Viaductos que ganan en vértigo al de Génova

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

La orografía gallega y las nuevas técnicas constructivas dejan en una altura modesta los 45 metros del puente Morandi. Varias infraestructuras tienen pilas que superan los cien metros

17 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay conductores que se encogen en el asiento cuando pasan por uno de las decenas de viaductos de gran altura que se suceden por las autovías gallegas y más allá, si por ejemplo se sigue el curso de la autovía del Cantábrico por Asturias. Pero en las obras ferroviarias de alta velocidad también se ha apostado por las alturas, precisamente por los exigentes parámetros de calidad que demandan los trenes rápidos. Las exigencias medioambientales también favorecen la apuesta por este tipo de estructuras, pues se reduce el impacto en valles de alto valor ecológico y, también, los movimientos de tierras.

Así, Galicia ostenta importantes marcas en altura de viaductos, aunque el récord nacional se sitúa en Cantabria, en la autovía de la Meseta, donde se alza el impresionante viaducto de Montabliz, con la pila más alta de España (145 metros). Muy cerca de este registro está el intimidante viaducto de Samprón (124 metros), situado en León, pero a un paso de la frontera con Galicia, en la subida a Pedrafita por la A-6. El criterio que se sigue, por si alguien echa de menos el puente de Rande, es la altura de pila hasta el tablero, y no la altura total de las pilas desde donde parten los cables en los puentes atirantados. La distancia entre el tablero y el nivel del mar en Rande es de 48 metros, por lo que su altura sería muy similar a la del puente genovés. Una cota que está muy lejos, por ejemplo, del viaducto ferroviario del Ulla, cuya pila más imponente está al borde de los 117 metros. 

Viaductos en la niebla

También está en la A-6 el viaducto de Cruzul-Narón, con pilas cercanas a los 90 metros, pero que en su punto más alto con respecto al cauce llega a los 106. El de más reciente construcción con una altura reseñable -se inauguró en el 2014- es el de Lindín (103 metros), en el entorno de Mondoñedo, en la A-8. Precisamente en el tramo que se cierra cuando hay niebla, un problema que Fomento quiere solucionar con un concurso de ideas.