Mil días sin solución a la niebla en la A-8

En tres años el Ministerio de Fomento aún no ha probado ninguno de los prototipos que había anunciado. La DGT sí experimenta con uno que permite circular con baja visibilidad


mondoñedo / la voz

Al mediodía, en la plaza de la catedral de Mondoñedo, un grupo de vecinos charlan al sol en las terrazas. A lo lejos, al fondo y en lo alto, tras varios días de tupida niebla luce al fin el viaducto de O Fiouco de la A-8, el tramo tristemente célebre como la historia de un despropósito, de un cuello de botella de Galicia. «Os enxeñeiros que fixeron iso, non sei como lles deron o título. Chegaba con quedarse quince días en Mondoñedo para ver que non se podía facer. Non se lle ocorre a ninguén. A calquera que lle preguntaran dicíallo», apunta Manuel Alvite, jubilado, que asevera: «Iso é unha zona freática. Hai un cento de fontes. Non ten solución. Tarde ou cedo vai caer todo». Un joven, en otra mesa, escucha y cabecea asintiendo.

La sintonía predomina en Mondoñedo. Toda una advertencia cuando desde el Ministerio de Fomento se llevan más de tres años buscando una solución para disipar la niebla de esta zona. Quizás sea tiempo ahora de escuchar las premoniciones vecinales. Justo lo que no se hizo antes.

Lo que ocurre es que parece descabellado renunciar al tramo más caro de la autovía del Cantábrico, el último en abrirse en Galicia. En febrero del 2014, la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, inauguraron los tramos Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira de la A-8: 15,9 kilómetros que completaban los 87 de la autovía en Galicia. Tras múltiples imprevistos que dispararon la inversión hasta 192 millones de euros y un modificado de proyecto para evitar la inestable ladera de O Padornelo, se construyeron viaductos hasta los dominios de la niebla, hasta los 698 metros de altura de O Fiouco.

«En Argomoso hai moitos paisanos que teñen vacas e contan que ao primeiro enxeñeiro que veu sacar as probetas lle dixeron que como ían facer a autovía por alí, se había veces que non vían ás vacas a cinco metros», apunta Luis Cabanas. Habla desde su experiencia como transportista desde 1968 y como fundador de Pradi Trans Mindoniense. Una historia similar se atribuye a los obreros que construyeron los viaductos. Cuentan que había días que apenas se veían unos a otros.

Luis Cabanas es taxativo: «Solución? Ningunha. Un túnel? Tampouco. A solución só pasa por pechar a autovía e poñela por abaixo, polo Valiño. Que se perderon 192 millóns de euros? Pois a esquecerse deles e para adiante. O tempo dirá».

El tramo de niebla está marcado por un choque en cadena que causó una muerte en el 2014 La historia de este tramo tiene un punto de inflexión el 26 de julio del 2014, apenas cinco meses después de su inauguración, cuando la niebla provocó un accidente en cadena en O Fiouco, con una víctima mortal y medio centenar de heridos. De nada sirvieron los tres kilómetros de balizas luminosas tipo led y dos pórticos de señalización variable. Tras ese siniestro, la Dirección General de Tráfico (DGT) optó por cerrar la autovía cuando había niebla y desviar la circulación por la antigua N-634. Fomento declaró su particular guerra a la niebla con un concurso de ideas, mientras la DGT comenzó a implementar medidas para garantizar la seguridad de la circulación, con paneles de mensaje variable, balizas de niebla, dos radares de tramo y un desvío automatizado del tráfico que permite reducir las horas de cierre.

Se sabía que todo ello era insuficiente y el 27 de junio del 2015, Fomento publicaba en el BOE la convocatoria de una consulta preliminar de mercado para elegir un proyecto de un sistema antiniebla. Si se toma esa fecha como referencia para marcar el inicio de la búsqueda de una solución a la niebla en la A-8, desde entonces han transcurrido 1.004 días. A estas alturas, el procedimiento sigue en marcha, en otra fase supuestamente más avanzada. Pero nada se ha hecho. Lo último ha sido, en mayo, licitar por algo más de siete millones de euros el procedimiento denominado Compra Pública Comercial para construir y experimentar prototipos de soluciones innovadoras.

La DGT instaló un desvío automatizado para casos de niebla que permite cerrar menos horas En los últimos tres años se han presentado proyectos de lo más variopinto. Desde un falso túnel de varios kilómetros que crearía un microclima para disipar la niebla, hasta instalar grandes ventiladores o aspiradores; usar ultrasonidos o rayos láser para fusionar las minúsculas gotas de niebla en otras de mayor calibre y provocar lluvia, o utilizar drones para sembrar árboles que capten parte del agua de la niebla. Pero de momento, el único prototipo que se está probando es de la DGT. Es un sistema de balizas inteligentes que advierte a los conductores de que un vehículo circula delante, con lo que pueden moderar la velocidad. De coste mucho más reducido, de momento ha demostrado su eficacia. Permitiría rebajar significativamente las horas de cierre de la A-8, aunque al no disipar la niebla no evitaría que hubiese que circular a velocidad reducida.

Menos de un centenar de personas viven en Lindín, una feligresía aneja de la parroquia de Armogoso (Mondoñedo). El enorme viaducto, con un pilar central de más de cien metros, se observa enfrente como un paisaje cotidiano. Los últimos días de esta semana lo ocultó la niebla. En Lindín nació Ermitas, hace 86 años. Ayer, mientras cuidaba su jardín, celebraba que al fin se levantase la niebla: «Antes non había tanta como agora, que parece unha meiguería». Remedios Fernández se casó en Lindín. Allí lleva 54 años, y sentencia: «Penso que no Fiouco, dende que hai mundo, sempre debeu haber brétema». Y desde el 2014, una autovía.

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