Las universidades custodian al menos un año los trabajos de sus alumnos

Cada criterio de evaluación en un máster debe contar con una prueba documental


santiago / la voz

Los diferentes escándalos que han ido sucediéndose en lo que al currículo académico de la clase política española se refiere han puesto en la picota a la universidad pública. El último es la petición de la jueza que investiga las supuestas irregularidades del máster que cursó el recién escogido líder del PP, Pablo Casado, de elevar la causa al Tribunal Supremo. Las universidades gallegas cuentan con mecanismos para el control del buen desarrollo de sus programas de posgrado.

La matrícula

A tiempo total o parcial. ¿Qué pasa si un alumno de máster está a la vez trabajando? Que puede optar por una matrícula parcial que le permita compaginar horario escolar y laboral, aunque en el momento de realizar la matrícula tiene que justificar documentalmente esa circunstancia. Tardará más en titularse -ya que se matricula de menos créditos que sus compañeros-. Existe también un mecanismo de dispensa de asistencia a las clases, un hecho que debe ser decidido por la comisión académica y que en el caso de la Universidade de Santiago, por ejemplo, se ciñe a circunstancias extraordinarias, como enfermedad sobrevenida o tener dependientes al cargo.

La evaluación

Asistir a clase no siempre es evaluable. Las actividades que serán evaluadas tienen que quedar claramente definidas en la programación de una asignatura, un documento que se revisa en las comisiones académicas, que son las que verifican que todo es correcto, que se ajusta a la normativa e incluso que la documentación que se propone como prueba de la evaluación es adecuada. Así que la asistencia a clase puede ser o no un criterio de evaluación. En el caso de serlo, hay que establecer cuánto peso tendrá para la nota y qué sistema se utilizará para comprobar que los estudiantes cumplen con la asistencia. Por ejemplo, un profesor puede determinar que la asistencia a clase supondrá el 20 % de la nota, que como máximo se puede faltar a tres sesiones y que además repartirá una lista de alumnos para que los presentes firmen en cada clase. Siempre tiene que haber establecido un control y estar determinadas unas pruebas documentales. De todos modos, en los másteres las plazas son mucho más limitadas que en los grados y la formación tiene un carácter eminentemente práctico. Al final, el profesorado sabe quiénes son sus estudiantes y si asisten o no a las sesiones programadas.

Los trabajos

Custodiados al menos un curso. Las tres universidades gallegas establecen en sus normativas que todos los documentos que justifiquen la evaluación de un estudiante deben guardarse, ya sea a través de medios electrónicos o en papel, al menos hasta el final del curso académico siguiente. En Vigo se llega a establecer un plazo de tres cursos si la calificación de una asignatura de grado es un suspenso. Este plazo queda en suspenso en el caso de que haya una reclamación, y la documentación seguirá custodiada en la universidad hasta que se produzca una resolución firme. ¿Qué pasa con los trabajos de fin de máster? Que la norma es incluso más estricta. Una vez realizado el trabajo hay que depositarlo, junto con un informe previo favorable de la persona que ha tutorizado el proceso de elaboración del trabajo. El depósito, además, deja un acta que acredita la entrega. En el caso de la Universidade de Santiago, la normativa ha cambiado. Antes, en las bibliotecas de cada uno de los centros quedaba una copia de los trabajos que se presentaban de manera indefinida. Ante el volumen documental, se optó por que sea la secretaría virtual la que custodie una copia de cada trabajo de fin de máster. Lo mismo ocurre por ejemplo en la UDC. El reglamento del máster de Estudos Avanzados sobre a Linguaxe -conjunto con las universidades de Santiago, Zaragoza y Salamanca- establece que como norma general una copia del trabajo pasará a los fondos bibliográficos a no ser que carezcan de autorización para su comunicación pública.

Las actas

Accesibles a muy pocos. ¿Qué pasa con las actas? Las universidades gallegas son claras a la hora de designar quién puede acceder a ellas y realizar modificaciones en el documento en el que se plasman las cualificaciones de los alumnos. Son muy pocas personas las que tienen la capacidad de acceder a ellas y cumplimentarlas, y, en caso de que haya que hacer algún cambio, hay que solicitarlo y añadir una nota en el documento. Cualquier modificación en las actas deja un rastro. En la Universidade de Santiago, pionera en la implantación del sistema de firma electrónica, solo puede cambiar la nota de un alumno el mismo profesor que puso la primera calificación.

Los créditos del trabajo de fin de máster no se pueden convalidar en ningún caso

El reconocimiento y transferencia de créditos entre titulaciones también es un proceso normativizado, que requiere de un volumen de documentación considerable y que por fuerza tiene que dejar un rastro. Según la normativa, en ningún caso se pueden convalidar los créditos correspondientes al trabajo de fin de grado o de máster -de hecho, los estudiantes con simultaneidad de estudios deben presentar dos trabajos de fin de carrera- y la experiencia profesional y laboral previa no puede superar el 15 % del total de los créditos que compongan el plan de estudios. Además, todo este proceso de convalidación trae aparejado el pago de tasas académicas.

¿Cómo se transfieren los créditos? En primer lugar, el solicitante tiene que aportar documentación de haber cursado y superado los créditos que pretende que le sean transferidos al nuevo título, y además debe comprobarse que esos estudios cursados por el alumno se adecúan a las competencias y objetivos establecidos en el plan de estudios.

¿Quién se encarga de decidir sobre las conocidas como convalidaciones? Lo explica la vicerrectora de Titulacións de la USC, Victoria Otero: las comisiones académicas, que son las que se encargan de analizar cada caso y hacer un informe y una propuesta sobre el caso, que después se eleva al departamento de gestión académica para validarlo. De todo ese proceso, por supuesto, se conserva documentación, ya que cada reunión de la comisión debe contar con un acta en la que se refleja la actividad llevada a cabo durante esa sesión.

La Universidade de Vigo establece en su normativa que las comisiones del máster deben elaborar un informe preceptivo pero no vinculante para que luego los decanos o directores de centro sean los que resuelvan el procedimiento. Un informe que además puede convertirse en un precedente para casos posteriores que sean idénticos.

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