La Xunta quiere cerrar parcialmente As Catedrais por el riesgo de derrumbes

Solicita a Costas que impida el acceso a las grutas hasta no tener un informe definitivo


lugo / la voz

El acceso a las cuevas, las grutas y los arcos de la playa de As Catedrais, en Ribadeo, podría quedar prohibido de manera provisional y cautelar. El estudio encargado por la Xunta a la Fundación da Enxeñaría Civil deja claro en su informe preliminar que existe un importante riesgo, aún no cuantificado, de caídas y desprendimientos de bloques o piedras de distintos tamaños, lo que supone un grave problema para la seguridad de las personas. La prohibición no afectaría al acceso a la playa, que a partir del 1 julio y hasta el 30 de septiembre volverá a estar limitado a 4.812 personas al día.

La Consellería de Medio Ambiente convocó una reunión con el jefe provincial de Costas del Estado -que tiene las competencias, al estar la playa en un espacio de dominio público marítimo-terrestre- y con el alcalde de Ribadeo, para exponerles el informe y pedir al Gobierno que tenga en cuenta las recomendaciones de cerrar el acceso a las grutas de As Catedrais. «A medida sería provisional, á espera do estudo definitivo, onde xa nos poderán indicar que furnas ou arcos se poden abrir e cales teñen máis riscos e sería mellor pechar», explicó la directora xeral de Patrimonio Natural, Ana Díaz. La Xunta pidió el estudio tras el fallecimiento, el pasado 31 de marzo, de una turista a la que le cayó una piedra que se desprendió de una de las grutas.

«El monumento se degrada por las olas, el viento y los miles de personas que pasean por encima»

El profesor de Geotecnia de la Universidade da Coruña Luis Medina coordina un grupo -que incluye geólogos, biólogos e ingenieros de varias universidades- que en octubre entregará el informe que servirá de base para la futura gestión del monumento natural. Los científicos realizarán estudios de geología, batimetría, cartografía e incluso sismología. «Vamos a analizar los vientos y el oleaje, que nos cuantificarán la energía que llega al acantilado, y de esta manera sabremos la velocidad de la degradación que sufrirá el monumento», explicó Medina. El profesor, que indicó que están analizando casos similares en el mundo, apuntó que las visitas al arenal no inciden en la conservación del monumento, «pero 15.000 personas paseando por encima, por supuesto». Y dejó una última reflexión sobre su estudio: «Dentro de diez mil años esta playa no existirá, por eso queremos saber cuántas piedrecitas irán cayendo».

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