Los grandes incendios quemaron este año un 95 % menos que en el 2017

Los expertos son prudentes: «Puede empezar a arder en cualquier momento»


redacción / la voz

Nadie quiere echar las campanas al vuelo en un asunto en el que, tradicionalmente, jactarse de los buenos datos acarrea todo lo contrario. Pero es una evidencia que el monte gallego está ardiendo este verano mucho menos que en campañas anteriores. En relación a los fuegos que consumen más de veinte hectáreas, los únicos sobre los que la Xunta ofrece datos, el número ha caído de una forma espectacular: de los 88 que se habían registrado a estas alturas durante 2017 se ha pasado a seis: un 93 % menos. En la superficie afectada por el fuego, el descenso es similar: de 7.480 hectáreas a 330: un descenso del 95 %

De acuerdo con las estadísticas dadas a conocer por el Ministerio de Medio Ambiente, el actual está siendo el mejor año de la década en cuanto a la incidencia de los incendios forestales. Según sus datos, en toda España se han producido 4.493 fuegos frente a los más 10.091 del año pasado.

Pese a los alentadores datos que podrían pronosticar una campaña más tranquila, nadie quiere felicitarse por ellos: «En cualquier momento puede comenzar a arder», alerta un profesional en el sur de Lugo, donde la humedad que ha contribuido a mantener los fuegos a raya es menor. La mayoría de los agentes consultados recuerdan la campaña del año pasado cuando, a estas alturas de verano, la incidencia del fuego había sido relativamente escasa y la temporada se desequilibró absolutamente en el mes de octubre: «En dous días ardeu en Galicia o que non ardera en todo o verán», señala uno de estos agentes forestales.

La Xunta declinó ayer valorar estos datos, afirmando que lo haría a final de la temporada. En cualquier caso, la titular del departamento de Medio Rural sí insistió en la necesidad de un compromiso entre administraciones para intensificar las labores de prevención, singularmente a través del convenio suscrito entre la Xunta y la Fegamp para el desbroce de áreas sensibles y franjas secundarias.

¿Por qué no arde el monte? Humedad, conciencia y un poco de desbroce

j. c.

La principal razón por la que no ha habido incendios es la más obvia: hemos vivido un invierno y una primavera especialmente lluviosos

La principal razón que esgrimen los agentes que trabajan en el monte es la más obvia: hemos vivido un invierno y una primavera especialmente lluviosos. La consecuencia es un aumento de la humedad en la biomasa que puebla el monte. El combustible está más húmedo. Y no solo eso, las lluvias que se han ido produciendo este verano, especialmente en el mes de julio, han contribuido a mantener ese nivel de humedad o, al menos, a que la biomasa no se resecara más de la cuenta. Es verdad que ha habido pocos incendios, pero también que los que se han producido no han prosperado, en buena medida porque la humedad del terreno ha frenado su propagación. Claro que las condiciones no son iguales en toda Galicia: «Aquí está listo para empezar a arder», apunta un guardia que trabaja en el sur de Lugo. Sin embargo, en general, el ambiente aún no es el propicio para los grandes incendios: «Imos cun mes de atraso, e vese nas floracións», explica José Manuel Couselo, otro guardia forestal. Si sigue lloviendo al menos una vez a la semana, las condiciones podrían mantenerse similares a las actuales, es decir, dificultando la propagación del fuego.

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