El PPdeG, abocado a considerar la sucesión 18 meses antes de lo previsto

La reflexión de Feijoo tensiona a los poderes provinciales y a los líderes posicionados


santiago / la voz

En rigor, no toca, porque hay algunos condicionantes que se irán desgranando en las próximas seis semanas, pero sea cual sea la decisión política de Feijoo, él y su partido ya saben que va a tener consecuencias inmediatas en la organización en Galicia y en las determinaciones que tome al frente del Gobierno de la Xunta, por el tiempo que sea.

En la cabeza del líder gallego había una hoja de ruta que el PPdeG asumía en su calendario de trabajo y de prioridades. Antes de nada, entre este mes y septiembre vendrían los retoques en el Gobierno para liberar a al menos dos conselleiros en su carrera electoral para reconquistar las ciudades; con esa operación tendría la primera oportunidad para sumar músculo político o técnico, según las exigencias, escasas ante una oposición en permanente combustión interna. Tras el verano del 2019, con el balance de las municipales, habría tiempo incluso para algún cambio más en el Ejecutivo, y a principios del 2020 llegaría la anunciada renuncia a un cuarto mandato. A continuación, un congreso sucesorio abierto y con garantías, con tiempo suficiente para lanzar al candidato con vistas a unas elecciones autonómicas después del verano.

Los plazos de la sucesión de Rajoy en el PP: una compleja carrera hasta el 21 de julio

fran balado

Quienes presenten su candidatura antes del próximo día 20 irán a una primera votación el 5 de julio, que sería definitiva si algún candidato supera el 50 % de votos

El PP busca sucesor para Rajoy a través de un complejo proceso de primarias a doble vuelta en el que los militantes elegirán a su nuevo líder, que tendrá cuatro misiones fundamentales: regenerar internamente la formación, comenzar a engrasar la maquinaria de cara a las municipales, autonómicas y europeas que coincidirán en mayo del 2019, mantener a raya a Ciudadanos y, por último, acabar desalojando a Pedro Sánchez de la Moncloa. Ayer quedó convocado de forma oficial este proceso en el que por primera vez serán las bases los que designen a su líder. 

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Era una opción idílica y en absoluto traumática que ya se ha ido al garete independientemente de que Feijoo dé el paso e incluso de cómo le salga esta jugada de alto riesgo, porque la organización ya vive tensionada desde hace días, que es lo que se quería evitar a toda costa con el planteamiento inicial. En la misma medida que la opinión pública en España rebuscó entre las filas populares tras la dimisión de Rajoy y situó a Feijoo, Sáenz de Santamaría y Cospedal en la línea de sucesión orgánica sin pedirles su opinión, en Galicia ha ocurrido otro tanto. Como consecuencia, en las estructuras provinciales, tan importantes para los populares gallegos, ya ha comenzado el runrún y las miradas a un lado y al otro en busca de un referente para impulsar. 

Baltar dará la batalla

El primero en no descartarse -así es el lenguaje y los gestos en estos procesos- ha sido José Manuel Baltar, presidente de la Diputación de Ourense, que es el único que puede presumir de haberle ganado un pulso político a Feijoo, cuando conquistó el poder provincial en el 2010 sin ser el candidato del presidente. Los que han tenido contacto con el líder ourensano en los últimos días están convencidos de que dará la batalla desde la lealtad, aunque parta de una posición de desventaja al estar fuera del Parlamento, del Gobierno y del centro de decisión del PPdeG.

También le pusieron el viernes los micrófonos a Ana Pastor con vistas a un hipotético paso para competir por la dirección nacional que, en principio, carece de fundamento. Otra cuestión es una operación de intercambio a medio plazo: Alberto para Madrid y Ana para Galicia, como se han encargado de deslizar desde círculos próximos a la presidenta del Congreso. 

Sustitución urgente en la Xunta

Todo el peso territorial que exhibe Baltar en Ourense le faltaría a Pastor en Galicia, igual que le ocurre al santiagués Pedro Puy, que siempre ha puesto distancia con las dinámicas orgánicas ordinarias. El Parlamento y el think tank popular han sido sus campos de juego, pero es uno de los diputados señalados si se precisa de un presidente de urgencia, ya no del partido, sino de la Xunta. Siempre está ahí, por más que proclame en público y en privado su falta de ambición política. 

Bien incardinados en las estructuras del partido, y también con escaño en el Parlamento, están el secretario xeral y viceportavoz, Miguel Tellado; Diego Calvo, vicepresidente del Parlamento y al frente de la organización coruñesa; y Alfonso Rueda, su homólogo en Pontevedra, número dos en la Xunta y presidente accidental si, por ejemplo, Feijoo decide irse una semana de España a reflexionar. Ayer le preguntaron a bocajarro sobre si estaba preparado para el relevo y se apuntó al cholismo político: «Estou preparado para traballar no día a día». Partido a partido. 

¿Y qué pasa con Lugo? Sí, también hay una improbable y rebuscada opción lucense. La de Francisco Conde, cabeza de lista en la provincia en el 2016 y al que Feijoo le permitió compatibilizar la Consellería de Economía y el acta de diputado. Su limitado perfil político le mantiene fuera de las quinielas, pero si se busca una transición neutra podría ser el gestor designado.

La oposición quiere que se vaya, pero difiere sobre el día siguiente

La oposición gallega, unánime en los últimos nueve años en su objetivo de echar a Feijoo, no se pone de acuerdo ahora que esa posibilidad esté a tiro, aunque sea por decisión voluntaria del presidente y no de las urnas. Sí parece evidente que prefieren que se marche a Madrid para buscar nuevos horizontes electorales propios con otro rival en Galicia, pero difieren en lo que debería ocurrir al día siguiente.

El BNG es el que se muestra más ansioso, ya que no le da ni la oportunidad de luchar durante unas semanas por liderar su partido a nivel estatal y regresar a su feudo en el caso de no triunfar, como hizo Susana Díaz al perder en las primarias con Sánchez. Ana Pontón cree que, si decide presentarse a esa carrera orgánica, debe dejar la Xunta de inmediato. «Por respecto a Galicia. Este país non pode ser prato de segunda nin premio de consolación», dijo la líder frentista, que ve legítimas sus aspiraciones, pero que critica que desarrolle desde un puesto institucional «unha axenda de ambición persoal».

Luís Villares, portavoz de En Marea, dio ayer por hecha la salida de Feijoo al hablar de la herencia «envelenada» que le va a dejar a Galicia, en referencia a la decisión que tiene que tomar la Xunta sobre una explotación minera. El líder de la oposición se ha subido al carro de la petición de unas elecciones anticipadas, porque entiende que los resultados electorales han estado condicionados por el «personalismo» y la campaña «presidencialista» del popular. 

Leiceaga, más escéptico

Por su parte, el portavoz parlamentario del PSdeG, Xoaquín Fernández Leiceaga, puso la nota escéptica y no cree que sea «necesaria» una convocatoria electoral antes de tiempo, por más que Feijoo salga precipitadamente del poder, cuestión improbable ya que no hay nada que le impida compatibilizar el cargo, al menos durante unos meses. El socialista considera que habrá que valorar el impacto del conflicto interno en el PP, de momento menos ruidoso a nivel orgánico que el de su propio partido en el 2016. «Nese caso poderiamos pensar noutra cousa», reflexionó.

Con todo, Leiceaga quiso ser realista y, antes de transmitir deseos de difícil cumplimiento, recordó que el presidente de la Xunta se escoge entre los diputados del Parlamento gallego, donde los populares tienen una «maioría absoluta clara», por lo que no tendrían el más mínimo impedimento para poder manejar los tiempos y escoger a un sucesor del propio partido, siempre que cuente con acta de diputado. En lo que sí se mostrará vigilante es en una dilatación excesiva del proceso de recambio, una «etapa de interinidade» que acabaría por afectar a Galicia.

Los socialistas mantienen cierta distancia con la situación popular y sus referentes apenas hacen mención en las redes sociales, mientras que los líderes del BNG y las mareas sí están aprovechando la situación para difundir las críticas a Feijoo.

Los conselleiros siguen ajenos al debate, que enmarcan en una opción personal

 

Los conselleiros de Facenda e Infraestruturas, Valeriano Martínez y Ethel Vázquez, respectivamente, han seguido la senda marcada por sus compañeros la semana pasada y han eludido valorar la posibilidad de que su jefe de filas dé el salto de ponerse al frente del partido en España. «Non somos voceiros de decisións persoais», zanjaron cuando la prensa intentó recabar su opinión, a lo que Martínez agregó: «Non vaiamos nós de listos pola vida, deixemos que as cousas evolucionen con normalidade». El titular de Facenda sí confirmó que la financiación autonómica va a ser una de las puntas de lanza de Galicia en las reivindicaciones al Gobierno de Pedro Sánchez, una cuestión que también puso de primera en una lista de diez el PPdeG. El conselleiro espera «sen ansiedade» que el Ministerio de Hacienda exponga su postura sobre este aspecto, cuestión que también plantearía Feijoo si hay reunión con el socialista en verano. 

Madrid y Andalucía

Sin que existan pronunciamientos firmes, otros líderes populares siguen empeñándose en señalar a Feijoo como uno de los llamados a suceder a Rajoy. El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, aseguró que tanto el presidente gallego como Cospedal «merecen la excelencia» en el PP, pero ha rehusado señalar su favorito para la sucesión ya que cree que hay «muchas personas con capacidad». Al andaluz Juanma Moreno también le gustan «todas» las opciones con las que se especula.

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