Los vecinos de Tui exigen zona catastrófica

Indignación por la línea de ayudas para rehabilitar: «¿Qué hacemos mientras no llegan?»

Indignación y nerviosismo entre los afectados por la explosión de Tui Aseguran que no se les están ofreciendo soluciones para sus viviendas y que se les exige mucho papeleo

TUI / LA VOZ

Reproches, gritos o llantos. De todo menos diálogo. Así fue la reunión de ayer, la primera, entre los más de 300 vecinos con viviendas dañadas por la explosión del miércoles en Tui, el alcalde y la Consellería de Infraestruturas e Vivenda. El objetivo era informar personalmente a las víctimas sobre las posibles ayudas para alquiler y rehabilitación a las que podrán acogerse. Los damnificados llegaron con la lección aprendida. Todos exigieron la declaración de zona catastrófica para agilizar los trámites de las ayudas y acelerar su entrega. Por ahora, desde las administraciones, no dan una respuesta clara. Finalizado el encuentro, en el centro cultural de Guillarei, los vecinos salían indignados.

«Los políticos tienen que atender a los ciudadanos que están sin casa, ellos tienen dinero, que lo gasten en los ciudadanos, que no tienen ni que ponerse, no tienen ni ropa», gritó una vecina a la carrera y muy nerviosa. Otra afectada, también alterada, se acordaba del acusado antes de su puesta en libertad: «Aquí se necesitan soluciones hoy y mañana, no la semana que viene. Ese señor durmió bajo techo y le dieron de comer y aquí hay personas que no tienen casa». La situación de unas cincuenta familias, cuyas viviendas no estaban aseguradas, es otro grave problema que no tiene fácil solución, según el propio alcalde, Carlos Vázquez Padín, que reconoció sentirse defraudado por la reunión. También admitió que Tui carece de una cartera de pisos o casas de alquiler: «Fago un chamamento a outros concellos da redonda que si teñen», dijo.

Otro hecho que encendió aún más los ánimos de los afectados fue la obligación de tener que declarar las posibles ayudas. Lo cuentan Josefa y su marido: «Quedamos igual que estábamos. Ofrecen muchas ayudas, pero hay que declararlas, también hay que pedir permisos para arreglos, para todo. Y mientras todo eso no llega, ¿qué? ¿Qué hacemos?». Mónica Casas, con la cara llena de cortes y puntos de sutura de los cristales que acabaron en su rostro tras el bombazo, también sale de la reunión peor de lo que entró: «Todos estamos nerviosos, y cada uno conoce sus problemas, pero no gustó que las ayudas que ofrecen impliquen tanta burocracia, duren demasiado y se tengan que declarar. Aquí hay mucha gente que no tiene más que una pensión, y apenas les da para comer».

La Xunta respondió que la línea de subvenciones puesta en marcha es «similar a la del 2017 para paliar los daños de los incendios». Los beneficiarios podrán pedir el anticipo del 25 % de la ayuda y no tendrán que adelantar el importe de las obras para percibir la compensación. En el caso de las subvenciones para financiar el alojamiento provisional de familias, cuyas viviendas habituales resultaron dañadas y en las que no puedan permanecer, tendrán una cuantía de hasta 450 euros al mes, a los que se suma una ayuda adicional para formalizar el contrato de alquiler con un máximo de 600 euros. Las subvenciones dirigidas a sufragar la reparación de los daños contemplan cuantías que podrán alcanzar el 100 % del valor del arreglo cuando se trate de una primera residencia: hasta 100.000 euros si se trata de una vivienda unifamiliar y 80.000 en el caso de los edificios colectivos. En el caso de las viviendas no habituales, las ayudas cubrirán hasta el 40 % del coste de las reparaciones, con un máximo de entre 30.000 y 40.000 euros. El Concello de Tui ha facilitado una cuenta de correo electrónico para canalizar las peticiones de ayuda (afectadostui@concellotui.org). Los 300 vecinos afectados también estaban citados ayer por la tarde, a título particular, para reunirse con abogados: «A lo mejor hasta presentamos la demanda conjunta contra el empresario», expone Amparo Alén, otra afectada que tampoco puede regresar a su hogar.

Los niños, en Galicia

El polideportivo de Macoca, también en Tui, sigue dando cobijo a la comunidad musulmana desplazada para despedir al matrimonio fallecido. Ayer, poco antes del rezo de las 19.30 horas, un amigo de los difuntos adelantaba que los hijos, Ilyasse, de 13 años, y Bilal, de 9, seguían en el hospital: «Y estarán allí hasta el lunes. Les comunicamos todavía hoy la muerte de sus padres, aunque el mayor ya sabía algo, creo que lo vio en el teléfono. El pequeño aún no es consciente de todo lo ocurrido, pero el mayor está destrozado». El mismo allegado, también residente en Tui, añadió: «Está decidido que los niños se quedan en Galicia. La opción de su tío es muy difícil, ya que tendría que venirse a vivir a Galicia. Y él tiene un café, o algo así, en la ciudad en la que vive, en Algeciras».

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