Tres mil militares gallegos esperan la reforma de la ley que los jubila a los 45

El Congreso insta a suspender la norma, tras rechazarlo la ministra en funciones


Pontevedra / La voz

En los últimos dos años, un total de 35 militares profesionales han sido jubilados en Galicia por haber cumplido 45 años. La actual estructura de las Fuerzas Armadas establece dos tipos de militares, aquellos que son permanentes -apenas entre un 12 y un 13 % del total de efectivos con los que cuentan los tres ejércitos, según apuntan desde la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME)- y los que tienen que abandonar las Fuerzas Armadas al haber alcanzado esta edad y que pueden representar el 88 % de las tropas.

En esta misma situación se encuentran, con datos del 1 de enero del 2018, otros 2.807 soldados que distribuidos entre las distintas unidades con las que cuentan las Fuerzas Armadas en Galicia, al igual que otra treintena de oficiales que son milites de complemento. A ambas cifras se pueden sumar 917 militares más que han suscrito un compromiso inicial -en el Ejército no se habla de contratos- previo a su compromiso de larga duración que puede extenderse hasta los 45 años.

Es por ello que todos ellos están a la expectativa de una posible reforma de la ley que regula esta situación, que ahora está en manos del PSOE, y aunque la ministra de Defensa en funciones, María Dolores de Cospedal ha rechazado tal reforma -«no podemos tener un ejército lleno de soldados de 50 años», manifestó en el Congreso-, la Comisión de Defensa de esta cámara aprobó una iniciativa de Unidos Podemos instando al Gobierno a suspender la salida forzosa de los militares temporales hasta, por los menos, ofrecerles soluciones que faciliten su reincorporación al mercado laboral.

Y es que, precisamente, la propia legislación establece que desde la Administración se debe garantizar la reinserción de estos militares en el mundo laboral ofreciéndoles una formación y titulación, así como facilitando que empresas y administraciones habiliten plazas de trabajo a las que puedan optar.

En el caso de la Brilat, hace un año suscribieron un convenio con Aempre (Asociación de Empresarios de la Pequeña y la Mediana Empresa) para buscar una salida laboral a los soldados que se encuentren en esta situación. Por aquel entonces, dos militares de la brigada pontevedresa tenían que colgar el uniforme.

«Están en una edad idónea para prestar servicios en la vida civil y tienen una formación adecuada a distintos sectores que tienen un perfecto acople en la vida civil. Pretendemos servir de puente entre nuestros asociados, las empresas, y el Ejército», destacó entonces José María Corujo, presidente de Aempe. «Que no sea traumático su abandono de las Fuerzas Armadas», insistió el anterior jefe de la Brilat, el general Luis Cebrián Carbonell.

En todo caso, todas las fuentes consultadas coinciden en que este tipo de iniciativas son, actualmente, anecdóticas. En el caso de aquellos soldados que hayan cumplido entre 18 y 25 años de servicio, estos pasan a ser considerados como Reservista de Especial Disponibilidad (RED) beneficiándose, por un lado, de la prestación de desempleo durante dos años. Y, por otro, dispondrá de una retribución anual de 7.200 euros hasta los 65 años que, no obstante, puede sustituirse por «una prima en función de los años de servicio».

«Desperdician un material humano valiosísimo, con una experiencia bestial»

L. Penide
Jorge Bravo, en el centro
Jorge Bravo, en el centro

Jorge Bravo es el secretario de organización de la Asociación Unificada de Militares Españoles

Es el rostro más conocido de AUME. Jorge Bravo, secretario de organización de la Asociación Unificada de Militares Españoles, tiene claro que «con 45 años y cuando llevas dieciocho o veinte años trabajando, están desperdiciando un material humano valiosísimo, con una experiencia bestial. Incluso, dentro de los propios cuarteles nos dicen que, ‘‘por nosotros que no se vayan. Los tenemos preparadísimos, cómo vamos a perderlos’’».

-¿Cómo va a evolucionar esta problemática?

-Esto va a ir creciendo exponencialmente a medida que pasen los años y más militares se aproximen al tope de 45 años. Mientras, la parálisis, como decía aquel grupo, es permanente en el ministerio.

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