Anova, experiencia testada en demoliciones políticas

Toca demoler En Marea para que nazca otro proyecto a partir de las municipales del 2019


santiago / la voz

Con el mensaje lanzado el pasado sábado por la coordinadora de Anova-Irmandade Nacionalista, el partido impulsado por Xosé Manuel Beiras en el 2012, En Marea, puede darse por finiquitado como proyecto político. La decisión está tomada y ahora solo es cuestión de tiempo. El grupo de personas que rodean a Beiras, que antes que Anova se hizo llamar Encontro Irmandiño, es sin lugar a dudas el que tiene más influencia en el llamado rupturismo gallego, ese espacio político mestizo que queda al este del PSOE y pugna por quebrar el marco institucional en el que juega. 

Fue un pequeño puñado de personas que conformaban el embrión de Anova el que aprovechó la asamblea nacional de Amio, de enero del 2012, para dejar colocadas unas cuantas cargas explosivas dentro del BNG con la intención de que detonaran tras la inminente fuga de Xosé Manuel Beiras y el entonces alcalde de Teo, Martiño Noriega. El Bloque todavía continúa hoy, seis años después, recogiendo todas las piezas esparcidas con el estallido para intentar articular un proyecto igual de exitoso.

Los irmandiños de Beiras buscaron enseguida fuerza de choque en su alianza con la Frente Popular Galega (FPG) de Mariano Abalo y de Méndez Ferrín para construir Anova. Y este partido de nuevo cuño, a su vez, rebasó sus marcos para ir más allá del nacionalismo y confluir con la Esquerda Unida de Yolanda Díaz en las elecciones autonómicas de octubre del 2012. Fue así como nació la coalición Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que provocó un infarto en el BNG al superarlo en número de escaños.

La mala gestión del relevo de un diputado de AGE acabó desatando una crisis en la coalición con solo un año de vida. AGE se vio lastrado por las fugas hacia el Grupo Mixto y la desconfianza entre Beiras y Yolanda Díaz, así que Anova no tardó en mover ficha: «Hai que superar e ampliar o concepto de AGE», pregonaba Martiño Noriega, coordinador nacional de Anova, en agosto del 2014. 

Confluencia con Podemos

Tras el éxito de Podemos en las europeas de aquel mismo año, Anova se encargó de rodear AGE de cargas explosivas haciendo apelaciones constantes a conformar nuevas candidaturas de «unidade popular» para las municipales del 2015. Se trataba de atraer hacia su terreno la ilusión que había generado Podemos, que a la sazón no concurría con su marca a los comicios locales.

Así que AGE no sobrevivió a aquel 2015, en el que nació En Marea como un grupo de diputados subsumido en Podemos, tras las elecciones generales de diciembre. En Marea fue fortalecida más y más como espacio político de mestizaje, hasta que el núcleo irradiador de Anova fue relegado en la dirección por sus viejos enemigos de siempre, el grupo Cerna, que le dio el soporte a Luís Villares para que intentara mandar de verdad.

Es obvio que Anova, con la influencia de Beiras de su lado, no se va a conformar con este papel subalterno. Así que toca demoler En Marea para que nazca otro proyecto a partir de las municipales del 2019. Así es la historia de Anova, de Beiras y, en gran parte, del nacionalismo gallego. Como el mito de Sísifo, explicado por él mismo en el libro A estrela na palabra: empujar esforzadamente la piedra montaña arriba para que ruede hacia abajo antes de llegar. Y vuelta a empezar. 

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