El ocaso de los grandes hoteles gallegos

Abandonados y en ruinas, muchos establecimientos hoteleros de la comunidad buscan un comprador que les dé una segunda oportunidad. Otros se han reinventado para no desaparecer y algunos han tenido que hacer frente a la sombra de la pala por irregularidades urbanísticas


Hotel Palacio de Sober, Lugo

El Hotel Palacio de Sober, situado a diez kilómetros de Monforte de Lemos, se levantó sobre las ruinas de la vieja sede los López de Lemos, una de las estirpes nobiliarias más antiguas de Galicia. El caserón fue fundado hacia el año 740. Llevaba abandonado desde principios del siglo XX. Con una capilla del siglo VII, es el edificio de arquitectura civil más antiguo de la comunidad y el pazo de mayor dimensión.

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Tras cuatro años abierto, y después de fracasar los intentos para negociar su venta con empresas del sector, el pasado mes de mayo salía a subasta por cinco millones de euros el único hotel de cinco estrellas de la provincia de Lugo. Su propietario, Alvaher 98, la sociedad que lo había comprado en 2007, entró en concurso de acreedores. Hubo alguna oferta -un comprador puso en la mesa 2,4 millones de euros-, pero ninguna puja ha alcanzado el mínimo para que el juzgado entregue este edificio de cuatro plantas y su finca de 20.662 metros cuadrados de forma inmediata. El inmueble tiene varias cargas financieras, entre ellas una hipoteca a favor del Instituto Galego de Promoción Económica,  la entidad pública que respaldó en su día el proyecto de apertura del hotel mediante créditos y subvenciones. También tiene embargos por impagos a la Seguridad Social.

El proyecto arrancó con 36 trabajadores, una inversión inicial de 5,2 millones (aunque todo apunta a que el gasto final fue bastante superior) y unas ayudas públicas por valor de 4,6 millones de euros. El coste del mobiliario: 450 millones. Servicios de sauna y spa, tratamientos corporales y faciales con envolturas de vino, caviar y cacao, hidromasaje, baño turco, piscina climatizada cubierta, jacuzzi, cambio de toallas dos veces al día, y una larga lista de comodidades.

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¿El precio por noche?: 320 euros la habitación más barata. Todas ellas, 43, de más de 25 metros cuadrados, con camas king size, pantallas led de 32", minibar con primeras marcas, carta de almohadas e incluso sábanas de hilo de algodón egipcio. La suite alcanzaba los 750 euros. 

El establecimiento perseguía captar un nuevo nicho de mercado turístico en la Ribeira Sacra -adinerado, sin duda- pero la inexperiencia y la falta de respaldo hicieron fracasar la iniciativa. Detrás de ella, un industrial cárnico madrileño, Alberto Vaquero, que apostó por diversificar su actividad invirtiendo en el negocio inmobiliario. No le salió bien.

Hotel Fonte Sacra, A Fonsagrada

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En enero de 2006 abría sus puertas este establecimiento de cuatro estrellas, con materiales nobles como la piedra, la pizarra y la madera. Once trabajadores fijos, eventuales aparte. El día de su presentación a la prensa, su promotor, Julio Fernández, un empresario local, aseguró que «vimos que podía ser viable e aproveitar para promocionar o Camiño Primitivo e o patrimonio natural da zona». Ofrecían 45 habitaciones. Con salones con capacidad para 600 personas, servicios de spa y saula finlandesa, estaba llamado a ser el hotel de lujo de la montaña lucense. Seis años después, en 2012, un banco lo ponía a la venta por 600.000 euros (costó cuatro millones y medio) tras no poder hacer frente su propietario a las hipotecas. Antes el juzgado lo había sacado a subasta, sin suerte. 

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El año pasado, La Voz de Galicia dejaba al descubierto el estado de abandono en el que se había sumido el establecimiento, con archivos tirados por el suelo que incluían datos personales de clientes, proveedores y plantilla. Las instalaciones, abiertas de par en par, carecían de puertas; los ventanales estaban rotos, y la madera del suelo, levantada debido a la humedad; los salones de bodas y eventos, repletos de basura, y la zona de cocina y lavandería, en la ruina más absoluta.   

Del lujo extremo al abandono total: así está por dentro el hotel de A Fonsagrada Archivos, con datos personales, están tirados por varios salones y habitaciones

Hotel Balneario de Guitiriz

Abandonadas están también estas instalaciones, en las que ya no viven ni los dueños, que siguieron allí meses después del cierre. La hiedra empieza a ganar terreno en las paredes, y la hierba se hace fuerte alrededor del edificio. Los efectos de la humedad pueden notarse en algunas zonas de la fachada. 

Abierto en 1908, la calidad de sus aguas medicinales lo situó entre los mejores de Europa. De hecho recibió el nombre del Karlsbab gallego, por su parecido con el afamado balneario alemán de Baden-Baden. En la década de los 40 fue referente del termalismo. Llegó a tener un centenar de trabajadores en plantilla.  

Detrás del proyecto estaba un empresario coruñés del sector del automóvil, Andrés Conde Medín. De cuatro estrellas y 127 habitaciones, en octubre de 2013 declaró el preconcurso, que luego se materializó en concurso, con un pasivo de diez millones de euros. La aprobación de un convenio por parte de sus acreedores lo salvó de la quema. Luego llegó un plan para relanzar las instalaciones, que incluía la elaboración de cremas con agua termal o ser sede de la pretemporada de algunos equipos deportivos.

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En 2017 se extinguieron los contratos de 21 empleados, quedando solo tres personas para el mantenimiento de los jardines y el club de golf. Para entonces llevaba tiempo sin actividad. Los empleados, que acumulaban meses sin cobrar, habían estado trabajando sin clientes a los que atender. El gasoil se había terminado y ya no había agua caliente. Apenas quedaba comida en la despensa.

Los bancos que avalaron la deuda han manifestado su interés en vender el complejo, que incluye un recinto termal y un campo de golf. De momento, no ha llegado ninguna oferta en firme. 

Gran Hotel de A Toxa

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Uno de los buques insignia de la oferta hotelera de nuestra comunidad, el Gran Hotel, se ha tenido que reinventar para no desaparecer. Atrás quedaron los tiempos del lujo y el glamour, la época en la que se hospedaban reyes, aristócratas, millonarios y famosos. Tras pasar por las manos del grupo Hesperia, su propietario desde 2015, la cadena Hotusa (se lo compró al Banco Pastor, junto al Isla de la Toja), lo mantiene cerrado varios meses al año (desde octubre y hasta vísperas de Semana Santa) con la intención de convertirlo en un establecimiento de temporada. Sus 75 empleados son fijos-discontinuos. Su presidente es el empresario gallego Amancio López Seijas.

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El Gran Hotel de la isla de A Toxa (situado O Grove) es el único balneario de cinco estrellas de Galicia. El establecimiento cuenta con 199 habitaciones, 17 de ellas con vistas al mar, tres suites presidenciales y una real. En sus instalaciones, más de 4.000 metros cuadrados, se ofrecen multitud de tratamientos de salud y belleza basados en los beneficios de las aguas de la zona. Cuenta con una piscina exterior climatizada, su propio campo de golf al borde del mar y espacios deportivos como pistas de tenis y pádel.

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Inaugurado en 1907, es obra del arquitecto ourensano Vázquez-Gulías, que se inspiró en las grandes estaciones termales de Alemania y Francia. Son característicos sus toldos amarillos sobre la fachada blanca. Sus aguas medicinales fueron descubiertas a mediados del siglo XIX. Ricas en sodio, calcio, hierro y magnesio, manan a una temperatura de entre 35º y 60º. El marqués de Riestra se hizo con la propiedad de la isla y puso en marcha un plan de explotación de las termas, con hotel-balenario, fábrica de sales y jabones y villas de alquiler para veraneantes.

Durante la Guerra Civil sirvió de hospital de sangre y en la posguerra fue sanatorio. En los setenta abrió grandes piscinas y canchas de tenis para socios. Allí se celebraban grandes fiestas como la organizada por el Club de Regatas de Vilagarcía de Arousa.

Aquí durmieron los veraneantes más ilustres de Galicia En sus dormitorios durmieron los clientes más ilustres. Desde premios Nobel a los mandatarios más poderosos del mundo lo eligieron para pasar sus noches de verano

La lista de clientes ilustres/famosos es larga: Severo Ochoa, Salvador de Madariaga, Eduardo Barreiros, Fernando Lázaro Carreter, Mario Soares, José Tomás, Pedro Masó, Adolfo Suárez, David Rockefeller, Henry Kissinger, la reina Beatriz de Holanda, Guardiola o Isabel Preysler (aquí pasó su luna de miel con Julio Iglesias, y repitió, de viaje de novios con Miguel Boyer). 

Hotel Marina Sada

El pasado mes de marzo Alda Hotels le compraba a Abanca este establecimiento ubicado en la Perla das Mariñas. Llevaba cerrado desde 2013. Su apertura generará medio centenar de puestos de trabajo. Con 74 habitaciones y 20 apartamentos, su objetivo es estar plenamente operativo la próxima Semana Santa, aunque este verano ya abierto sus puertas a los turistas que quieren pernoctar en él. Dotado de gimnasio y spa-balneario, este cuatro estrellas inauguró en julio su primer establecimiento asociado, un centro de belleza.  

Cuando la piqueta amenaza... o ejecuta

Hotel Playa de Ber, Pontedeume

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Hace diez años del derribo de este polémico hotel que obstaculizaba las vistas sobre la ría. A las nueve de la mañana del 2 de diciembre de 2008, las máquinas tiraban abajo la estructura de cuatro plantas. Era la última fase de los trabajos de demolición ordenados por Costas, y que supusieron un desembolso de 3,3 millones de euros. El proceso de expropiación se había iniciado en julio del 2006, pero no fue hasta el verano del 2007 cuando se procedió al tapiado de puertas y ventanas para evitar el robo de enseres y mobiliario. Se incorporaban al dominio público marítimo-terrestre 3.730 metros cuadrados de playa. 

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Hotel Talaso de Oia

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Los permisos con los que fue levantado fueron anulados en 2009 porque el Ayuntamiento se basó en una ordenanza que no había sido aprobada. Una sentencia del contencioso de Pontevedra ordenó su demolición en diciembre de 2012, que acabó siendo firme y sin posibilidad de ningún recurso. El juzgado advirtió en el año 2016 a la alcaldesa de la imposición de multas coercitivas si no procedía ejecutar las obras de demolición. La administración local optó por solicitar un informe a la Consellería de Medio Ambiente para saber si a día de hoy este edificio construido con exceso de volumen puede legalizarse. Ahora mismo se trabaja en la redacción de un plan especial con ese objetivo. El Plan de Ordenación del Litoral permite usos de talasoterapia en esta zona, pero no la construcción de hoteles ni restaurantes. Además, el complejo está enclavado en suelo rústico (en una ladera de Cabo Silleiro), donde no se permiten más de dos alturas (planta baja y un piso). Tiene siete alturas.

Establecimiento pionero en el sur de la provincia de Pontevedra, fue el primer balneario de agua salada. 

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Hotel Faro de Illa Pancha

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Fue el primero del programa Faros de España del Ministerio de Fomento para que instalaciones en desuso sean explotadas por empresas privadas como establecimiento hoteleros, claro que el camino inicial estuvo plagado de curvas. En mayo del pasado año, el Concello de Ribadeo ordenó el cierre provisional de las instalaciones por irregularidades en materia de abastecimiento de aguas, saneamiento y accesibilidad. Le exigía al titular que cumpliese varios requerimientos legales para darle la licencia de apertura. Acababa de abrir sus puertas hacía unas semanas. Siete meses después, y una vez realizadas todas las obras necesarias, el hotel obtenía el permiso de apertura definitiva. El caso es que desde mayo de 2015 y hasta finales de 2017, estos dos apartamentos turísticos con capacidad para cuatro personas cada uno, apenas estuvieron abiertos cinco meses

Así es por dentro el hotel de Illa Pancha Entramos en el icónico faro en el día de su puesta en largo. Su estreno no ha estado libre de polémica. ¿Está bien privatizar estos espacios?

En 1857 se levantó sobre este islote el antiguo faro de Ribadeo, un edificio de planta cuadrada que sirvió para el uso para el que fue concebido hasta el año 1983, fecha en la que se construyó el nuevo faro, una torre de hormigón cilíndrica de franjas negras y blancas. Desde 1984, y hasta la apertura del alojamiento, el acceso a la isla estaba cerrado al público. 

El hotel Atlántico reabre tras su peor crisis

Xosé Gago
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Siguen allí los muebles de la anterior adjudicataria, que los reclamará en los tribunales. Participa en nuestra encuesta: ¿Apruebas la gestión del gobierno local en el relevo de la concesión del hotel Atlántico?

Galena Hoteles, la empresa del grupo Hotusa que ganó el concurso municipal para gestionar el hotel Atlántico durante 20 años, ultima la reapertura hoy del establecimiento. Después de un relevo en la gestión muy complicado, lastrado por los problemas de un concurso municipal que solo defiende el gobierno local, con tres compañías implicadas y unos empleados que se encerraron 36 horas en el edificio por temor a perder sus empleos; la compañía hizo ayer un esfuerzo extra para poner a punto las instalaciones. Los trabajadores estimaban que harían falta unos cuatro días para reabrir, pero la empresa recibirá hoy a sus primeros clientes, dos días después de coger las riendas del mayor hotel de la urbe: el Eurostars Atlántico, de 199 habitaciones.

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