Cuatro de cada diez facultativos gallegos ya sobrepasan los 55 años

Más de 200 médicos siguen trabajando en el Sergas tras llegar a la edad de jubilación


Santiago / La Voz

Si se establece una clasificación de los médicos gallegos por tramos de edad, hay un intervalo que sobresale muy por encima de los otros, el que abarca de los 55 a los 64 años. Uno de cada tres facultativos colegiados están en ese abanico, una cifra que se eleva a más del 40 % cuando se suma a los profesionales que están entre los 65 y los 69 años. Hay casi tantos médicos con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años de edad como entre los 35 y los 54. Esto refleja cuál es el panorama de la sanidad gallega, con una plantilla que en diez años se enfrentará a jubilaciones masivas. Lo cierto es que no es una realidad gallega, sino de toda España, pero la plantilla de los facultativos gallegos está un poco más envejecida. Y es que mientras en el total español el 35 % de los galenos están entre 55 y 69 años, en Galicia esta cifra supera el 40 %.

Los datos facilitados por los colegios médicos de Galicia dan cuenta de esta realidad y de la acuciante necesidad de mantener a los facultativos en el sistema, así como de renovar plantillas. Por ejemplo, en A Coruña recuerdan que hay 5.524 médicos colegiados que están en activo en la sanidad pública, privada o en ambas. Pues bien, 1.252, es decir, un 23 %, tienen 60 o más años. Alguno estará a punto de jubilarse o quizás a otros les queden más años, pero en todo caso en los próximos cinco años los retiros serán numerosos. Entre este año y el 2019 hay un total de 254 facultativos que cumplen la edad de jubilación.

En Ourense las cifras son parecidas. Cumplen 65 años, y por lo tanto podrían jubilarse, 46 médicos el próximo año y 31 este. Y otro dato a tener en cuenta: de los 1.584 colegiados de Ourense, más de un tercio, 569, tienen 60 o más años. Lugo tiene unas estadísticas similares a las de la provincia ourensana, pero en sus datos se refleja cómo en los próximos años las jubilaciones irán in crescendo. Si este 2018 son 47 los colegiados que cumplen 65 años, en el 2019 serán 50 y en el 2020 un total de 61. Hay 325 que ya han cumplido 60 o más años y siguen en activo.

Es evidente que no todos los médicos trabajan en la sanidad pública, pero sí la mayoría. Así que el Sergas debe combinar dos medidas: atraer a los jóvenes y retener a los mayores. Y ni con ambas puede que se subsane el déficit de facultativos en algunas categorías concretas. Para retener a los mayores, en mayo del 2016 volvió a permitir las prórrogas de jubilación a partir de los 65 años, de momento hasta los 68. En dos años, más de doscientos facultativos de la sanidad pública se han acogido a esta medida. En realidad, esta posibilidad no se ofrece solo a los médicos, sino que puede hacerlo todo el personal del Sergas, pero en la práctica la mayoría son galenos. De los 300 trabajadores que hasta el pasado mes de junio estaban en situación de prórroga, dos tercios, 204, son médicos.

214 pueden acogerse este año

Durante el 2018 hay otros 214 en hospitales y centros de salud que cumplen los 65 años y que, por lo tanto, pueden pedir retrasar su jubilación si así lo desean. Desde que se reactivaran las prórrogas de jubilación el Sergas ha ido ampliando esta posibilidad año a año para que los galenos puedan seguir en activo, por lo que ahora el tope está en los 68. Los colegios médicos confían en que en mayo se permita prorrogarla hasta los 69, y en el 2020 hasta los 70, retomando así la situación previa a la crisis económica.

Galicia ha pedido acreditar 26 unidades más para formar a residentes

Para poder formar a más médicos internos residentes se necesita que el Ministerio de Sanidad acredite las unidades docentes. Es decir, que revise las solicitudes de las comunidades y la documentación que acredita que los recursos son los adecuados para dar esta formación a los graduados en Medicina.

Según unos datos que facilitó el grupo socialista en el Congreso durante el pasado mes de julio, el Ministerio tiene pendientes más de 500 solicitudes de las distintas autonomías, de las que 26 pertenecen a la Consellería de Sanidade. Es la quinta comunidad con más peticiones, y es también la quinta en población, por lo que no es una cifra proporcionalmente elevada. Madrid, con 158, y Andalucía, con 113, son las que tienen pendientes más resoluciones, mientras que Baleares, con cuatro, la que menos.

Pediatría

Pediatría es una de las especialidades con más déficits en Galicia, fundamentalmente en atención primaria, y es ahí donde ha puesto el foco el Sergas. Hay veinte unidades acreditadas en Galicia y la Xunta ha pedido seis más, hasta un total de 26. Estos seis puestos más estarían en los complejos hospitalarios de Pontevedra, Vigo, A Coruña, Lugo y Ourense, y además de solicitar la acreditación, la Xunta acaba de reclamar al Ministerio de Sanidad una vía urgente para que el proceso de verificación dure lo menos posible y se puedan convocar las plazas cuanto antes en la oferta mir. Mientras tanto, y ante la falta de pediatras, este verano se ha reorganizado la asistencia en primaria, concentrando a los facultativos en las cabeceras de comarca. Como norma general se agruparon durante el verano los especialistas itinerantes -que trabajan en más de un centro- o aquellos que tienen a menos de 600 niños en su cupo.

Seis especialidades

Pediatría no es la única especialidad en la que Galicia tiene déficit de facultativos. En la comisión creada entre el ministerio y las comunidades para estudiar esta necesidad de médicos se sitúa el problema en alergología, análisis clínicos, cirugía pediátrica, reumatología, medicina de atención primaria y pediatría de primaria.

Del bum de sanitarios a finales de los 80 al próximo bum de las jubilaciones

Los próximos cinco o diez años serán críticos en cuanto a jubilaciones de médicos porque el mayor porcentaje de facultativos tienen entre 55 y 64 años. ¿Y por qué? «Porque coincide con el bum sanitario de España», dice el presidente del Consello Galego de Colexios Médicos, José Luis Jiménez. Creció la sanidad pública, se generalizó el mir, se abrieron hospitales nuevos, aparecieron los comarcales y la atención primaria se desarrolló. Eran finales de los 80 y principios de los 90, y con toda esta expansión llegó un elevado número de profesionales que en los próximos años se acerca a la edad de jubilación: «Era el bum sanitario y ahora es el contrario, el de las jubilaciones», apunta Jiménez, quien recuerda que el próximo decenio será crítico en cuanto a recursos humanos.

Más prórrogas

De momento el Sergas no ha decidido si sigue ampliando la edad de la jubilación hasta los 70 como antes de la crisis -ahora está en los 68-, «pero, aunque no hay nada oficial, esa es la sensación que tenemos, que seguirá. Desde luego es algo que nos parece correcto, la pena es que no se hubiesen dado cuenta antes», apunta el también presidente del colegio de médicos de Ourense.

Desde estas entidades pidieron en su momento a Sanidade que no se negasen todas las prórrogas, «no lo hicieron y ahora hay un problema francamente serio», apunta. Es más, para el representante de los facultativos gallegos, para paliar el déficit de galenos no llegará ni con prorrogar las jubilaciones ni con aumentar el número de plazas mir para formar a más residentes, «y si se siguen empeñando en no hacer contratos, se va a ir más gente», avisa Jiménez.

Y es que los colegios piden hacer contrataciones estables a los facultativos que terminan la residencia -como ha regulado el País Vasco-, para evitar que los jóvenes que terminan su formación, sobre todo los de familia, que tienen los contratos más precarios, se vayan a comunidades en donde les ofrecen una mayor estabilidad, algo que de momento el Sergas dice que no puede hacer.

Luis Emilio Batallán: «Esta huelga de hambre es por mi dignidad personal y contra el poder»

cristina barral
El médico y músico Luis Emilio Batallán, en huelga de hambre Protesta por su jubilación forzosa como facultativo de familia a los 65 años

Médico y cantautor, Luis Emilio Batallán inició un encierro en Pontevedra para denunciar su jubilación forzosa

Son las diez de la mañana. El médico y cantautor Luis Emilio Batallán cumple sus primeras 24 horas en huelga de hambre. Desde el lunes protagoniza un encierro en la sede del Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra para denunciar su jubilación forzosa en el año 2013, la lentitud de la Justicia y los recortes que están afectando a la sanidad pública. Está sentado en un sofá de una sala y rodeado de varias botellas de agua.

«De momento llevo peor el no dormir bien que el hambre», dice. Llevaba meses con la idea de emprender una huelga de hambre que, al final, ha consumado. «Dejar de comer no es un cachondeo, pero no se puede jugar con los puestos de trabajo de los funcionarios públicos. Hago esto por dignidad personal, por la dignidad de mis pacientes y contra el abuso de poder». Y le pone nombres a ese abuso. Cita expresamente al presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, y a la exconselleira de Sanidade, Rocío Mosquera.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
19 votos
Comentarios

Cuatro de cada diez facultativos gallegos ya sobrepasan los 55 años