El conselleiro de Cultura cuestiona la vigilancia del casco histórico de Santiago

El ejecutivo local no está a favor de instalar indiscriminadamente cámaras en la zona monumental como respuesta al incivismo


Santiago / La voz

El cabildo de la catedral compostelana se ha ocupado en los últimos años de reforzar la seguridad en el interior de la basílica. Hasta tres cámaras registran todo lo que sucede alrededor del pórtico de la Gloria. Pero nada puede hacer en el exterior. Una vez se cruzan las puertas del templo hacia fuera, ya no tiene autoridad. Es competencia municipal. Y la petición lanzada desde la institución eclesial de instalar un sistema de videovigilancia también en el exterior fue respaldada indirectamente ayer por el conselleiro de Cultura, tras recordar que las cámaras existentes resultaron «insuficientes» para identificar a la persona que pintó símbolos de Kiss sobre una figura apostólica de la fachada de Praterías.

Román Rodríguez, en una «reflexión» sobre lo sucedido en la madrugada del lunes (de acuerdo a la información que maneja, entre las dos y las cuatro), recordó al gobierno santiagués y a la Policía su responsabilidad de «garantir a seguridade deste museo ao aire libre» y velar por la convivencia «dentro dun espazo tan simbólico e senlleiro como é Santiago». Al margen de la concienciación, en la que es necesario incidir y es «cousa de todos», incidió el conselleiro, «temos a obriga de manter, poñer en valor e defender a natureza deste patrimonio, e que haxa tamén unha vixilancia dos espazos exteriores onde a xente está en contacto co mesmo», porque además de su importancia cultural «ten un valor económico de primeirísima magnitude», reparó.

La Xunta puso sobre el tejado del Ayuntamiento cualquier gestión para reforzar la videovigilancia en la zona monumental. Y parece que ahí se va a quedar la pelota, salvo giros de última hora, pues el gobierno local recordó ayer que su postura es conocida y de entrada no está a favor de instalar cámaras indiscriminadamente en la zona monumental. Considera, además, como dijo el lunes el alcalde, que la persecución de cada acto incívico sobre el patrimonio es «imposible». No obstante, sobre esta cuestión profundizará hoy en una rueda de prensa el regidor.

Coste de la restauración

Más allá de este debate, Román Rodríguez valoró positivamente el proceso de restauración de la figura, que se culminó «en tempo récord». El deán de la catedral, Segundo Pérez, indicó que el coste estimado fue de entre 10.000 y 12.000 euros, aunque la intervención se hizo con materiales y medios propios.

El resultado fue «óptimo» y no serán necesarias más intervenciones, dijo el director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo. Tal y como se había anunciado, ayer se retiró la valla que cubría la zona afectada. En su lugar, se puso una cinta y un cartel que prohíben tocarla, instalados de forma preventiva ante el interés que generó la pintada. La idea es retirarlos en unos días, aunque Lorenzo recordó que no se debería tocar ningún elemento de la fachada, «porque están, en algunos casos, en un estado de conservación delicado».

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