«Le rompía los móviles y las tarjetas, y le escondía los anticonceptivos»

Los padres de  Tatiana Vázquez, la joven asesinada de 54 puñaladas en Lugo en abril del 2016, están convencidos de que su pareja es el asesino, y él lo niega. Ibrahima Ndiaye se negó a declarar


Lugo / la voz

Los padres de Tatiana Vázquez no tienen dudas de que el hombre al que desde ayer se juzga, con jurado, en la Audiencia Provincial de Lugo, el senegalés Ibrahima Ndiaye, es el responsable de asesinar de 54 cuchilladas a su hija en la noche del 8 al 9 de abril del 2016, cuando tenía 24 años. El acusado se declaró inocente y no respondió a las preguntas del fiscal. El cadáver de la joven de Castro de Rei apareció en el interior de un coche en el barrio lucense de San Fiz. Por el asesinato, las acusaciones piden 25 años de cárcel.

El acusado se mostró arrogante en los primeros momentos de la vista, hasta el punto de que inicialmente se negó a sentarse en la silla de los que prestan declaración. Finalmente, las pacientes y pedagógicas explicaciones de la presidenta del tribunal, María Luisa Sandar, lograron que el acusado se sentase donde se le indicaba. A todos se dirigió de «tú» y se negó a responder a las preguntas del fiscal («es un tramposo») y a parte de las de la acusación particular. Antes de dejar de responder tuvo ocasión de asegurar que no había dejado embarazada a Tatiana Vázquez, algo que negó posteriormente la madre de la joven víctima, al afirmar que su hija abortó.

Tanto los padres como el hermano de Tatiana Vázquez aseguraron que desde que entabló relaciones con el acusado cambió totalmente, tanto con ellos como con las amigas. Llegaron a afirmar que incluso «le rompía los móviles y las tarjetas, y le escondía los anticonceptivos». El padre, en su declaración, apuntó que su desconfianza desde el principio acerca de Ibrahima Ndiaye se debía a que, por su trabajo en un bar de copas, estaba convencido de que vendía droga. Su hija solo llevó a su novio a la casa paterna en dos ocasiones y el invitado siempre tenía prisa por marcharse. Está convencido de que le ponía todo tipo de dificultades para salir del piso y aseguró que presentó denuncia contra el ahora acusado en más de una ocasión por malos tratos. Relató que, con motivo de un cumpleaños, comprobó que tenía moratones en los dos ojos. Acusó a Ibrahima Ndiaye de haber forzado a su hija a trasladar dos coches de sus propiedad a Senegal para venderlos. Apuntó otros posibles casos de malos tratos, incluso de un intento de atropello. Relató que cuando su hija regresó sola de Senegal, del segundo viaje que hizo con el acusado, recuperó prácticamente su carácter normal; pese a ello, señaló que cada vez que le sonaba el teléfono era como si le diesen una descarga eléctrica. Volvió a trabajar pocos días antes de morir; en esos días, según el padre, alguien rajó una rueda del coche de su hija. El padre de Tatiana Vázquez se emocionó en más de una ocasión.

El testimonio de la madre de la víctima fue impactante. Afirmó que su hija le enviaba wasaps para pedirle que la llamase y así tener una disculpa para poder salir del piso. Manifestó que el acusado, realmente, vivía a su cuenta, porque era ella la que le daba dinero a la hija. También aportaba productos de alimentación. De hecho, fue la madre quien avaló el crédito para la compra de un coche, pese a que hacía poco que le habían comprado otro a Tatiana. Aseguró que el acusado escondía los anticonceptivos porque quería tener un hijo. Según la madre, la víctima tenía tanto miedo del acusado que tenía un móvil escondido, que, según parece, llevaba en el sujetador el día en el que apareció muerta.

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