El abogado del maquinista: «Allí hay 32 túneles en 38 minutos. Pierdes totalmente la orientación»

Manuel Prieto resta importancia a la declaración del interventor: «Este hombre se contradice en cada frase»

.Manuel Prieto, abogado del maquinista, entre éste y el presidente de la comisión del Alvia (a la izquierda)
Manuel Prieto, abogado del maquinista, entre éste y el presidente de la comisión del Alvia (a la izquierda)

redacción / la voz

Manuel Prieto es el abogado de Francisco José Garzón Amo, el conductor del Alvia siniestrado en Angrois en el 2013. Tras su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso, el letrado reflexiona sobre lo ocurrido, recalcando que el maquinista tenía pensado leer su declaración ante los diputados, pero que llegado el momento «se vino abajo» y no pudo «contener las lágrimas». Prieto quiso agradecer a la Mesa que le permitiese a su defendido ceder la palabra.

-¿Cómo valora el comportamiento de los diputados durante la comisión del Congreso?

-Creo que hubo respeto a la persona, fue magnífico por prácticamente todos los diputados. Las preguntas tenían relación todas ellas con lo que había manifestado el maquinista anteriormente, a excepción de un grupo político [el PP], que efectivamente siguió la linea del fiscal Roma en el interrogatorio que le hizo en su momento. De eso no se trataba ahora. No podía ir allí a decir lo que había declarado en el juzgado a preguntas del fiscal; creemos que no fue adecuado ni conveniente, pero también lo esperábamos porque imagino que esas preguntas [las del PP] se las pasaron del Ministerio de Fomento, el ADIF y Renfe, tratando de inculpar a Garzón, como desde el principio, y de obviar lo que era la falta de análisis de riesgos, la omisión de medidas de seguridad... Como dijo Jesús Domínguez, el presidente de las víctimas el día anterior, pensar que el accidente se debió a un error humano es faltar a la inteligencia.

-¿Qué le pareció la declaración del interventor, desdiciendo en cierto modo la del maquinista?

-Este hombre se contradice en cada frase. Y además quien escuchara a este hombre se daría cuenta de por qué para decir algo en la conversación del tren tardó cien segundos, porque repite las cosas 18 veces de maneras diferentes. De todas maneras, él es un interventor, que no va en cabina y no se entera de nada. Lo único que dijo es que no tenía problema en usar los teléfonos corporativos para comunicarse, y que como él no tenía nada que hacer en ese momento, llamó.

-¿Y eso de que Garzón contestó la llamada porque quiso?

-Es mentira, es algo que se inventa, porque te llama un compañero de trabajo y ¿cómo no le vas a contestar, si es el que llevas en el tren? Garzón, cualquier maquinista, está obligado a atender la llamada... en aquel momento lo estaba. Si no, no se hubiesen adoptado medidas posteriores como se han adoptado: desde el 2014, el maquinista puede rechazar la llamada, pero en aquel momento no. Tenía además tres teléfonos en la cabina; daba igual que llamasen al móvil o a la consola... tenía que contestar.

-¿Hasta qué punto se relaciona la llamada con el accidente?

-Si no hubiese sido la llamada telefónica, hubiese sido otra cosa. Ese era un accidente anunciado, que iba a ocurrir un día u otro, a un maquinista o a otro... Podía ser que alguien entrara en la cabina, que un papel se cayese al suelo y el conductor perdiese la referencia durante un momento... cualquier cosa. Frenar solo tenía que estar en la memoria del maquinista, no había absolutamente nada que indicara que llegaba la curva. A ver, hay 32 túneles en 38 minutos de conducción, estás cada minuto entrando y saliendo de túneles y pierdes totalmente la orientación, no sabes ni dónde estás. Fue lo que le pasó: él creía que estaba en el túnel anterior.

-La plataforma de víctimas también lo ve así.

-Garzón está muy agradecido al comportamiento de la asociación de víctimas, entiende perfectamente el dolor inmenso, pero a pesar de eso tienen un comportamiento ejemplarizante, y tanto él como yo lo agradecemos.

«No creo que se cierre la instrucción antes del primer trimestre del año que viene»

La comisión del Congreso coincide en el tiempo con los últimos compases de la instrucción judicial del caso, que se ha visto retrasada considerablemente por la huelga de funcionarios de Justicia. En septiembre se celebrarán las declaraciones pendientes de abril, y «a partir de ahí a ver qué pasa».

-¿Cuándo cree que puede comenzar el juicio?

-No sé cómo van las agendas del juzgado de lo penal de Santiago, tendrán que buscar mucho hueco porque no es un juicio de un día. Dependerá de si el juzgado al que vaya lo tiene que incluir en su agenda ordinaria, con todos los demás asuntos, o es liberado el o la titular para que dedique el tiempo que tenga que dedicar a este juicio.

-¿Hasta que punto ha sido lento todo el proceso previo?

-Es un tema complejo. Al principio uno puede pensar: «Hay una curva en la que hay que ir a 80 y el maquinista la toma a 170. Está claro»... ¡Pues no! Evidentemente, hay normativas porque, si no, uno se puede preguntar: ¿así es el ferrocarril, puede pasar esto por la pérdida de conciencia de un ser humano? Pues no, el ferrocarril tiene muchas normas. Todo eso explica que se haya llegado a los 74 tomos, a 44.000 folios.

-¿Qué esperan del juicio?

-Lo fundamental es que se determine toda la verdad y todas las causas. No solo para impartir justicia, sino para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. La seguridad ferroviaria no puede recaer nunca solo en la persona que va conduciendo la máquina. Solo ha habido que poner tres señales y tres balizas para que esa curva no se vuelva a pasar a más de 90 km/hora, hable por teléfono el conductor o esté desmayado.

Gonzalo Caballero apuesta por dejar trabajar a la comisión

El secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, apuesta por que se permita que la comisión de investigación sobre Angrois en el Congreso trabaje «de forma íntegra y plena», para poder «investigar y poner claridad» a la responsabilidad de lo ocurrido el 24 de julio del 2013 en la curva de A Grandeira. Entiende el líder de los socialistas gallegos que la comisión «está iniciando su trabajo», por lo que «hay que respetarlo», sin apurar ninguna conclusión.

El Poder Judicial advierte «riesgo de confusión» tras la documentación que el Congreso pidió al juzgado

El gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), alerta en un informe jurídico de este mismo mes del «riesgo de confusión» que puede suponer la actuación del Congreso en comisiones de investigación mientras se desarrolla una vía paralela del mismo caso en los juzgados, tal y como ocurre con el accidente de Angrois.

El informe del CGPJ, según explica Europa Press, se refiere a otro tema, la comisión del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, y destaca que la solicitud parlamentaria que «tiene un carácter global u omnicomprensivo referido a la totalidad de las actuaciones contenidas en las diligencias previas» genera un «riesgo de confusión».

Puede ocurrir algo similar con el suceso ferroviario de Santiago. La comisión parlamentaria solicitó al Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago dos autos (el que el 6 de octubre del 2015 cerraba la instrucción solo con el maquinista como investigado y el que el 13 de enero del 2016 rechazaba todos los recursos contra esta decisión), las declaraciones en sede judicial del maquinista y del interventor del tren Alvia accidentado y los tres informes elaborados por los peritos designados judicialmente.

Mientras, a la Audiencia de A Coruña le demanda el auto de 30 de septiembre del 2014, con el que dejó sin efecto la imputación (por parte del primer instructor) de las 12 personas que en el momento de la inauguración de la línea Ourense-Santiago, en la que se produjo el descarrilamiento, formaban parte de la cúpula del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF).

En estos momentos, el caso, con su segundo juez al frente, mantiene a siete personas investigadas: el maquinista, imputado desde el primer momento por imprudencia profesional grave; y por otro, los tres altos cargos, dos del ADIF y uno de Renfe, y tres técnicos de la consultora Ineco, todos ellos también por imprudencia profesional grave, en relación con la posibilidad de que el análisis de riesgos preceptivo fuese deficiente, de modo que no detectó peligros que podrían haberse subsanado con medidas de seguridad.

 

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