Competencia, sobre los pisos turísticos: modernizan barrios y generan riqueza

s. c. REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Marta Perez

Galicia es la comunidad que más requisitos exige a este tipo de alojamientos

14 ago 2018 . Actualizado a las 19:39 h.

Galicia es la comunidad española que más requisitos exige a quienes quieren registrar un piso turístico: nueve de once posibles. Así lo dice un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ve positiva la aparición de plataformas en línea para el alquiler de pisos, cree que hay que aligerar exigencias y suspensiones y entiende que la normativa se debe unificar en toda España.

De las once limitaciones que hay en total, en Galicia solo faltan dos: declaración de responsabilidad y la distinción entre proveedores particulares y profesionales. El resto aparecen: número de registro, estancias mínimas o máximas, prohibición de alquiler por habitaciones, equipamientos mínimos, placa identificativa exterior, atención telefónica 24 horas, hoja de reclamaciones y libro de registro. Las comunidades que menos obligaciones piden son Extremadura y La Rioja (4). El informe dice que hay algunas restricciones especialmente graves: limitación de la estancia (en Galicia es de 30 días); mínimo de noches; prohibición del alquiler por habitaciones (en Galicia solo está permitido si el dueño vive en la casa); moratorias en la concesión de licencias (política de Santiago de Compostela); prohibición de que los pisos turísticos se instalen en edificios residenciales; obligación de que se pongan en determinadas plantas; número máximo de pisos por zona o edificio; dimensiones mínimas para las viviendas; y regulación de los precios. Para la CNMC hay otras exigencias menos graves, como la obligación de equipamiento, asistencia telefónica, colocación de placas en el exterior o libro de registro.

En su política de liberalización del mercado, Competencia apunta que este tipo de turismo no genera más congestión y ruido que cualquier otro, no hay pruebas de que aumente el precio de las viviendas, y los problemas en los edificios hay que abordarlos, dice, con normativa específica. El informe recalca lo positivo: genera riqueza y permite la convivencia de alquiler residencial y turístico. Además, asegura que los pisos turísticos facilitan «la modernización de barrios urbanos tradicionalmente degradados» y provocan un «efecto positivo de arrastre en el comercio local».

Apoyo del sector gallego

En Galicia, la asociación que agrupa a los propietarios de este tipo de viviendas (Aviturga) ve con muy buenos ojos el informe. Su portavoz, Dulcinea Aguín, recalca: «Estamos especialmente de acuerdo con que se levante la prohibición de alquilar por habitaciones y la estancia mínima/máxima» aunque no comparten «que se unifique la normativa, porque la realidad gallega es completamente diferente a la de otra parte de España». Y añade Aguín: «Emplazo a la Xunta a que haga un estudio del impacto económico que los pisos turísticos tienen en su zona», ya que además de la riqueza que generan, dice, fomentan la desestacionalización del turismo.

Desde la Asociación de Hostelería de Santiago, un sector y una ciudad especialmente sensible en este asunto, no se quieren pronunciar hasta analizar a fondo el informe. Con todo, aseguran que «el fenómeno es suficientemente reciente como para sacar conclusiones tan definitivas. En todo caso hay que valorar el efecto negativo en el sector, como pérdida de empleos, para poder valorar la incidencia en la economía».