Un nido de velutina impide salir de casa a una alérgica: «Vivir así es un infierno, salimos a la puerta con el matamoscas en la mano»

Un matrimonio de Baiona lleva esperando ocho días a que lo retiren

El matrimonio afectado señala el nido junto a su casa
El matrimonio afectado señala el nido junto a su casa

baiona / la voz

Un nido de velutina mantiene confinado en su domicilio a un matrimonio de Baiona desde hace una semana. Los dos son alérgicos a las picaduras y el nido está a solo veinte metros de la puerta del domicilio. Su vida se ha visto totalmente alterada debido a la presencia de las avispas.

«Llevo una semana sin poder salir porque soy alérgica y mi marido se ahoga con cualquier picadura, esto es una cruz», explica Mónica Viso. Ella misma llamó a la Policía Local el 25 de julio para informar de la situación y le remitieron al teléfono 012. «No estaba operativo por ser festivo, pero a las ocho de la mañana del día siguiente ya le dimos todos los datos de dónde estábamos, le explicamos que los dos éramos alérgicos y nos aseguraron que vendrían lo antes posible»,.

Tienen en casa la inyección de adrenalina que saben que su marido se ha de poner si le pica una avispa, pero aún así han de acudir a urgencias. «Cuando me pica una autóctona tengo que ir inmediatamente a urgencias, se inflama la garganta y no puedo respirar. Aunque me pinche ya en el momento tengo que ir y me tienen que poner oxígeno dos horas. Así que, ¿cómo no vamos a estar asustados?», indica Rafael Dacuña. Él trabaja todo el día fuera. Se va a primera hora de la mañana y regresa de noche, pero su mujer asegura que solo salió un día a la compra «porque era imprescindible traer comida a casa».

Sus antecedentes médicos le obligan a extremar las precauciones, ya que ella además es alérgica a muchos medicamentos. El fallecimiento de varias personas en las últimas semanas tras el ataque de velutinas impone más respeto. «Vivir así aquí es un infierno, salimos a la puerta con el matamoscas en la mano pero no podemos sacar a los animales ni cortar la hierba. Si no fuéramos alérgicos no tendríamos miedo», afirma Mónica.

No entienden cómo es posible que nadie haya ido a retirar el nido. «No sabemos cuáles son las prioridades, pero nosotros avisamos hace ya una semana de que los dos éramos alérgicos a la picadura de avispa. Si me toca una de estas igual ya me barre», indica Rafael.

Urgen a la Xunta a declarar como plaga la presencia del insecto

El responsable de Medio Rural de Unións Agrarias, Jacobo Feijoo, apremió a la Xunta a que declare como «plaga» la presencia de la avispa velutina. No ha dudado en afirmar que ya se ha convertido en un gran problema que incide «en la salud pública» y en los apicultores. Desde Unións Agrarias advierten que «hay municipios con miles de nidos». Feijoo cree que se de debe poner en marcha «algún tipo de estrategia de lucha y control» y reprocha a la Xunta la falta de «una acción más decidida y coordinada para abordar este tema con seriedad».

«Lévenme a urxencias, por favor, que me acaban de picar unhas avespas»

p. s.
José Luis Iglesias, la víctima de las picaduras
José Luis Iglesias, la víctima de las picaduras

Agentes de la Guardia Civil  le dieron el alto por conducción errática y acabaron acompañándolo al hospital

«Léveme a urxencias, por favor, que me acaban de picar unhas avespas». El ourensano José Luis Iglesias hizo tal petición al guardia civil que a última hora de la tarde del martes lo interceptó tras advertir que conducía su Citroën de forma irregular, braceando de forma llamativa en el interior del turismo. No era una excusa, ni un modo de despistar para evitar una eventual sanción por no llevar puesto el cinturón de seguridad. El brazo mostraba signos. «Ao final non foi nada, pero no momento, cando notas as picadas, e con todo o que levamos visto nos últimos días, mesmo con mortes a causa das velutinas, preocupeime moito. Metinme no coche e quixen ir o antes posible ao CHUO, que queda relativamente preto. Pero, por fortuna, naquel momento circulaba un coche da Garda Civil. Paráronme, claro», comenta José Luis. Se apeó un teniente. Luego supo que se trata de Norberto González, destinado en el Subsector de Tráfico de Ourense. «El tamén se preocupou. Deixamos o meu coche alí e baixamos a Urxencias. Estou seguro de que nunca fixen ese traxecto tan rápido coma este martes».

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