El calor extremo se ceba con el ganado

La ola de calor dejó el peor de los escenarios para muchos animales: cambio de tiempo brusco y temperaturas muy altas

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redacción / la voz

Los ganaderos gallegos coinciden en que la última ola de calor ha sido diferente a todas las demás. Las altas temperaturas llegaron de forma repentina tras un mes de julio húmedo y fresco. Se juntaron por tanto un cambio de tiempo brusco con un evento extremo, el peor de los escenarios para muchos animales. «A los cerdos lo que más le afectan son los cambios repentinos y el calor extremo. Esto es justo lo que tuvimos la semana pasada. Además, el factor diferenciador fue la humedad tan elevada que generó una sensación térmica insoportable», comenta Pablo Meijomín, presidente de la Agrupación de Defensa Sanitaria Gandeira de Silleda. En el caso concreto de los cerdos, el calor influye sobre todo a las hembras que se encuentran en la etapa final de la gestación. «Las cerdas que dieron a luz la semana pasada se asfixiaban y los lechones nacían atontados», reconoce Meijomín. La mortalidad fue del 3 %, un porcentaje menor que el de conejos y pollos. Aunque los efectos siguen produciéndose a día de hoy.

Después de la ola de calor, las temperaturas no se estabilizaron sino que bajaron, sobre todo las mínimas. Estos días a pesar de las temperaturas agradables por el día, las noches son frías, especialmente en el interior. «Ahora lo que estamos viendo es que aparecen enfermedades como la meningitis o la dermatitis. Esto va para rato. Durante los próximos meses también comprobaremos que ha habido un retraso en el crecimiento de muchos cerdos y que las madres han quedado muy afectadas», señala.

Otro animal que ha sufrido notablemente los efectos de la ola de calor ha sido la vaca. Este mamífero lleva muy bien el frío. Su remedio para combatir las bajas temperaturas consiste en ingerir grandes cantidades de comida. «Cando vén unha vaga de calor tan intensa as vacas poden chegar a comer ata un 30 % menos. O único que fan é beber. Estes días moitas delas parecían que estaban a punto de afogar», explica Román Santalla, ganadero que tiene una producción de 200 vacas y es además responsable de la Unión de Pequeños Agricultores. En el sector vacuno no ha habido mortalidad, pero sí un descenso muy importante de la producción. «Puido baixar ata un 30%. Estes días os camións de recollida levaban ata 6.000 litros menos de leite. Os animais quedan moi tocados e xa nunca volverán producir do mesmo xeito. Se unha vaca xeraba antes uns 30 litros por día, a partir de agora dará como moito uns 25», reconoce Santalla. Las altas temperaturas también intervienen en la calidad del producto. La leche pierde tanto proteínas como grasas, aunque esto no afecta a la comercialización.

La ganadería de la comunidad está aprendiendo a marchas forzadas el daño que pueden llegar a ocasionar las altas temperaturas en Galicia, donde los animales viven en sintonía con un clima que está cambiando.

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