La ola de calor se despide de Galicia con un bajón de temperaturas de diez grados

El termómetro marcará valores bajos para el verano con máximas de 20 y mínimas de 11


redacción / la voz

La ola de calor ya es historia. Todo apuntaba a que sería un episodio de altas temperaturas que dejaría registros de récord en toda la comunidad. Sobre todo porque el aire cálido de origen africano, ausente durante todo el verano, llegó más cálido de lo habitual. Las previsiones atendieron a esta anomalía y por ello anunciaron valores extremos. Por primera vez se activó un aviso de color rojo en 33 localidades gallegas por registros superiores a los 42 grados. Sin embargo, la paradoja fue que el polvo sahariano frenó al calor africano. La calima, que ha sido mucho más persistente e intensa de lo previsto, bloqueó parte de la radiación solar e impidió que se batiesen cifras históricas. A pesar de todo, sí se midió alguna marca inédita, tanto máxima como mínima. Se superó además la frontera de los 41 grados durante cuatro jornadas consecutivas y las noches nunca fueron tan cálidas en puntos de las Rías Baixas e incluso en zonas de montaña. La localidad pontevedresa de Arbo encabezó una jornada más la lista de localidades con las temperaturas más altas. La novedad ha sido que ayer no pudo superar su propia marca de 43,7 grados que registró el sábado. Aún así llegó hasta los 42,3. Vigo volvió a fijar la mínima más alta, con 27,7 grados. Las noches tropicales en la ciudad olívica se quedaron cortas. Muchos vigueses han experimentando por unos días el clima ecuatorial.

La sensación térmica también ha sido otro de los parámetros que más ha aumentando. Los termómetros no han sido capaces de reflejar el calor que estaban experimentando realmente los gallegos. La alta humedad combinada con la densa calima generó un sensación muy desagradable en muchos momentos. En algunas localidades, sobre todo de la costa sur, llegó a medirse un valor de 51 grados.

Riesgo de incendios

Ninguno de los incendios que se han registrado durante julio en Galicia quemaron más de veinte hectáreas. El mes fue relativamente tranquilo por la meteorología. Sin embargo, las temperaturas extremas que han llegado en agosto han puesto a la comunidad gallega en riesgo extremo de incendios. Hoy la alerta sigue siendo máxima en el interior, especialmente en la provincia de Ourense, según el índice de riesgo forestal que publica la Consellería de Medio Rural.

Cambio de tendencia

Hoy será una jornada de contrastes entre la mitad oeste y este de la comunidad. En las provincias de Lugo y Ourense aún permanecerá parte del aire cálido y por tanto las temperaturas serán elevadas. En el sur de Ourense seguirá activado un aviso amarillo por valores superiores a los 36 grados. En las provincias atlánticas, el tiempo pasará de un extremo al otro. El descenso de las temperaturas será notable y repentino. El régimen de vientos del oeste formarán nieblas y nubes bajas que provocarán un desplome del mercurio de hasta diez grados. Vigo pasará en menos de 24 horas de 35 a 25 grados. Mañana el aire marítimo llegará a toda la comunidad, generando un nuevo descenso térmico. Además, un sistema frontal dejará lluvia en la mitad norte. El miércoles la meteorología completará su giro de 180 grados. La máxima más alta será de 25 grados y la mínima de tan solo 11.

Anticiclón de las Azores

La incógnita que queda por despejar después de estos días de altas temperaturas es saber si solo ha sido solo un episodio aislado, si volveremos a la dinámica de inestabilidad de las últimas semanas o el buen tiempo ha llegado para quedarse. De momento, lo que regresan son las nubes, la lluvia y el ambiente fresco. Los modelos meteorológicos discrepan sobre que vendrá a partir del jueves. Algunos apuestan a que las altas presiones dejarán nuevamente tiempo seco y cálido mientras que otros mantienen el tiempo húmedo. La decisión final la tomará el anticiclón de las Azores. Al menos ahora aparece destacado en los mapas.

Así han cambiado las olas de calor en los últimos cuarenta años

x. fonseca

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera asociados a la actividad humana está provocando un aumento de la temperatura media del planeta. Desde la Revolución Industrial ha aumentado ya un grado. El clima está cambiando y esto tiene consecuencias en el tiempo, que tiende hacia los extremos. Esto es algo que se aprecia en Galicia. La comunidad gallega siempre ha sido la puerta de entrada de las borrascas que se mueven por el Atlántico, algo que explica por qué llueve tanto. Sin embargo, cada vez se producen con más frecuencia intensos períodos secos. El último estuvo a punto de obligar a activar la alerta por sequía. Pero el pasado diciembre algo se movió en la atmósfera y la situación cambió radicalmente. Llegó la lluvia y el frío y hasta hace pocos días aún estábamos pagando las consecuencias. La mala racha de días inestables de este verano representa en parte una herencia tardía del invierno y la primavera que hemos tenido. Y de pronto llega una ola de calor que ha dejado registros de 46,8 grados en la Península.

Las olas de calor ya no son las que eran. Esto es algo que se puede observar perfectamente en los mapas. El de la izquierda muestra un episodio de altas temperaturas registrado en el verano de 1976. Por entonces, las olas de calor eran fenómenos locales. Las temperaturas que se registraban podían ser muy elevadas pero quedaban restringidas a un zonas concretas. En el mapa de la derecha, por el contrario, se puede apreciar qué significa que esté aumentando la temperatura media de la Tierra. Las olas de calor se suceden cada año con más intensidad y además son eventos que aparecen por todo el mundo.

Los modelos que maneja la comunidad científica predicen que la temperatura media todavía tiene margen de ascenso si la emisión de gases como el dióxido de carbono no cesa. Antes de finalizar este siglo podría aumentar hasta cuatro grados. Con ese incremento, el clima se parecería muy poco al que tenemos ahora mismo. En un mundo tan cálido las olas de calor serían cada vez más frecuentes e intensas y las temperaturas más elevadas. Estos días se rozaron en la provincia de Ourense los 44 grados. Cuesta imaginar cuánto más pueden subir los termómetros en Galicia en un mapa coloreado todo de rojo.

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