A Coruña, Ferrol y Lalín sufren desabastecimiento de kits antialergias

El Sergas asegura que no hay un problema general, pero que tratará de aumentar las existencias


redacción / la voz

A Coruña, Ferrol y Lalín empiezan a sufrir problemas puntuales de desabastecimiento de kits de emergencias para atajar choques anafilácticos. En muchas boticas carecen en estos últimos días de la pluma de adrenalina precargada. Sin embargo, desde la Xunta se lanza un mensaje de tranquilidad y se recalca que la población no debe preocuparse, porque «hay almacenes de distribución que aún tienen existencias de adrenalina precargada, por lo que de momento no hay desabastecimiento».

En A Coruña, por ejemplo, solo las farmacias que conservan en su local alguna unidad del tratamiento de emergencia de las reacciones alérgicas, sean del origen que sean, podrán atender la demanda en las próximas semanas. Algunas de las oficinas que no tienen stock consultaron con los almacenes coruñeses de Cofaga y el lucense de Vidafarma, y confirmaron ayer que no hay existencias de Altellus y tampoco de Jext, otra marca de adrenalina autoinyectable indicada para las mismas emergencias. La situación es similar en las boticas de Ferrol.

En la zona de Lalín, en algunas farmacias cuentan que están teniendo ciertos problemas de suministro con algún antídoto para picaduras de avispas y abejas. Explican que durante el año la demanda de este tipo de medicamentos es muy pequeña, pero con las noticias de las últimas muertes se generó cierta alarma entre la población, y se dispararon las peticiones. Todas las personas alérgicas de la zona quieren disponer de él como medida de precaución, ya que la proliferación de las colonias de velutinas ha aumentado el riesgo de sufrir la picadura de una avispa. En Lalín, cuando no tienen el fármaco llaman primero a otras oficinas que cuenten con él en stock y, si no, derivan al paciente al médico para que le pueda recetar otra opción terapéutica. Desde la Consellería de Sanidade explican que, el pasado 8 de marzo, la Agencia Española del Medicamento abrió la vía de la importación como medicamento extranjero de adrenalina precargada de 300 microgramos. Esta es la dosis estándar a partir de los 27-30 kilos, mientras que para los niños pequeños (de hasta 9 años, más o menos) es suficiente con la mitad de la dosis, la de 150 microgramos.

El Sergas explica que, «dada la situación que se produce estos días», tratarán de que las existencias disponibles «aumenten en las direcciones territoriales».

Reservas en el sur

Por el momento, el abastecimiento en el resto de Galicia parece más estable, ya que no ha habido un incremento de la demanda de este fármaco o, al menos, las farmacias todavía tienen algo almacenado en sus estanterías. En Pontevedra, algunos farmacéuticos reconocen tener poco stock, ya que se trata de productos de poca demanda y que caducan pronto. Además, los pacientes suelen ir ya con la receta y avisados desde los hospitales. Tampoco notaron un repunte de picaduras de velutina: solo hablan de casos muy puntuales de alguna persona que puede llegar con alguna duda a las farmacias o algo alterada por no saber si es alérgica o no y pregunta qué puede hacer en caso de picadura. Algo similar ocurre en Vilagarcía, donde sí hay velutinas, pero no miedo entre la población. Y en Ourense o Vigo tampoco detectaron un incremento de la demanda.

El Sergas recuerda que la adrenalina precargada es un recurso para aquellas personas con hipersensibilidad a alérgenos y, por tanto, su uso debe restringirse a estos casos.

Con información de L. Méndez, S. González, R. Pérez, M. J. Fuente, J. F. Ulloa, D. Casas, M. Carneiro.

Un medicamento que caduca en poco tiempo y que hay que comprar de dos en dos

Estos medicamentos para paliar de forma inmediata un choque anafiláctico tienen unas singularidades que facilitan los problemas de abastecimiento. Los autoinyectables de adrenalina se suelen comprar de dos en dos. Al menos, ese es el consejo de los médicos, porque si hay un choque anafiláctico muy brusco tal vez con una sola inyección no llegue; en ese caso, a los 20 minutos del primer pinchazo se puede inyectar una segunda dosis.

A lo anterior se suma que el medicamento tiene una caducidad muy corta para lo habitual en los botiquines, de apenas un año, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se adquiere en la botica.

El tercer factor que aumenta el riesgo de problemas puntuales de abastecimiento en la red de farmacias es que la población diana es muy escasa y en muchos casos (por ejemplo, con las picaduras de insectos) estacional, del verano. Por eso en las farmacias no suele haber producto almacenado, ya que son pocas las personas que realmente necesitan disponer de una dosis a mano.

Un inyección, sobre 35 euros

El precio del kit de emergencia ronda los 35 euros, por lo que los usuarios suelen pagar unos 17 euros por cada una de las inyecciones, y las tienen que renovar cada año. El sistema nacional de salud no considera que estas personas sean enfermos crónicos y por tanto no se acogen a las ventajas que tienen estos, y que supone pagar el 10 % del medicamento y en ningún caso más de 5 euros. En España, el 47 % de los usuarios de las farmacias pagan el 40 % de los medicamentos y el 21 % abonan el 50 %.

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