Manuel Sánchez Corbí: «ETA tuvo muchos años una fijación especial en Galicia: matar a Fraga»

El coronel jefe de la UCO de la Guardia Civil recuerda que había dos comandos y que su objetivo, «casi enfermizo», era el presidente de la Xunta


redacción / la voz

«ETA ya es historia, porque se la ha derrotado, no porque los terroristas hayan querido. Y es de justicia poner las cosas en su sitio porque habrá gente muy interesada en difuminar lo que ocurrió». Lo dice el coronel de la Guardia Civil Manuel Sánchez Corbí, uno de los grandes luchadores contra el mundo etarra y en la actualidad máximo jefe de la UCO, la unidad de élite de la Guardia Civil, clave en el esclarecimiento de los casos de Diana Quer y del pequeño Gabriel, entre otros.

-Viene a Galicia para recordar la figura de Pardines, el guardia civil de Malpica que fue la primera víctima mortal de ETA.

-La sociedad española tiene que reivindicar lo que ocurrió, porque es parte de la historia y para no recaer en los errores. Y sobre todo, las víctimas. El resto recomponemos nuestras vidas, los investigadores nos dedicamos a otra cosa, los políticos y los jueces, también. Pero las víctimas ya nunca se pueden dedicar a otra cosa porque les han robado algo muy importante. Tenemos la obligación de darles cariño.

-Eran los comienzos de ETA.

-ETA nace en el 58. Durante diez años va creciendo, y el régimen de entonces comete un error, que es ampliar lo que era ETA. Tiene una explicación: ampliaba lo que era ETA porque el régimen ya flojeaba en los sesenta y necesitaba un enemigo. Y vio en ETA la justificación de la continuidad del régimen, con lo cual Franco le dio publicidad, le dio alas a ETA, que alcanza la mayoría de edad y decide matar. Se encuentra con Pardines de forma fortuita. Pardines es el simbolismo de ser el primero de una lista de 800.

-¿En esos años solo atentaba en el País Vasco?

-Hasta los setenta, ETA solo actuó en el País Vasco. Pero luego pensó que el País Vasco se le quedaba pequeño y vio que los atentados fuera de allí tenían mucha más repercusión. Entonces decide dar el salto. Primero a Madrid, después a Barcelona, a Zaragoza... Llegó a atentar incluso en embajadas españolas en Europa para llamar la atención.

-Y llegó incluso a Galicia.

-Durante mucho años, los terroristas de ETA tuvieron una fijación especial en Galicia: matar a Fraga. Hubo dos comandos de ETA en Galicia, y su único objetivo, prácticamente enfermizo, era matar a Fraga cuando era el presidente de la Xunta.

-¿Pero tenían preparado algo contra Manuel Fraga?

-Tenían los planes hechos, y estudiados los itinerarios diarios entre la sede de la Xunta y su residencia. Lo tenían todo bastante avanzado, incluso recibieron los explosivos para ponerle un coche bomba, pero estábamos nosotros allí y los detuvimos.

-¿ETA está acabada?

-Sí. Totalmente. Su último atentado fue en el 2009, y ya han pasado nueve años. En el 2011 hace un paripé, pero en el 2009 ya no tiene terroristas, ni información, ni le queda moral de nada. ETA no tiene nada.

-¿Hay algún riesgo de terrorismo en la actualidad?

-En Cataluña hay un ambiente con los famosos CDR, que no difiere mucho de la kale borroka. Aunque estamos muy lejos de nada que se parezca a ETA. Y las fuerzas de seguridad del Estado tienen mucho nivel porque tenemos mucho rodaje.

-¿Hay intentos de que no se sepa lo que pasó con ETA?

-Sí, fundamentalmente por parte del mundo de ETA, que ha causado un daño tremendo, y que ha sido absolutamente derrotado. Por eso ellos quieren dejarlo todo en que hubo un conflicto en el que no hubo buenos ni malos, ni vencedores ni vencidos. Y eso no. Ellos son los que están interesados en difuminar todo y que quede en una nebulosa.

-El sábado hubo un homenaje al terrorista que mató a Pardines.

-Sí, y debería haberlo prohibido alguien, porque homenajear a terroristas está prohibido, pero nadie ha dicho nada ni ha habido denuncias. Por eso es importante poner las cosas en su sitio para que se sepa la verdad.

-La Guardia Civil ha sido protagonista en la lucha contra ETA.

-Sí, pero a nuestro pesar. Fue ETA la que nos eligió como enemigo preferente. El colectivo más castigado fue la Guardia Civil, y, algo que muchas veces se olvida, las familias de los guardias civiles, las del cuartel de Vic, las del de Zaragoza. Hubo más de cien atentados contra cuarteles en los que vivían mujeres, niños. ETA nos eligió, pero nos hubiera gustado no tener tanto protagonismo.

-Usted vivió los años duros del terrorismo. ¿Cómo eran?

-Yo me crie en el País Vasco, en un cuartel. La niñez la recuerdo volviendo del instituto y al llegar a casa mi madre me decía: «Hoy ha habido otro atentado». Era permanente. Recuerdo ver cómo mataban a un guardia en el cuartel y a todos los compañeros llorando. Era vivir prácticamente en un fuerte de los vaqueros rodeado de indios. Porque estabas rodeado de indios. Aunque terroristas eran pocos, el ambiente era muy hostil en los ochenta.

-Ahora dirige la UCO, que está en todos los frentes.

-La UCO no trabaja el terrorismo. Hacemos policía judicial, llevamos todos los casos de delincuencia organizada grave. Y en los últimos tiempos han coincidido casos muy mediáticos: Diana Quer, el niño Gabriel... Pero siempre trabajamos con una comandancia. Al final es un trabajo en equipo.

-En Galicia se recuerda su participación en el caso Diana Quer.

-Fue un caso muy llamativo, pero los hay mucho más difíciles, como el del niño canario Yéremi, que llevamos ya diez años investigando. Es muy complicado obtener pruebas, pero en policía judicial no vale solo con saber que uno ha hecho algo. De hecho, estamos trabajando en delitos en los que sabemos quién es el autor, pero no basta con que yo lo sepa. Hay que llevarle al juez las pruebas. En el caso Diana nos preguntaban por qué sabiendo que era el Chicle, no lo detuvimos antes. Pues porque no había pruebas.

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