Los vecinos creen que Ferrol, Ourense, Lugo y A Coruña están ahora peor

Solo en Vigo la percepción de la situación de la política y la economía ha mejorado

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santiago / la voz

Cuanto más pequeño es el equipo de gobierno de las ciudades gallegas, peor es la percepción de sus vecinos. El nivel de descontento de los ciudadanos está directamente relacionado con la fragilidad de sus ejecutivos, y en la última encuesta de Sondaxe para La Voz penalizan especialmente la coyuntura política y socioeconómica de sus entornos más cercanos. Allí donde los vecinos han detectado dificultades para sacar adelante las cuestiones ordinarias o tan esenciales como unos presupuestos anuales, la opinión es mayoritariamente negativa.

El caso más evidente es el de Ferrol, la única ciudad gallega que apostó inicialmente por la integración de dos fuerzas políticas tras el acuerdo de Ferrol en Común, que arrancó con seis ediles, y el PSOE, con cinco. Las desavenencias dentro del gobierno y de la familia socialista pasan factura a todos los niveles, con bajas valoraciones de los principales líderes y con la percepción vecinal de que la situación política ha empeorado notablemente, como opinan el 66 % de los ferrolanos. En la ciudad con más parados de Galicia, la desazón socioeconómica es todavía mayor, y siete de cada diez creen que todo está peor respecto al 2015. Esta percepción es especialmente crítica entre los jóvenes de 18 a 29 años, y ni siquiera los votantes de Ferrol en Común tienen una impresión mucho más optimista. Los más disgustados son, de calle, los del PP.

En Lugo, donde gobierna la socialista Lara Méndez en solitario con ocho de los 25 ediles, la negatividad es menos acusada pero también preocupante y probablemente influenciada por la reciente cuestión de confianza a la que se tuvo que someter la sucesora de López Orozco. Solo uno de cada diez vecinos considera que la situación política ha mejorado respecto al inicio del mandato, y el 58 % creen que ha empeorado. En términos económicos, la opinión mayoritaria es que se ha ido a peor (42 %), aunque solo algunos menos (39 %) piensan que todo sigue igual.

La peculiar situación política de Ourense, con un gobierno liderado en minoría por Xesús Vázquez (PP) y sin encontrar apoyos para sacar adelante los proyectos municipales, se nota en el análisis que hacen sus vecinos de la situación política. Solo un 13,7 % de los encuestados notan mejoras en la esfera política, por un 52,4 % que ven un empeoramiento respecto al 2015. Sin embargo, a diferencia de Ferrol, donde los problemas de gobernabilidad fueron similares, la percepción económica es sensiblemente más optimista. Casi uno de cada cinco ourensanos aprecian avances socioeconómicos, mientras que un 44 % sostienen la opinión contraria. En la capital ourensana las siglas políticas pesan en la opinión. Los votantes populares ven la marcha de la ciudad con un moderado optimismo, pero no son capaces de compensar la percepción negativa de los que confesaron su apoyo en el 2015 a Democracia Ourensana o al PSdeG.

Opiniones polarizadas

En A Coruña, las polémicas políticas no han tenido un efecto directo en la gestión ordinaria tan acusado, pero la imagen coyuntural del municipio solo mejora ligeramente los resultados de la ciudad de As Burgas. La razón de estos discretos resultados también tiene que ver con la polarización de las opiniones de los entornos de la Marea Atlántica y del PP. El 55 % de los que votaron a Xulio Ferreiro creen que la posición política de A Coruña ha mejorado en los últimos tres años, y un porcentaje algo inferior opina de igual manera sobre la economía. Al otro lado de la balanza, los populares tiñen de negro incluso con más intensidad el panorama, mientras que socialistas y nacionalistas son algo más moderados en sus impresiones.

En la opinión de los compostelanos también se desprenden posiciones muy encontradas en todos los sentidos, solo que la dispersa impresión coyuntural de la capital la protagonizan los votantes de Compostela Aberta y del PP. Y hay otro matiz: ese choque de percepciones ideológicas lo resuelven los votantes del BNG, que son incluso más entusiastas que los de Martiño Noriega.

Los mejores resultados se dan en el sur, en Pontevedra y en  Vigo. En la ciudad del Lérez hay algo más de dudas sobre la estabilidad política -el 28 % cree que se ha mejorado, y el 33 % que se ha ido a peor-, pero cuatro de cada diez están satisfechos con la marcha económica.

Y Vigo es otra historia: siete de cada diez vecinos cree la situación sigue igual o ha mejorado, y son pocos (17 %) los que ven una regresión. Son casi los mismos que aprecian un empeoramiento del entorno socioeconómico, que son minoría ante el casi 50 % que declaran disfrutar de una ciudad mejor y más próspera que cuando votaron hace tres años.

Casi la mitad de las candidaturas están pendientes del cartel, sobre todo PSOE y C's

Entre las 38 candidaturas con posibilidades de entrar en las corporaciones municipales de las siete ciudades hay todavía demasiadas incógnitas a un año y una semana de la cita con las urnas. Faltan todavía la práctica totalidad de las presentaciones oficiales, pero en 22 casos se da por hecho quién será el cabeza de cartel. La urbe con el plantel en liza más claro es Lugo, ya que los partidos clásicos repetirán apuesta -la alcaldesa tiene una imputación pendiente de resolver que la podría incomodar- y entre los de nuevo cuño, Lugonovo ya ha apurado su renovación sobre la marcha y en Ciudadanos se consolida como referente Olga Louzao, la portavoz gallega.

La ciudad con más dudas es Santiago. El alcalde Martiño Noriega repetirá, y el líder de la oposición, Agustín Hernández (PP), también. Las dudas surgen en el PSOE, que busca una operación integradora liderada por el repescado Bugallo; y en el BNG, que preparaba un relevo que podría frenarse por la buena aceptación de Rubén Cela; y luego está la incógnita de Ciudadanos, que tampoco se despejará hasta enero en Ferrol, A Coruña, Ourense y Vigo.

El PSOE, que viene de una larga temporada de votaciones internas y cuyo líder lleva solo siete meses en el cargo, también mantiene el cartel en blanco en Ourense, Pontevedra, Ferrol y A Coruña.

Los mayores son los más críticos en las ciudades gobernadas por las mareas

En las ciudades gobernadas por las mareas es donde más se nota la diferente apreciación generacional de los vecinos. Los mayores de 65 años son muy críticos con la situación política en A Coruña, y un 61,7 % aseguran que está peor que al inicio del mandato; en Santiago es un 59 %, y en Ferrol se dispara hasta el 72,7 %. Los que se encargan de atenuar la media resultante son precisamente los más jóvenes (de 18 a 29 años). En la ciudad liderada por Marea Atlántica uno de cada cuatro encuestados en esa franja de edad cree que se ha mejorado, mientras que en Ferrol solo son un 12 %. El caso más llamativo es el de Santiago, donde el 71,3 % de los jóvenes creen que la coyuntura política es mejor ahora que la que dejó hace tres años el PP tras un convulso mandato.

Los apoyos puntuales a los gobiernos se quedan sin premio

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La oposición no gana representación a pesar de haber facilitado la labor municipal a alcaldes sin mayoría

Juan capeáns

Los gallegos que viven en las ciudades decidieron en el 2015 que únicamente el alcalde vigués gobernara con la tranquilidad que da una amplia mayoría absoluta. El resto de los regidores optaron o se vieron obligados a elegir la vía de la negociación y los acuerdos puntuales para sacar adelante las cuestiones ordinarias y los presupuestos. Hay una excepción, Ferrol, que arrancó el mandato con un bipartito que saltó por los aires tras un año de fricciones. De ese efímero matrimonio político salieron escaldados los socialistas, inmersos en disputas internas que ahora pagan con un descenso de casi dos puntos en la intención de voto.

Esa pérdida de respaldo es similar a la que sufre Lugonovo, que junto al BNG fueron las muletas que le dieron cierto margen de maniobra -escaso- a la socialista Lara Méndez. El Bloque, en cambio, parece haber gestionado con más inteligencia esa situación y no acusa el desgaste.

En A Coruña, Ferreiro tuvo que lidiar con una moción de confianza, pero en términos generales sacó adelante los temas más espinosos con el apoyo de los nacionalistas, que se resienten mínimamente; y del PSOE, que avanza un punto y medio, sin que le sirva para ganar concejales. Y lo mismo sucede en Santiago, donde ambos partidos avanzan desde la oposición -2,5 puntos los socialistas y 1,5 los nacionalistas- pero tampoco les llega para pasar de los cuatro y dos ediles que tienen en estos momentos.

El apoyo del Bloque en Compostela a Noriega está muy relacionado con el que le brinda la Marea de Pontevedra a Lores, que necesita al menos un voto más en los plenos para sacar adelante las propuestas. Siempre lo consiguió sin mayores problemas, y sin embargo la marea se desinfla, aunque mantiene sus dos ediles con holgura.

En Ourense la película es muy distinta. Xesús Vázquez (PP) se quedó lejos de la mayoría, pero no se puede hablar de un apoyo sostenido en el tiempo ni por parte de Democracia Ourensana ni por los socialistas, que son los que podrían darle alas al regidor popular. Y como no ha sido así, el concello se ha convertido en uno de los que más tiempo han acumulado sin cuentas aprobadas en España.

La encuesta solo permite una nueva combinación, con PP y Ciudadanos unidos en FerrolA la espera de que algún candidato sorprenda y pueda dar un golpe a las encuestas, el panorama que se avecina para el 2019 es extremadamente similar, y de momento solo hay una plaza en la que se puedan intuir nuevas alianzas puntuales o más sólidas. La encuesta de Sondaxe permite en Ferrol la primera combinación urbana entre el PP y Ciudadanos para articular una mayoría, pero de momento ahí se quedaría la cosa, porque en A Coruña, Santiago y Ourense la suma de ambas fuerzas todavía están muy lejos de ser una alternativa al bloque de izquierdas.

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