Cuando la vida te carga con un sensación térmica de 53,7 grados

Viajamos a la sartén de Galicia: Leiro y A Arnoia, en Ourense

Un hombre regresa exahusto tras realizar tareas de desbroce en Leiro, Ourense
Un hombre regresa exahusto tras realizar tareas de desbroce en Leiro, Ourense

ourense / LA VOZ

«Insoportable». La crónica de este viernes en muchas localidades ourensanas se podría resumir en una palabra. Sin embargo, a los vecinos no les quedó más remedio que poner una sonrisa sudorosa ante unos termómetros que amanecieron por encima de los 20 grados, duplicando su temperatura a medida que las horas del día fueron pasando. Los concellos ourensanos de Leiro y A Arnoia, en pleno corazón de O Ribeiro, son de los que aparecen todos los años en la lista de altas temperaturas. Pero lo de ayer fue algo más. Ni sombras ni sombrillas, ni el agua fresca ni los ventiladores dieron tregua a una jornada que será recordada por todos los que este viernes tuvieron que sufrir grados por encima de los 42. Y, en el caso de A Arnoia, una sensación térmica a las cinco de la tarde de 53,7 grados, según MeteoGalicia. Una circunstancia que coincidió con el arranque de la Festa do Pemento. O, lo que es lo mismo, con grandes sartenes de aceite friendo el producto estrella de la localidad. Una fiesta que, a pesar de comenzar a las ocho de la tarde, estuvo marcada por el sofoco de los asistentes.

Las terrazas no fueron suficiente atractivo para los vecinos de Leiro y A Arnoia, ni siquiera la sombra de algún árbol o la orilla del río. Transitar por sus calles a partir de la una de la tarde de ayer era misión casi imposible. A no ser que no te quedara más remedio. «Lévase fatal. Cando estás traballando buscas a sombra ou bebes auga. A verdade é que é unha loucura», afirmaba José Manuel Simón, un trabajador del Concello de Leiro, que arreglaba la zona verde cercana al río Avia.

Muy cerca, un grupo de jóvenes se bañaba. «Hace muchísimo calor, aquí dentro se está mejor», gritaron. «Claro que sí», dijo resignado Jose Manuel. Las viñas que dominan el paisaje de O Ribeiro estaban vacías, aunque se veían los restos de los trabajos que los viticultores tuvieron que comenzar ayer a las seis de la mañana, para evitar el calor. Aunque hubo algunos a los que no les dio tiempo. «Acabaremos en breve, sobre las tres de la tarde», lamentaba una joven sofocada que retiraba hierbajos de una finca, junto a otros trabajadores.

Los ventiladores, por triplicado ante la ola de calor Arnoia y Leiro, en la provincia ourensana, rozan los 40 grados. Así es cómo se las están ingeniando trabajadores y vecinos para soportar estas temperaturas extremas. Abanicos, baños en el río... y hasta tres ventiladores en el porche.

Los que no tuvieron que faenar lo tuvieron algo, solo algo, más fácil. Fue el caso de Milita Bangueses y Benigno Villar, de A Arnoia: «Subimos los tres ventiladores que teníamos en el trastero, casi sin utilizar. Los estamos colocando, porque esto no se aguanta. Además este fin de semana viene toda la familia y hay que estar preparados».

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