Las notas de acceso pueden variar hasta 3 puntos desde la primera convocatoria de matrícula hasta la última

Por el contrario, en algunas carreras universitarias la diferencia es solo de unas centésimas


SANTIAGO / la voz

Los nervios están a flor de piel. Mañana a las 9 de la mañana 11.466 estudiantes se presentarán en 23 facultades y en tres institutos de Viveiro, Cee y A Rúa para enfrentarse a la prueba de acceso a la universidad. Lo harán con el sueño todavía atrasado, con el carné de identidad en la mano, el miedo a perder los códigos de barras metido en el cuerpo y la nota de corte de la carrera que quieren estudiar grabada en la mente. Y, sin embargo, las cosas no siempre son tan duras como parecen. Y aunque el 22 de junio la nota no sea tan alta como la que uno esperaba, no hay que desesperar. Entre junio y septiembre las cosas cambian. Hasta tres puntos algunas veces.

«La nota de corte es una referencia estadística del año anterior». Lo deja claro Pedro Armas, delegado de la Universidade da Coruña. Una referencia que es útil si se trata de carreras con demanda y con un número de plazas considerable, por encima de las 50. En aquellos grados que año tras año tienen lista de espera, «normalmente la nota de corte va subiendo un poco». Pero a pesar de que es una cuestión numérica, esto no es una ciencia exacta. Que se lo digan a Matemáticas, una carrera que durante años era incapaz de completar sus plazas en primer curso y que hoy está tan demandada que su nota de corte se situó el año pasado en 10,540. Y que se lo digan también a Arquitectura, una carrera que durante años tenía una nota de corte altísima y que desde el estallido de la crisis ha perdido demanda hasta el punto de que el curso pasado tuvo vacantes.

El primer plazo de matrícula suele ser de tanteo. Las notas que se van conociendo plazo tras plazo no son notas de corte. Son simplemente la calificación del último llamado a inscribirse, que puede hacerlo o... no. Ocurrió este año en una carrera que en realidad no es estadísticamente significativa, porque su capacidad de atracción es muy baja: Ingeniería en Geomática y Topografía. En el primer plazo, el último convocado para matrícula tenía un 6,89. La nota de corte de esa carrera es este curso de 10,12. ¿Cómo es posible? Muy sencillo. Ese estudiante convocado en primer plazo no se matriculó. El último que lo hizo tenía una nota muy alta. Así que la nota de corte del curso pasado fue muy elevada. Esas notas crecientes entre el primer y el último plazo se dieron en otros 13 grados más. 

Lo habitual, ir a la baja

Lo habitual es lo contrario. Que a medida que avanzan los plazos, si la carrera no completa las vacantes, la nota vaya menguando. El caso más significativo del curso pasado es el de Ciencias del Mar. La nota de corte está en un 5,320. En el primer plazo, el último convocado tenía un 7,499. Y pasa mucho, muchísimo, en las carreras relacionadas con la salud. Es el ya conocido como efecto Medicina. Alumnos que esperan para ver si al final sí entran en una de las carreras más competitivas de Galicia y mientras son convocados para inscribirse en las otras en las que se han preinscrito. Un ejemplo: Enfermería en Ourense arrancó el proceso de matrícula convocando en último lugar a alguien que tenía un 10,177 como nota de acceso. Al final del proceso, la nota de corte se quedó en un 9,23. Casi un punto de diferencia. El que superó la misma titulación, pero en Santiago. Arrancó con un 11,376. El corte, al final, se quedó en 9,97.

¿Cómo es que aguantan esperando a entrar en Medicina si Medicina cierra en el primer plazo? Es un caso singular, explica Pedro Armas. Es una carrera en la que hay constantes fugas hacia otros sistemas universitarios. Un goteo de estudiantes que son convocados en Santiago y se matriculan para amarrar la plaza, pero que en el siguiente plazo consiguen entrar en otra universidad que les interesa más y que anulan la matrícula en la USC, con lo que la lista sigue corriendo aunque la carrera esté oficialmente cerrada. Ha habido años, recuerda el delegado de la CIUG, que para completar las 360 plazas que tiene en primer curso hubo que llamar a más de 500 alumnos.

Echar un vistazo a las cifras es apasionante, porque da la medida de la demanda que tiene esta carrera. En el primer plazo, el último convocado tenía un 12,481. La nota de corte definitiva es de un 12,286. Por ese 0,195 han pasado decenas y decenas de alumnos. Después, están los grados en los que se sabe que el que se preinscribe va a matricularse. Es, por ejemplo, Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, grado en el que hay que aprobar una prueba física. En el campus de Pontevedra la fluctuación fue de apenas seis centésimas. En A Coruña de cero. Empezó con un 8,5 y esa fue la nota del último matriculado.

Los exámenes de selectividad, custodiados en las facultades

El vicepresidente de la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CiUG), Luis Hervella, cree que sería «muy raro» que se filtrasen las preguntas de las pruebas de la avaliación de bacharelato para o acceso á universidade (ABAU) del 2018, más conocidas como la selectividad. «Si pasa, mandamos cambiar el examen inmediatamente», ha advertido.

En declaraciones a Europa Press, el vicepresidente de la entidad organizadora de las pruebas ha explicado que los exámenes de junio y septiembre son elegidos en un sorteo de entre seis modelos propuestos por los coordinadores de cada materia.

Seguidamente, los folios se introducen en un sobre que solo tiene el presidente del tribunal único, de modo que, tal y como subraya Hervella, «ni el coordinador sabe qué va a caer».

El secretario, el presidente y el vicepresidente del tribunal único son las tres personas que un mes antes de la selectividad «se encierran» a fotocopiar los exámenes para después «meterlos en cajas en un lugar seguro». Hoy se enviarán las copias a las distintas facultades custodiadas por una agencia de seguridad. Una vez allí, antes de la realización de cada prueba, esas cajas se abrirán para dirigir las copias a las aulas donde están los alumnos

Tal y como dio a conocer el jueves la Universidad de Extremadura (UEX), los alumnos de bachillerato de esa comunidad deberán repetir el próximo martes algunos de los exámenes de la selectividad realizados la semana pasada, ante las «sospechas de que hubiera habido algún acceso indebido» a las pruebas. El vicepresidente de la CiUG ha recordado que, en Galicia, «hasta ahora» solo han tenido «un problema» en Santiago, cuando las fotocopias de los exámenes se hacían en una imprenta.

Casi 11.500 estudiantes, mil más que el año pasado, afrontan la selectividad

sara carreira

Santiago es la ciudad con más aspirantes, procedentes de 27 concellos diferentes

Faltan horas para que las grandes dudas que ahora angustian en unos 11.500 hogares gallegos sean resueltas. El martes, a las 9 de la mañana, en 26 facultades, escuelas universitarias e institutos de secundaria repartidos por diez concellos de la comunidad (once si se tiene en cuenta A Lama, por la cárcel, porque un recluso también hará el examen) darán la bienvenida a la selectividad (ABAU) los 10.057 estudiantes de segundo de bachillerato y los 1.389 que repiten la prueba.

El número total de inscritos es de mil más que el año pasado. Hay dos motivos para esta variación tan poco habitual: el curso anterior ningún alumno de la LOE tuvo que examinarse, pero en este sí estaban obligados, y por tanto algunos se inscribieron, aunque finalmente la semana pasada se decidió ampliar la exención a la presente edición. La segunda razón es el invento del Ministerio de Educación de incluir la segunda lengua extranjera en la fase voluntaria y, por tanto, para subir nota.

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