Galicia corre el riesgo de perder parte de su patrimonio. La asociación Hispania Nostra, dedicada a la defensa y puesta en valor de los bienes artísticos del país, estima que una veintena de conjuntos históricos sufren en Galicia peligro de desaparición si no se actúa sobre ellos de manera decidida e inmediata. El monasterio ourensano de Santa Comba de Naves, del año 888, expoliado y cubierto de vegetación; la torre cristiano-medieval de Taboi, en Outeiro de Rei, con peligro de derrumbe; el pazo y torre de Guimarei, del siglo XII, en A Estrada, o el barrio histórico ferrolano, surgido en el siglo X, encabezan un listado del que no se salva ninguna provincia y en el que acaban de entrar el pazo de San Antoniño do Pousadorio (Vilagarcía), donde «el expolio es total», y la fábrica de la Panificadora de Vigo (1917), con riesgo de colapso en gran parte de su estructura.

Diferentes afecciones, pero todas ellas estimadas como graves, registran también el pazo de O Casal (Brión); el sanatorio de Cesuras y el monasterio de Monfero, en la provincia de A Coruña. En la de Lugo se ciernen grandes dudas sobre el futuro de lo que queda de las torres de Caldaloba (Cospeito) y de la fortaleza de Sarria, a juicio de los expertos de Hispania Nostra.

De hogar de la tuberculosis a sanatorio abandonado Estaba llamado a ser el centro de referencia para el tratamiento de la enfermedad pero este edificio en Oza-Cesuras, construido a principios del siglo XX, sigue en ruinas pendiente de su reconversión

En Ourense las alertas se ubican también en los restos del convento del Bon Xesús de Trandeiras (Xinzo) y en el monasterio de San Paio de Abeleda, A Teixeira, «en dramático proceso de ruina».

Pontevedra, la provincia con más bienes amenazados, suma la casa de los duques de Medina de las Torres (Vilagarcía), la casa rectoral de San Martiño de Cotobade, el pazo de Bergazos (Lalín), el monasterio de San Pelaio (Crecente) y elementos más modernos, como los jardines de Mondariz o la casa Becerra de Vilagarcía (siglo XX).

La alerta se ha desactivado en siete conjuntos tras someterse a planes de recuperación

La lista roja no es un listado sin vuelta atrás. De hecho, siete elementos han dejado de formar parte en Galicia del grupo de suspensos dados por Hispania Nostra y otro está en proceso de salir también del listado, como son las pinturas murales de la iglesia románica de San Xulián de Moraime, de Muxía.

El entorno de la torre de Hércules también ha abandonado el grupo con futuro amenazado tras prohibir la Xunta construir en el Agra de San Amaro.

Como elementos recuperados se estiman ya al dolmen con decoración pictórica de Toques; la iglesia de Santa Eulalia de Palio (del siglo XIII), en Lalín; la iglesia de San Mamede de Vilasouto (XII), en O Incio; el palacio episcopal de Diomondi (siglo XV), en O Saviñao; el castillo de Pambre (siglo XIV), en Palas de Rei, y la basílica de la Ascensión (también del siglo XIV), en Allariz, todos ellos sometidos a trabajos de recuperación. 

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Veinte bienes con riesgo de desaparición forman la lista roja del patrimonio gallego