Villares se resigna y fía la marcha de Quinteiro a los inscritos que diseñen las próximas listas electorales

El choque de posiciones pervive sin solución posible


santiago / la voz

La dirección de En Marea admite que no tiene más margen de maniobra en el caso Paula Quinteiro, después de que se pronunciaran las bases del partido y el 85 % de los votantes en la consulta interna reclamaran la dimisión de la diputada de Podemos por entender que vulneró el código ético de la organización al hacer un uso indebido de su condición de parlamentaria durante un incidente que mantuvo con la Policía Local de Santiago hace tres meses. El portavoz de En Marea, Luís Villares, da por hecho que Quinteiro seguirá en el cargo y que los «inscritos decidirán» en consecuencia cuando se convoquen las primarias dirigidas a elaborar nuevas listas electorales.

Luís Villares participó ayer en el Parlamento en una nueva jornada convocada por su partido para analizar la política forestal de Galicia y, en un receso de este acto, aludió al caso Quinteiro para decir que, «cando chegue o momento de novas primarias», serán los inscritos en el partido instrumental los que «decidirán o que teñan que decidir con cada quen».

El portavoz de En Marea asume de este modo que ni él, ni la dirección de la formación rupturista, ante la cual Paula Quinteiro se declaró en rebeldía, ni tampoco las bases del partido, tienen capacidad alguna de forzar la dimisión de la diputada anticapitalista de Podemos, pues el escaño no corresponde a la formación política sino a la persona que lo ocupa, y si ella se niega a dimitir no hay forma posible de modificar la decisión.

De este modo, el número uno del grupo parlamentario coincide con Quinteiro en dar por cerrado un asunto que provocó la crisis más grave del partido instrumental desde su fundación, y que provocó que buena parte de las organizaciones políticas que fundaron En Marea, como Anova, Podemos, Izquierda Unida y algunas candidaturas municipales, se desvincularan de la dirección con llamamientos a refundar el espacio político que representa En Marea.

Hay coincidencia, por tanto, en dar por cerrada la crisis, pero el choque de posiciones pervive sin solución posible, con la dirección y las bases de En Marea exigiendo la dimisión de Quinteiro y ella negándose a acatarla.

«Que cada quen traballe nas súas áreas», señala el portavoz

Luís Villares se mostró muy escueto ayer para responder a las preguntas relacionadas con el caso Quinteiro, pues advirtió que «todo o mundo sabe» cual es su posición. Insistió en que sus consejos a la diputada de la formación morada adscrita a En Marea «xa quedaron ben claros dende hai dous meses», por lo que su única recomendación en estos momentos «é que cada quen traballe nas súas áreas», en las comisiones y en las portavocías que tiene distribuidas en el seno del grupo parlamentario.

Y trabajar con «normalidade», para Villares, es desarrollar funciones «non ao servizo dun mesmo», sino de la ciudadanía.

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