Cancelar a última hora y esperar ofertas, tendencia en alza entre los turistas

En los hoteles de playa hay hasta un 50% de bajas de última hora. Hay quien reserva en tres semanas distintas


«La solución de hoy es el problema de mañana». Así define Francisco González la llegada de Internet al sector hotelero. Y lo explica: «Cuando salieron las plataformas de reservas por Internet pensamos que era nuestra salvación, porque llegábamos directamente al cliente, sin pasar por agencias o turoperadores». Pero todo tiene desventajas, y hay que aprender a vivir con ellas.

Otra forma de viajar

Varias reservas a la vez. Una tendencia creciente es reservar en tres o cuatro hoteles del mismo destino con antelación y, cuando se va acercando la fecha, cancelar las estancias. Los hoteles reaccionan a la caída de clientes bajando los precios, y esos mismos que anularon la reserva, la vuelven a solicitar. 

Tres semanas distintas. Otros viajeros reservan a principios de año en tres semanas diferentes, porque todavía no saben cuándo tendrán vacaciones. Y los hay que incluso piden habitación por si acaso quieren viajar. 

Muchas cancelaciones. Esta nueva forma de programar las vacaciones repercute directamente en los establecimientos. «En hoteles de costa -dice González- hay hasta un 50 % de bajas de última hora». Y más cuando la reserva es de largo recorrido: «Entre quienes reservan con 90 días de antelación, las anulaciones pueden ser del 65 %». 

Qué se puede hacer

Fidelizar al cliente. Es uno los recursos que mejor le funcionan a Dulcinea Aguín, portavoz de Aviturga, la asociación que engloba a propietarios de pisos turísticos. Ella está pendiente de los viajeros, a los que pide que le avisen cuando estén llegando al destino para que no tengan que esperar. Normalmente, si regresan a su casa en coche, Aguín les manda un mensaje para ver cómo llegaron y si todo resultó como esperaban. En el Clúster de Turismo ofrecieron el año pasado un curso precisamente sobre qué hacer ante las plataformas y uno de los consejos era enviar un correo electrónico al cliente conforme se acercaba la fecha para recordarle su reserva. 

Diversificar la oferta. Hay alojamientos con el 70 % de sus habitaciones suscritas a una web. Eso les deja sin opciones si optan por la cancelación masiva; ahora, algunos hoteles reservan parte a la gestión directa. 

Penalizar las cancelaciones. Como ocurría tradicionalmente, al reservar una habitación uno aportaba el número de una tarjeta de crédito, a la que se cargaba una cantidad si la persona no aparecía el día contratado o no cancelaba con antelación su visita. Algunos hoteles se plantean hacerlo, y cobrar una parte si la anulación es de última hora. 

Ser más flexible. Otro truco que sigue Aguín. «Ya no podemos esperar estancias de una semana mínimo», y, por tanto, hay que abrir la mano y reservar el piso turístico aunque sea una noche, algo que además es rentable porque «quien viene una noche apenas consume, a veces ni manchan un vaso».

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