Solo uno de cada diez concellos gallegos ha ofrecido acoger refugiados del Aquarius

Gobierno central y Xunta no prevén de momento más llegadas a Galicia tras las ocho de Vigo

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vigo / la voz

La ola de solidaridad con los refugiados del barco Aquarius tiene una dimensión concreta en Galicia, en lo que a predisposición de las instituciones a dar una salida a los migrantes se refiere: solo uno de cada diez concellos se ha ofrecido a acoger a algunas de las 629 personas rescatadas frente a las costas de Libia. En total son 35 los ayuntamientos de la comunidad los que, junto a las diputaciones de Lugo y Pontevedra, han manifestado a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) su predisposición a dar un techo y asistencia a los refugiados que todavía no cuentan con un destino asignado.

A los ayuntamientos gallegos que se ofrecieron en los primeros días con medios específicos se sumó ayer de manera oficial el de A Coruña, tras reflejar la FEMP su oferta en un nuevo listado con 365 entidades locales de toda España dispuestas a ayudar a los migrantes. Únicamente cuatro ayuntamientos de todo el país se han sumado en los últimos cinco días a dicho frente solidario.

Los concellos que han comunicado a la federación de ayuntamientos su disponibilidad y medios para atender a los migrantes representan el 42,7 % de la población gallega, aunque entre ellas se encuentran ya cinco de las diez ciudades más pobladas, como Vigo, A Coruña, Santiago, Lugo y Pontevedra. Ni Ourense, ni Ferrol, Narón, Vilagarcía u Oleiros constan en el último listado de la FEMP como posibles destinos de los refugiados, pese a que como recalcó ayer el alcalde de Vigo y presidente de los regidores de España, el coste de su asentamiento será sufragado por la Administración central.

Manzaneda (906 habitantes); Moeche (1.230); Carballeda de Valdeorras (1.623), y A Peroxa (1.902), son los concellos con menos residentes que se han ofrecido en Galicia a allanar el futuro de los rescatados por el Aquarius.

Además del ofrecimiento por mera cuestión humanitaria, diversos municipios de todo el país están haciendo constar a las entidades públicas y organizaciones no gubernamentales su interés en acoger migrantes para tratar de paliar con su presencia el declive demográfico que sufren.

Expertos como el demógrafo Carlos Ferrás se han decantado en el caso de Galicia claramente a favor de ofrecer a los refugiados e inmigrantes terrenos y facilidades para asentarse en áreas afectadas por la despoblación y tratar de frenar así su caída demográfica. Para Ferrás la comunidad gallega necesitaría crear cada año 30.000 nuevos hogares hasta el año 2031, solo para mantener el nivel actual de la población de Galicia, y la vía de atracción migratoria es para él la única oportunidad para mantener el actual peso de la comunidad en el conjunto de España dado el retroceso que viene generando el saldo vegetativo.

Pero la crisis del Aquarius podría resolverse al final sin que Galicia acoja a más migrantes que los ocho jóvenes nigerianos trasladados a Vigo en la madrugada del viernes. De hecho, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, departamento que coordina la asignación territorial de los refugiados, no preveía ayer nuevas ubicaciones en la comunidad gallega de alguno más de los 629 rescatados. Tampoco la Xunta ha sido alertada de nuevos acogimientos en Galicia de momento, aunque aún quedan personas por ser asentadas en destinos estables, hasta que se resuelva al menos su situación legal.

Por partidos es el PSOE el que cuenta con más alcaldes que han ofrecido los medios de sus concellos en Galicia para atender a los rescatados por el Aquarius, con 16 de los 90 regidores con los que cuenta. El BNG ha enviado la misma oferta a través de siete de sus 26 primeros ediles; las organizaciones adscritas a las mareas otros 6 municipios de los 14 que dirige, y finalmente el PP, con cinco de sus 165 concellos.

 

La dura lucha de las familias acogidas en Lugo para tener casa y trabajo

Xosé Carreira
Las dos familias refugiadas en Sarria, en una imagen poco después de llegar
Las dos familias refugiadas en Sarria, en una imagen poco después de llegar

Dos años después de su llegada, uno de los hombres consiguió un puesto de costurero en Cambre

Cumplen dos años a salvo de la guerra. Aquí no hay bombas, pero el día a día para las dos familias sirias acogidas en Sarria y Lugo no es fácil, ni mucho menos. Presenta dos caras: los sarrianos vieron la luz cuando el cabeza de familia, sastre de profesión, consiguió un trabajo; los de Lugo, luchan contra una burocracia que, después de cinco meses, aún no fue capaz de darles la Renta de Integración Social (RISGA). Y, aún sin bombardeos ni metralletas, el panorama pinta mal para los seis integrantes del nucleo familiar que se queda sin dinero para pagar el alquiler de la casa y la alimentación. Las ayudas del Plan Nacional de Reasentamiento se acabaron a principios de año.

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