Crece el temor a la velutina mientras el Gobierno no define su estrategia

La Administración admite que no hay un método eficaz de lucha contra la avispa asiática

J. C.
REDACCIÓN / LA VOZ

Convivir con la velutina no es fácil, pero parece que los gallegos tendrán que habituarse a ello. La alarma social generada por la muerte de tres personas el pasado mes lo ratifica y, por mucho que las instituciones intenten suavizar la situación, se percibe como un problema grave. Una vez confirmado que es imposible erradicar la especie, la única posibilidad es controlar su expansión. Por eso, el Ministerio para la Transición Ecológica trabaja en actualizar el plan de lucha contra la avispa: «El Gobierno, en consenso con las comunidades autónomas, tiene disposición a actualizar la estrategia nacional. Se han mantenido reuniones técnicas en este sentido».

Pero la tarea se complica a pesar de los avances que se han realizado desde que el plan fuera aprobado en el 2015: «No es sencillo localizar los nidos y no existen métodos de control de la avispa efectivos ni selectivos, que no afecten a otras especies», informan desde el Ejecutivo. «Es necesario disponer de información actualizada sobre la velutina y su situación en las regiones afectadas. Se están analizando los métodos existentes y los ensayos científicos disponibles para poder consensuar una estrategia adecuada y satisfactoria», explican.

Poco más pueden hacer en el ministerio que esperar, puesto que la velutina forma parte de la lista de especies invasoras y, como tal, su control «es competencia de las comunidades autónomas, que cuentan con la colaboración del Ejecutivo», aseguran. La próxima reunión de la conferencia sectorial sobre estas especies, que reúne a Gobierno y a autonomías, todavía no tiene fecha.

La Xunta es la encargada de hacer efectivo el control de la especie invasora. En este marco, la Consellería do Medio Rural aprobó un protocolo destinado a hacer frente a la velutina en el 2014, cuando se expandió por toda Galicia. La estrategia se modificó dos años más tarde para incluir a todas las instituciones que participan en los intentos de frenar el avance de la avispa asiática, que se ha convertido en una okupa permanente en el territorio gallego y la franja norte de la Península.

En esta labor colaboran varias Consellerías, entre ellas la de Sanidade. «Nos consta que se hicieron cursos para formar al personal sanitario», informan desde Medio Rural, organismo que centraliza las actuaciones recogidas en el protocolo antivelutina. Aunque «la avispa asiática no es más peligrosa que la autóctona», aseguran. El factor más importante de este plan es la vigilancia y la erradicación de nidos, tarea que comparten la Xunta, los Grupos de Emerxencia Supramunicipais (GES) y los concellos colaboradores. En este sentido, se han lanzado muchas quejas por parte de algunos municipios en la últimas semanas por la falta de recursos materiales y humanos para combatir a la velutina. Desde Medio Rural responden: «Los trajes y pértigas se reparten a los concellos colaboradores», por lo que achacan el problema a que no todos los ayuntamientos afectados se han unido al protocolo. 

Plan apícola nacional

«Además de retirar nidos, repartimos trampas y líquido atrayente a través de los apicultores, que son quienes saben dónde deben colocarlas para que sean más efectivas y no afecten a otras especies, como la avispa autóctona», dicen desde Medio Rural.

Aunque la alarma social se generó por los ataques a personas, lo cierto es que el sector más afectado es el de la miel, puesto que la velutina es una especie depredadora de abejas. Por eso, el Ministerio de Medio Ambiente puso en marcha en el 2017 una serie de ayudas económicas «que se traducen en la financiación de trampas y atrayentes», enmarcadas en el Plan Apícola Nacional.

¿Cómo se hace frente a la velutina en Galicia?

No existe un método satisfactorio para erradicar a las avispas, pero hay diversas técnicas encaminadas a minimizar sus efectos

Pese a que no existe un método satisfactorio para erradicar las velutinas ni sus nidos, se utilizan diferentes técnicas encaminadas a minimizar sus efectos, desde el trampeo casero hasta los explosivos. 

Trampas homologadas

La Xunta las distribuye a los apicultores. Esta primavera se repartieron 2.467 trampas homologadas junto a 5.404 botes y 40.782 monodosis de líquido atrayente. Se colocan en lugares donde se han detectado velutinas y deben utilizarse las justas para no afectar a otras especies. 

Trampas caseras

Desde botellas de plástico hasta cazamariposas. En el protocolo se incluyen las instrucciones para fabricar trampas con botellas de plástico. El líquido que se utiliza para atraer a las avispas es una mezcla con base de cerveza negra y azúcar. Pero los apicultores también tiran de imaginación y han creado sus inventos. Uno de los que destaca es un cazamariposas unido a la tapa de una caja metálica de galletas. 

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El vicepresidente de la FEGAMP apela al sentido común: «Hai que ter coidado, pero non podemos tolear»

El vicepresidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP), Alfonso Villares, es también alcalde de Cervo, unos de los primeros concellos que sufrió la invasión de la velutina, en el 2013. Lleva en su currículo cinco años de lucha contra la especie y conoce de primera mano la situación de la plaga: «Temos que concienciarnos todos de que é imposible facer moito máis. Expándense dun modo esaxerado. Son insectos, a especie con máis capacidade de reprodución. Se hai unha especie que sobreviviría a unha bomba nuclear, son os insectos». Además, «non hai un método para acabar con elas», recuerda Villares.

Es algo que saben bien en Cervo. «Desde o Concello gastamos moitos cartos en medios para intentar eliminalas, pero o resultado non foi o que agardabamos», lamenta. Ha asimilado que tendrán que aprender a convivir con la velutina y hace un llamamiento a la calma: «Hai que ter coidado polo tema das persoas alérxicas, pero as avespas asiáticas no son máis perigosas ca as autóctonas, o problema é que hai máis».

Tampoco cree que la invasión haya causado mucho daño en las explotaciones apícolas: «Realmente a produción de mel segue sendo a mesma, igual que o número de colmeas, porque os propios apicultores están traballando moito na loita contra as avespas». Villares conoce el tema de cerca, pues parte del presupuesto municipal que se gastó en el control de la velutina de destinó al trampeo en estas explotaciones. «As trampas teñen que colocarse cerca do colmear, sobre todo na primavera. Tamén se fala do trampeo no outono porque afecta menos á biodiversidade, xa que a primavera é unha explosión de vida».

Respecto a las quejas de los municipios por la falta de medios, confiesa que «nunca van ser suficientes», pero no culpa a la Xunta: «Uns opinan dunha maneira e outros doutras. Hai moitos niños e non se dan sacado, pero tamén falo desde a experiencia de cinco anos traballando sen conseguir as melloras que se esperaban». Traslada un mensaje al resto de alcaldes y a la población: «É moi complicado eliminar todos os niños cando queiramos. Hai que actuar con sentido común, non podemos tolear. Agora a prioridade son as zonas públicas, próximas ás persoas». Cree que, más que medios, hace falta una mayor coordinación entre las administraciones para que no haya tiempos de espera muy largos para la retirada de enjambres, algo que se aprobó en la última reunión, hace unas semanas.

Carmen Palmaz | Vecina de A Coruña de 59 años

«Atrasamos as vacacións por medo ás velutinas»

Las avispas formaron un nido en el balcón de la casa de Viveiro donde veranea

lucía rey

El miedo a las velutinas de un nido formado en el balcón de la casa donde veranean obligó a Carmen Palmaz y a su marido a retrasar sus vacaciones de agosto en Viveiro. La alarma había saltado días antes. «Estaba o meu marido limpando ao redor e díxenlle: ‘Non sigas rozando que entrou unha avespa mala na casa’. Pero á semana seguinte xa vimos o niño e chamei ao 012 para poñelo en coñecemento», explicó la mujer. Tiene 59 años y vive en A Coruña, pero destaca que a menudo regresa a la casa petrucial que comparte con su hermana Ángeles en la aldea de A Rubeira, en la parroquia de Chavín. «O 28 de xullo estiveramos todos xuntos, coa filla e os netos, e non vimos nada», indicó Carmen en relación con la rapidez con la que se expande la plaga. La muerte de un viveirense de 44 años hace un mes en Boimente, a escasos kilómetros, por la picadura de una velutina también ha disparado los temores. «Xa me asustaban, pero desde que pasou iso moito máis», señaló la mujer, que ya ha podido iniciar las vacaciones puesto que, a través del 012, operarios de Serpa y de Medio Ambiente eliminaron el nido.

Miguel González | Caldas

«Nuestro hijo puede ser alérgico y nos da miedo» 

maría hermida

Miguel González y su familia viven, desde hace casi dos semanas, pendientes de un árbol que está en medio de su aldea, San Martiño, en Caldas. No le sacan ojo al verde ejemplar, un nogal, desde que descubrieron «una especie de pelota de baloncesto» posada en él y se percataron de que lo que veían era un nido de velutinas. «Un vecino que tiene colmenas nos confirmó que era avispa asiática», indica. Entonces, se acordaron de un episodio ocurrido hace una década, cuando a su hijo, que tiene ahora veinte años, le picó una avispa del país. «Nos acordamos de que había estado mal, con fiebre, que lo habíamos llevado al médico y lo habían pinchado. Creemos que nuestro hijo puede ser alérgico y nos da miedo ese nido tan cerca de casa», indica Miguel. Llamaron a Protección Civil de Caldas, desde donde les remitieron al 012, y eso hicieron. Primero se las vieron con un contestador automático y luego les atendió un técnico. Les dijeron que remitían ya información al Concello de Caldas y que ya les llamarían. Pero el nido todavía sigue bien visible, a cincuenta metros de su casa. Dicen ellos que, como en casi todas aldeas, en San Martiño la mayoría de los vecinos son mayores. Y que están asustados: «La gente no se atreve ni siquiera a abrir las ventanas», indica Miguel. Colocaron unas botellas con un brebaje dentro y atraparon diez avispas. Pero, insiste Miguel, «hay muchísimas más».

Constantino Gómez | Ourense

«Como non imos ter medo se o temos aquí ao lado!»

Los vecinos de un barrio de Ourense piden que se eliminen eficientemente

c. andaluz

Es ya la segunda vez en menos de un mes que los vecinos de la calle Bispo Muñoz de la Cueva llaman a los bomberos de la capital ourensana por la presencia de un nido de velutinas en un árbol de una finca. La primera vez, aseguran, agentes de Medio Ambiente acudieron a la zona para retirarlas por la mañana, cuando la mayoría de estos insectos no se encuentran en sus nidos. Consecuencia: hicieron otro en un árbol cercano. «¡Como non imos ter medo se o temos aquí ao lado!», afirma Constantino Gómez, cuya finca linda con la zona en donde se encuentra el nido. Explica, además, que en ese lugar habita mucha gente e incluso hay niños. «Estamos preocupados e agardando a que alguén o retire», explica. Los bomberos de la capital ourensana no dan abasto. Y en el caso de estos vecinos se ven incapaces de su retirada. «A árbore está nun camiño onde non pasa o camión coa escada. E non poden levar unha e apoiala na árbore porque senón as velutinas escapan. Así que estamos agardando a que alguén faga algo», explica.

Roberto Barca | Carballo

«Levamos xa dous niños na casa en dúas semanas»

Este vecino de Bértoa se toma en serio el peligro: «Non sei se son alérxico»

s. g. rial

Roberto Barca vive en Bértoa, Carballo. A su vivienda le gustan la velutinas: «Levamos xa dous niños na casa en dúas semanas», explica. Uno más grande en una de las fachadas (unos 20 centímetros de diámetro), y otro más pequeño retirado el jueves. Probablemente, realizado por las avispas del primero que se quedaron sin su nido, por la proximidad y la rapidez de ejecución. El primero se lo retiró su hijo, ataviado con un traje especial, y el segundo un experto contratado por el Concello de Carballo, que está desarrollando un ingente trabajo contra la velutina desde hace meses.

Roberto Barca actuó en cuanto detectó los nidos. «Tomeino en serio, sobre todo cando ves o que pasa por aí. E eu non sei se son alérxico», explica. Teme incluso que pueda haber un tercer nido en poco tiempo, con las avispas que han quedado del segundo, ya que no se han eliminado todas. «Nalgún momento víanse tantas que non podiamos nin abrir as ventás». Incluso utilizó el insecticida de las moscas para ponerles coto.

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