El Camino portugués despega hacia el éxito

El número de peregrinos de los cinco continentes que eligen la ruta costera a Compostela creció un 86 % el último año


lisboa / corresponsal

Peregrinar desde Oporto hasta Compostela haciendo el Camino portugués por la costa está de moda. Hay que remontarse a 1097, cuando Portugal era todavía el Condado Portucalense, para encontrar sus primeros peregrinos ilustres, los condes don Enrique y doña Teresa, que lo escogieron por la belleza de sus paisajes de ensueño y senderos pegados a la costa atlántica, que se mantienen en el trazado actual de 149,5 kilómetros dividido en siete etapas, que se pueden alargar según la preparación física de cada peregrino.

El primer trimestre de este año el número de viajeros que han seguido esta ruta, según los datos de la Oficina del Peregrino de Santiago, ha aumentado más de un 86 % respecto al 2017. «Todo apunta a que se incrementará más los meses estivales, tradicionalmente escogidos por la bonanza climatológica y por coincidir con la época vacacional para peregrinar», confirma Óscar Miguel, responsable del albergue de peregrinos de Oporto. Miguel adelanta que, desde que abrieron el albergue, donde se puede sellar la credencial y que está instalado en un edificio de la Santa Casa da Misericordia, «el número de peregrinos no ha parado de crecer».

«Es necesaria y urgente la construcción de otro albergue en el centro de Porto, cerca de la , la catedral, porque muchos tienen que alojarse en pensiones y hostales», afirma el historiador Manuel Araujo, técnico del Ayuntamiento de Oporto, quien muestra a La Voz los escondidos y preciosos rincones del Camino, perfectamente señalizados en la parte histórica de la ciudad. Las calles estrechas y empedradas entre la puerta de Santa Ana, donde se situaba la antigua muralla sueva del siglo VIII. Por el barrio de la Sé, atravesando Pena Ventosa hasta llegar a la catedral, escogida como punto de inicio por la mayoría de los peregrinos del Camino luso por la costa. El motivo es que aquí se puede adquirir la credencial y recibir toda la información que se necesita en el recientemente inaugurado centro de acogida al peregrino, situado a pocos metros de la catedral. La puerta del Olival marca la salida de los peregrinos de la zona histórica de Oporto.

Un sueño hecho realidad

Todo comenzó en el 2007, cuando los diez ayuntamientos del Camino por la costa -Oporto, Matosinhos, Maia, Vila do Conde, Póvoa de Varzim, Esposende, Viana do Castelo, Caminha, Vila Nova de Cerveira y Valença- se unieron con un objetivo común: revitalizarlo y potenciarlo, para convertirlo en una referencia jacobea en todo el mundo, y facilitar la peregrinación de los caminantes, con una única señalización para todo el Camino «pensando en el peregrino». «Se ha intentado preservar, en la medida de lo posible, su trazado original, pegado a la costa, que se remonta a la Edad Media, adaptándolo al siglo XXI», declara Aurora Viães, concejala de Cultura de Vila Nova de Cerveira.

Miguel Costa, arqueólogo de Viana do Castelo, uno de los técnicos que han participado en su revitalización, confiesa: «Es una alegría ver la satisfacción de los peregrinos. En Viana tenemos dos albergues, uno en Santa Luzía y otro en el centro, y pronto abriremos el centro de acogida jacobeo».

En la dinamización de esta ruta jacobea han participado muchos particulares, amantes de todo lo que tenga que ver con el Camino de Santiago, como es el caso de Nuno Barbosa, que nos guía por una de las etapas más bonitas, entre Viana do Castelo y el albergue de la Casa do Sardão, un remanso de paz para el peregrino, instalado en una casa de piedra del siglo XVI con vistas al mar.

Han hecho falta once años de arduo trabajo para que lo que parecía un proyecto inalcanzable, en un país en el que el individualismo triunfa, sea una realidad gracias a los casi dos millones de euros obtenidos de los fondos comunitarios Norte 20/30, «que han servido fundamentalmente para desplegar toda la señalización vigente desde Oporto hasta Valença, realizar una guía del Camino, una app, mejorar el trazado y estudiar y adaptar este camino a la realidad actual, sin perder nunca su vínculo jacobeo como nexo fundamental», señala Viães.

«Los fondos nos han dado impulso -añade-, aunque desde el 2007 cada ayuntamiento ha tenido que restaurar edificios vinculados al Camino luso por la costa y programar actividades culturales paralelas». Aurora Viães envía un mensaje a las autoridades lusas «para que se uniformice la manera de señalizar en los Caminos de Santiago de norte a sur de Portugal».

El fruto del trabajo de estudio llevado a cabo en Oporto, Matosinhos, Maia, Vila do Conde, Póvoa de Varzim, Esposende, Viana do Castelo, Caminha, Vila Nova de Cerveira y Valença, además de en las Universidades del norte luso y de Galicia, se vio en el primer congreso internacional Los Caminos de Santiago y su impacto en el turismo del norte de Portugal y Galicia, celebrado en Maia hace unos días.

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