Catorce de las 37 candidaturas urbanas no tienen al cabeza de cartel definido

PSdeG, Ciudadanos y BNG son los que deben resolver más incógnitas


santiago / la voz

El pasado 26 de mayo se puso en marcha la cuenta atrás de un año para las elecciones locales, y ciudades como A Coruña y Santiago no conocen todavía ni a la mitad de los candidatos a los que, sin embargo, les otorgan puestos en las corporaciones, según la última encuesta de Sondaxe. En el otro extremo está Lugo, donde los partidos ya tienen el plantel prácticamente decidido, a falta de las confirmaciones oficiales orgánicas y de que los cuarteles generales den la salida a la carrera municipal, congelada durante la moción de censura y el cambio de Gobierno en Madrid.

El PPdeG y la mareas son los que tienen sus apuestas más claras. Los primeros fían la coordinación y los tiempos a la dirección en Santiago, pendiente doblemente del futuro de Rajoy y Feijoo, mientras que los segundos marcan sus propias dinámicas. De hecho, solo Lugonovo tiene un debate pendiente tras la salida a mitad de mandato del exportavoz Santiago Fernández Rocha. Mientras, los populares van despejando sus últimas dudas en Pontevedra, tras el paso al frente dado por el concejal Rafael Domínguez, que aspirará a finales de mes a presidir la formación local y, en consecuencia, será el responsable de cuestionar la consolidada trayectoria de Miguel Anxo Fernández Lores. El alcalde pontevedrés fue uno de los primeros en anunciar que volverá a ser cabeza de cartel, al haber sido liberado hace tiempo por su formación de cumplir las limitaciones de mandatos. En Lugo también será candidato Rubén Arroxo, pero en el resto de las ciudades habrá debate.

Ana Pontón tiene trabajo

Ana Pontón tendrá que hacer un esfuerzo para convencer en Santiago a Rubén Cela, que medita apartarse de la vida política a pesar de su buena aceptación ciudadana y de haber aguantado el tirón cuando las expectativas frentistas se hundían ante el empuje de Martiño Noriega. No tiene demasiado tiempo para la reflexión, porque la idea de los nacionalistas es tener el cuadro de candidatos cerrado para la fiesta que organizan el 25 de julio.

Los socialistas cuentan con más interrogantes abiertos, al margen de sus dos alcaldías de Vigo y Lugo, donde no hay dudas. El PSdeG, que también está impactado en clave positiva por el imprevisible vuelco del poder en Madrid, se ha pasado los dos últimos años envuelto en tensas dinámicas internas de primarias a nivel estatal, autonómico y provincial, y el nuevo secretario xeral, Gonzalo Caballero, tenía dos opciones: o continuar con los debates, ahora locales, o dejar pasar un tiempo para consolidar su liderazgo y tomar decisiones con más criterio. De hecho, no consideran un problema dejar frentes abiertos hasta el otoño, para no obligar a una sobreexposición a los candidatos que no tienen representación en las corporaciones y a los que les tocará hacer campaña desde fuera de las casas consistoriales. Podría ser el caso en Santiago del exalcalde Xosé Sánchez Bugallo, que tras perder el poder en el 2011 por un puñado de votos intentaría recuperar el terreno perdido si le permiten articular una candidatura que evite las intensas fricciones internas. Gumersindo Guinarte, que fue un estrecho colaborador de Touriño, ya levantó la mano y hace obligatoria la opción integradora.

Ciudadanos será el último partido en presentar sus armas electorales. En el 2015 solo consiguió presencia en tres de las siete urbes, pero Sondaxe ya le otorga al menos un concejal en otras tres. Solo se le resiste Vigo, donde Caballero acapara un amplio espectro ideológico.

Selección de personal en C's

La idea de la organización es hacer una intensa selección con métodos más propios de una empresa privada, analizando la menor debilidad de los candidatos con posibilidades de obtener representación. La paradoja naranja, a la que se aferran los críticos con esta formación, es que está recibiendo un respaldo ciudadano motivado, reprochan, por cuestiones ajenas a la política local. El caso más llamativo es el de A Coruña, donde pasarían de cero a dos ediles (9,2 % de los votos) sin tener un referente. Sin embargo, esa teoría se desbarata en Lugo. El trabajo de la portavoz autonómica Olga Louzao, que será de nuevo candidata, tiene premio, porque duplica la representación hasta alcanzar las cuatro actas. Retrasarán el resto de nombramientos hasta enero del 2019.

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