Los «ingenios» incendiarios que no salen gratis

GALICIA

Desde un globo con una mecha hasta una vela aromática pasando por una bengala de las que usan los barcos para señalizar una emergencia. En el universo imaginario del pirómano todo vale con tal de prenderle fuego al monte

24 ago 2018 . Actualizado a las 18:34 h.

Vela y pastilla de barbacoa 

Una vela encendida colocada en una botella de plástico recortada, y en contacto con una pastilla de las que se usan para prender el fuego en las barbacoas. Y a pocos metros, cinco cerillas, de las cuales una había sido usada. Es el último artefacto incendiario encontrado en los montes gallegos. Se lo encontró la noche del pasado miércoles un agricultor de Negreira, muy cerca de un núcleo habitado. Tras avisar al 112, la Guardia Civil se presentó en el lugar y procedió a requisar el material. Ahora buscan al autor, que podría haber ocasionado una verdadera tragedia. De hecho, las fuerzas de seguridad creen que el artefacto fue preparado para que las llamas prendiesen de madrugada, para hacer más daño. 

Bengala de barco

El pasado mes de julio, una vecina de la parroquia de Tállara, en Lousame, denunciaba la aparición de un objeto en su finca. Estaba situado en el centro de un metro cuadrado de terreno quemado. Afortunadamente, esos días había llovido, y el fuego no llegó a propagarse. El artefacto era una bengala de las que se utilizan en las embarcaciones para situaciones de emergencia

Piedra, mecha y esparadrapo

En agosto de 2017, un rudimentario mecanismo aparecía en el concello ourensano de A Merca durante las labores de extinción de un incendio. Se trataba de una piedra, un trozo de mecha, y una cinta de esparadrapo

Globos y bengala 

Seis globos de color blanco y una bengala, ése fue el primer artefacto incendiario hallado tras la terrible ola de fuegos que asoló Galicia el pasado mes de octubre. Tras recibir la alerta de un vecino, la Guardia Civil lo localizó en Salceda de Caselas. Estaba posado sobre unos viñedos próximos a una carretera. Los globos habían sido hinchados con helio para favorecer el vuelo.  

Un arsenal de mecheros y velas

La historia de la incendiaria de Cerceda tuvo una gran trascendencia. María del Carmen García Grela, de 57 años y vecina del lugar de Pumar, fue cogida in fraganti mientras distribuía las candelas por diferentes puntos de la cuneta de una carretera de la zona. Conducía un coche e iba parando cada poco tiempo para depositar las velas aromáticas. Curiosamente, uno de los nueve mecheros que empleaba llevaba inscrita la expresión «Amo Galicia».

El pasado abril la mujer fue condenada a cuatro años y medio de cárcel por un delito continuado de incendio forestal (provocó al menos once fuegos). Inicialmente, la Fiscalía pedía para ella dieciséis años de prisión. 

Tornillo

Hasta un simple tornillo se ha llegado a utilizar con la intención de provocar un incendio. En agosto de 2016, y a muy pocos metros de donde horas después pasaría la Vuelta a España, se encontró la evidencia de que alguien quería que ardiese A Limia. La Guardia Civil de Celanova lo localizó a mediodía en el término municipal de Xinzo. El artefacto estaba formado por un tornillo de grandes dimensiones, que tenía adosado un pequeño hatillo de cerillas y una mecha. Su lanzamiento provocó un conato de incendio de un metro cuadrado de extensión que fue extinguido por los propios agentes que realizan labores de vigilancia y prevención ciudadana.