«Vengo al balneario desde 1946»

En el año 1816 abrió sus puertas el Gran Balneario de O Carballiño para ofrecer el poder curativo de sus aguas, que dicen que son buenas para el aparato digestivo, el hígado, el páncreas y el riñón

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ourense / la voz

Hace más de doscientos años que abrió sus puertas y si uno es capaz de abstraerse de los ruidos de la calle puede incluso viajar en el tiempo. Sus aguas son medicinales, pero poco tiene que ver con esos espacios modernos con chorros de agua a presión sobre una gran piscina. El Gran Balneario de O Carballiño se inauguró en 1816 y sus instalaciones y alrededores recuerdan a épocas en que la aristocracia se tomaba días de descanso para curarse de sus males. Incluso la entrada principal conserva esa imagen decadente pidiendo a gritos una mano de pintura. Pero lo importante son sus aguas, que siguen atrayendo todos los años a personas de toda España. Es el caso de María Elsa Rodríguez, de León. Sus primeras palabras sorprenden: «Vengo desde 1946». Lo hizo para curar una dolencia, aunque parece que ha tomado el agua de la eterna juventud, por su vitalidad. «Vengo una vez al año y estoy quince días. Vine por un mal del hígado, ya que cuando era joven tenía arenilla», explica. Su rutina la tiene clara: «Bebo un vaso de las aguas medicinales, me baño en la bañera de chorros, voy al fisio y hago vahos. Salgo nueva completamente, mucho mejor», exhorta. Está sentada en un largo pasillo junto a otros usuarios, que van llegando poco a poco a pedir su vaso de agua. «Tengo 88 años y siempre preferí pasar aquí las vacaciones que en la playa», añade.

El agua de O Carballiño es buena para el aparato digestivo, el hígado, el páncreas, el riñón y la vesícula. Pero para poder tomarla en el Gran Balneario es necesario pasar primero por un reconocimiento médico, que también indicará la conveniencia o no del baño con chorros y de los masajes. «Viene mucha gente mayor, pero también jóvenes, depende de las dolencias. El balneario tiene un horario de mañana y tarde y no tiene alojamiento. A partir de mediados de agosto hasta finales de noviembre es cuando más gente viene», explica la bañista Marité González, que lleva 32 años trabajando en el balneario carballiñés.

Es la una de la tarde y la espera para tomar el agua bebida empieza a ser grande. Todo tiene una explicación: «A todos les damos un horario. La gente está ahora aquí porque el agua bebida se debe tomar siempre antes del desayuno o de la comida. Siempre en ayunas. Son dos tomas de agua con un intervalo de un cuarto de hora», explica González. Y mientras esperan se forman grupos de hombres y mujeres que charlan, que se cuentan sus cosas e, incluso, que cantan. Y muchos repiten, tanto a través de los programas del Imserso o de forma particular.

Este es el caso de Juan Louzao, que también está esperando la toma de agua. Es de Vila de Cruces. Viene acompañado de su mujer. «Hace ya cincuenta años que vengo aquí a tomar agua por los problemas que tengo en el intestino. Antes también iba a los baños, pero ahora no», explica. Asegura que lo nota y que se siente mucho mejor. «Vengo siempre en verano y suelo estar unos nueve días en O Carballiño. Antes de comer vengo por aquí, bebo y me marcho. Me llega una vez al año», dice.

La mayoría de la gente que está estos días en el balneario es a través del Imserso. «A los que vienen de fuera y tienen que alojarse en un hotel el tratamiento suele ser de cinco días. Pero hay mucha gente que es de O Carballiño, que vive aquí, a la que se le da un tratamiento de diez días. Las aguas de O Carballiño son las mejores de toda España para el aparato digestivo y para el hígado, por mucho que digan», presume la bañista. Y al final si vas, aunque solo sea para ver, no queda otra que beber. Sabe a huevos cocidos.

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