Fiebre por instalar ascensores en Galicia

La Xunta eleva hasta los 3,1 millones las ayudas para nuevas unidades ante la gran demanda

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santiago / la voz

Los gallegos quieren dejar atrás el tópico de que suben o bajan escaleras. Quieren subir o bajar, sí, pero en ascensor, bien porque se hacen mayores y estos se convierten en una herramienta indispensable para su movilidad; o bien para revalorizar sus inmuebles comunitarios sin limitaciones de acceso. El caso es que la línea de ayudas que ofrece anualmente la Xunta se agota una y otra vez, sobre todo desde que los nubarrones de la crisis se fueron despejando. En el 2017, la Administración autonómica destinó 1,3 millones de euros para la instalación de nuevas unidades. La partida se agotó en 24 horas, y por eso en este ejercicio se incrementó hasta los 2,5 millones. Tampoco llegó, de ahí que la Consellería de Infraestruturas vaya a habilitar 639.000 euros más, hasta los 3,1 millones de euros.

El impacto es sensible, ya que las subvenciones del año pasado posibilitaron la instalación de 400 ascensores, mientras que en el 2018 se espera que sean mil las máquinas que se pongan en marcha a través de ayudas públicas, sin contar la iniciativa privada y los edificios de nueva construcción.

El incremento progresivo de la demanda coincide con una situación generalizada en las principales ciudades gallegas, en las que proliferaron en los años 60 y 70 las construcciones de entre tres y cinco plantas que en muchos casos prescindieron del ascensor como elemento comunitario. Aquellas familias, jóvenes entonces, tienen ahora edades en las que los achaques y las dificultades de movilidad son frecuentes, obligando incluso a muchas personas a abandonar sus hogares de toda la vida para poder salir a la calle sin depender de terceras personas. En total, se calcula que en Galicia están instalados 60.000 elevadores, de los que un tercio tienen tecnologías desfasadas.

La aportación autonómica puede aplicarse a edificios residenciales colectivos y también a viviendas unifamiliares o dúplex, y van más allá de los ascensores, ya que también sirven para salvaescaleras o cualquier elemento mecánico que facilite la accesibilidad entre los diferentes pisos. En el caso de los chalés, el límite de la ayuda es de 2.500 euros -siempre que los ingresos familiares no superen en 3,5 veces el Iprem- y en todos los supuestos el importe público no podrá superar el 60 % de la factura total. Para los edificios de hasta ocho viviendas, la aportación será de 25.000 euros como máximo, y de 18.000 si hay más de ocho pisos en la misma propiedad. Las viviendas ubicadas en cascos históricos o en municipios por los que pasa el Camino de Santiago tendrán una cantidad adicional.

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