«Tuvimos que caminar sobre los coches»

Hasta 34 vehículos colisionaron aquel día de diciembre por culpa de la niebla. Tres personas perdieron la vida. Así lo recuerda el jefe del parque de bomberos de Betanzos

José Manuel Pérez, en el lugar donde se produjo el accidente hace casi 13 años
José Manuel Pérez, en el lugar donde se produjo el accidente hace casi 13 años

A coruña / La Voz

El parque de bomberos de Betanzos apenas llevaba diez meses en funcionamiento. Pero el 10 de diciembre del 2005 tuvo su prueba de fuego -aunque no se trató precisamente de un incendio-. La niebla de aquel sábado provocó un accidente en cadena a las nueve y media de la mañana sobre uno de los viaductos de la autovía A-6, a la altura de Betanzos. Hubo 23 coches alcanzados en sentido Madrid y con un balance aún más trágico: tres personas se dejaron la vida en aquel tramo de asfalto. Y apenas unos instantes después, en los carriles hacia A Coruña, la curiosidad de un conductor provocó otro episodio similar, con once vehículos que chocaron también en cadena, entre ellos cuatro camiones y un autobús.

José Manuel Pérez Abrodos estaba en su casa cuando se enteró del accidente y acudió, al igual que otros muchos a los que ese día les tocaba descanso. «Lo primero que pensé al ver aquello fue cómo podía haber ocurrido, me parecía increíble presenciar una imagen así», recuerda mientras repasa las fotografías archivadas de aquel duro episodio.

La colisión de los que iban en sentido Madrid fue tan brutal que los coches se montaron unos sobre otros hasta cubrir todo el espacio. «No había forma de andar, tuvimos que avanzar saltando por encima de los coches, nuestro camión no entraba, como era obvio, y los compañeros de la Guardia Civil maniobraron muy rápido para que al menos pudiéramos avanzar con nuestro equipo ligero», recuerda Pérez Abrodos. Uno de los momentos más angustiosos fue el descubrimiento de dos cadáveres. «Y pronto nos dimos cuenta de que faltaba alguien, que había un coche sin dueño... y lo estuvimos buscando», recuerda el jefe del parque de Betanzos. En esa operación contaron con el apoyo de bomberos y equipos de emergencia de otras demarcaciones. «Al final lo descubrimos en el fondo del viaducto, en medio de la maleza, fue muy duro...».

Con el paso de las horas, los coches de emergencia dieron paso a las grúas y, milagrosamente, en menos de siete horas la autovía volvió a abrirse al tráfico. El olor de unas quemas hizo pensar que lo que había tapado la visión de los conductores accidentados había sido el humo, pero Fomento exculpó a las labores agrícolas haciendo oficial que la culpable de aquel siniestro en cadena había sido la niebla.

Era diciembre, época de frío y matanzas, lo que no pasó inadvertido para Pérez Abrodos. Nada más llegar y avanzar entre los coches, vio restos de carne esparcidos por el suelo. El impacto visual se calmó al descubrir una tina con restos similares. «Un señor venía de hacer la matanza del pueblo».

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