tejados con pizarra o teja, por ejemplo). Se prohíbe el uso de chapa ondulada sin cubrir.

fachadas

Integradas en el entorno y con medianeras tratadas como fachadas . Las fachadas también deben adaptarse a las características edificatorias del entorno. Las medianeras deberán ser tratadas como si fueran fachadas, para evitar el terrible efecto visual que se da en muchas villas gallegas. Las redes de servicio deberán ir preferiblemente bajo tierra. Así, la red de energía eléctrica deberá eludir «unha forte incidencia visual» para evitar las selvas de cables. Las edificaciones que no sean acordes con este planeamiento podrán hacer obras de conservación, pero nunca agravar su situación de incompatibilidad.

Alturas

Entre 10 y 7 metros. En suelo urbano consolidado, las casas con bajo, primera planta y bajo cubierta no podrán exceder los 7 metros, mientras que las de dos plantas deberán quedarse en 10. En núcleo rural la altura no podrá sobrepasar los 7 metros.

Núcleos rurales

Las viviendas deberán terminarse «totalmente». Prohibido el ladrillo a la vista o casas sin pintar. Se permiten viviendas unifamiliares aisladas o pareadas. Solo se permite una única vivienda por parcela, y la ocupación del terreno no podrá superar el 50 % de la parcela neta. La finca mínima será de 300 metros cuadrados. Las edificaciones deberán atenerse a las soluciones constructivas previstas en la Lei do Solo. La tipología de las construcciones y los materiales y colores empleados no solo deberán estar integrados en el entorno, sino que tendrán que presentar todos sus elementos totalmente terminados. «Prohíbese expresamente deixar o ladrillo de construción de tabiques á vista, ou calquera outro material que non fose creado como remate final da envolvente dun edificio sen revestir ou pintar».

Ayuntamientos con problemas para aprobar su planeamiento

La aprobación del planeamiento urbanístico puede complicarse, especialmente cuando hay plataformas o particulares que llevan estos documentos a la Justicia y logran su respaldo. En esta situación están dos villas ourensanas. En el caso de Verín, una sentencia del Tribunal Supremo decretó hace año y medio la nulidad de su planeamiento urbanístico tras una denuncia de un particular. Curiosamente, el documento urbanístico verinense, aprobado en el 2012, era el segundo finiquitado por la Justicia. En Monterrei el documento también fue enviado al limbo por el alto tribunal español. Ambos concellos tramitan desde hace meses sendos planes de ordenación urbanística. Algo muy similar ha sucedido en el concello de Abegondo, en la provincia de A Coruña.

En Cambre, el gobierno local adjudicó en el 2010 la redacción del PXOM, pero el incumplimiento del contrato y errores de bulto en la documentación hicieron al actual gobierno local rescindir el contrato a finales del 2017 y volver a convocar un nuevo concurso. Por lo que respecta a Noia, el plan fue aprobado de manera definitiva hace un par de años, pero fue devuelto por la Xunta. Entre otras cosas, porque faltaba un informe hidrográfico que garantizase el abastecimiento de agua de la población. Mientras, Rianxo ya lo ha aprobado inicialmente, pero durante el proceso de elaboración cambió la Lei do Solo y fue preciso readaptarlo. En Carnota y Mazaricos también llevan años intentando aprobar el plan.

Varios concellos de la Costa da Morte llevan años pendientes de la aprobación del PXOM, sin conseguirlo. A veces, como ha pasado recientemente, por razones judiciales, ya que el TSXG acaba de anular el planeamiento inicial de Muxía debido a que no fue sometido a la evaluación ambiental estratégica. Otros concellos siguen sin normas por muchos motivos: convenios que no salen, diferencias de criterio con la Xunta, falta de voluntad política, cambios de gobierno... Aunque en diferentes fases, siguen pendientes Cee, Cerceda, Corcubión, Dumbría, Fisterra, Malpica o Vimianzo.

En Celanova está vigente un PXOM aprobado en 1995. En el 2008, se adjudicó la redacción de la revisión a una empresa que fue absorbida por una multinacional china que se desprendió de la división de planeamiento. Habrá que hacer una nueva adjudicación.

Información sobre los concellos aportada por Sindo Martínez, Olimpio Arca, Elena Silveira, Santi G. Rial, Ana Gerpe y Maite Rodríguez.

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