La enfermedad más contagiosa

El índice Ro mide el nivel de transmisión de una patología, y el del sarampión sextuplica al de la gripe estacional


Santiago / la voz

¿Cuál es la enfermedad más contagiosa que hay? La ciencia ficción y la literatura suelen hablar de virus letales y nuevas bacterias imposibles de controlar. Pero no, la patología más contagiosa es más cercana y común de lo que se cree. Para medir la transmisión se utiliza el llamado ritmo reproductivo básico, Ro, una herramienta que analiza la capacidad de contagio de las enfermedades. Este medidor define cuántas personas infectaría de media un individuo dentro de una población susceptible, es decir, que no está vacunada.

Y el rey de los contagios es el sarampión, con un índice de entre 12 y 18. Es decir, en un entorno vulnerable, una sola persona podría transmitir este virus a otras dieciocho. Lógicamente este parámetro no es exacto, ya que en la capacidad de contagio influyen muchos otros factores. Pero el sarampión excede con mucho a la transmisibilidad de enfermedades que en el imaginario son muy contagiosas, como la gripe estacional que cada invierno llega a Galicia o el ébola. La primera tiene un índice Ro de en torno a 3, con lo que el sarampión sextuplica su poder de contagio, mientras que el ébola está en 1,5. La tosferina también tiene una capacidad de transmisión muy elevada, y polio, difteria y rubeola son patologías con un índice alto, que ronda el 6. De ahí la relevancia de la vacunación, teniendo en cuenta la posibilidad de epidemia si la población no está protegida frente a estos males.

Federico Martinón, jefe del servicio de pediatría del CHUS y experto en vacunas, explica para qué sirve esta cifra: «Sabemos con seguridad que cuanto mayor sea el índice mayor es la cobertura vacunal necesaria para interrumpir la transmisión de la infección en esa población. De hecho, si mantienes el Ro por debajo de 1, potencialmente podrías llegar a eliminar esa infección».

¿Por qué unas enfermedades son más contagiosas que otras? Principalmente por dos motivos: la vía a través de la que se transmiten y la capacidad de supervivencia de los microorganismos. Lógicamente, la aérea es la más difícil de vigilar. Las partículas suspendidas en el aire son casi incontrolables, por lo que el contagio es mucho mayor que cuando la vía es sexual, por contacto con la sangre o con otros fluidos corporales. Pero también es importante la capacidad de supervivencia de los causantes de la patología. Martinón pone un ejemplo muy visual. El rotavirus, la causa más frecuente de gastroenteritis aguda, puede sobrevivir «hasta diez días» en una superficie inerte, por lo que si un progenitor cambia el pañal de un niño con infección en un cambiador público, seguirá ahí durante días «si no se desinfecta adecuadamente», explica.

El riesgo de los colegios

El contacto de persona a persona, el intercambio de fluidos corporales, el hecho de tocar objetos contaminados... son algunas de las vías más habituales de contagio de virus y bacterias. De ahí que guarderías y colegios sean lugares donde este tipo de enfermedades encuentran facilidad para propagarse. Ante la amenaza de una pandemia, una de las medidas más eficaces para evitar la expansión es cerrar precisamente estos centros educativos. Y como asegura el responsable del servicio de pediatría del CHUS, «en Navidad las infecciones respiratorias disminuyen, y no es gracias al efecto papá Noel, sino a que guarderías y colegios cierran», apunta.

Contener una infección

¿Por qué es importante saber el índice Ro de una enfermedad? Para poder saber cómo controlarla. Primero, si existe vacuna, cuanto mayor es el índice más amplia debe ser la cobertura. En el sarampión, por ejemplo, debe superar el 95 % para interrumpir la transmisión, mientras que en el caso del virus del papiloma humano este porcentaje baja considerablemente. Y el otro motivo es que conocer este marcador ayuda a entender las medidas necesarias para contener una infección, «aunque hay otros muchos factores que influyen y muchos métodos para modelizar la transmisión de las infecciones», aclara Martinón.

Eso sí, cuanto más cercano a cero sea, más fácil es el control de la enfermedad. Por debajo de 1 podría incluso llegar a eliminarse la infección.

Los falsos mitos, desde que causan autismo hasta que es mejor pasar la enfermedad

Con motivo de la Semana Mundial de la Vacunación que se celebró a finales de abril, la Comisión Europea pidió a los países de la UE mayor cooperación. Y propuso a los Estados miembros 20 medidas, entre las que se incluyen el desarrollo de planes nacionales para superar el 95 % de cobertura de la vacuna del sarampión, la programación de controles sistemáticos para conocer los datos de vacunación reales y dar oportunidades a los ciudadanos para que puedan protegerse en diferentes etapas de la vida, así como en las escuelas y centros de trabajo. También propone mitigar los problemas de escasez creando un registro europeo de existencias y necesidades de vacunas.

La OMS elaboró un documento de preguntas y respuestas para aclarar dudas y desmentir mitos. Por ejemplo, el de que causen autismo. Un estudio de 1998 planteó la posibilidad de que la triple vírica pudiera relacionarse con él, pero posteriormente se demostró que era fraudulento y tenía graves sesgos.

Tampoco es mejor inmunizarse pasando la enfermedad, ya que la vacuna produce una respuesta similar a la generada por las infecciones naturales, pero sin causar la enfermedad ni poner a la persona inmunizada en riesgo de sufrir las posibles complicaciones. La buena higiene, el saneamiento y el agua salubre, recuerda la OMS, no son suficientes para detener estas enfermedades, por lo que las vacunas siguen siendo necesarias. Y alerta de que el hecho de que en un país no se vea una patología no evita que siga siendo imprescindible la vacunación, porque los agentes infecciosos circulan de unos Estados a otros.

Un aplicación móvil permite saber qué vacunas tiene un usuario y cuáles le corresponden

Desde hace un mes está disponible una aplicación para dispositivos móviles de la Consellería de Sanidade denominada Vacgal, que quiere facilitar, y si es posible incrementar, la vacunación en Galicia. El dispositivo puede descargarse en los sistemas Android e iOS, y permite a los usuarios del Sergas consultar qué vacunas tienen ellos o sus hijos y cuáles son las próximas que deberían ponerse, pedir cita para vacunarse o recibir notificaciones sobre las novedades relacionadas con esta área. Eso sí, como se incluyen datos confidenciales sobre la salud de los pacientes, para poder utilizar la aplicación es necesario previamente darse de alta en É-Saúde y en Chave365.

El programa gallego de vacunación arrancó en el año 1994, pero no se informatizó hasta el 2001, y solo a partir del año 2010 se incluyó toda la información, de ahí que no estén recogidos todos los datos de los adultos, sino solo los registrados a partir de ese año.

Sanidade espera hacer mejoras a medida que se vaya utilizando este dispositivo, incluyendo por ejemplo avisos específicos para los grupos de riesgo.

Cientos de padres gallegos dejan sin vacunar a sus hijos cada año

Elisa Álvarez

La tasa de cobertura en Galicia supera el 99 % frente a algunas patologías, pero baja a medida que crece el menor

Galicia, y en general toda España, presentan unas cifras excelentes en coberturas, de vacunación infantil. De más del 96 % en todas las enfermedades. Aun así, cientos de padres gallegos no cumplen el calendario oficial que recomienda el Sergas. Según los datos del 2016 del Ministerio de Sanidad, la cobertura en Galicia durante el primer año de vida del menor osciló entre el 96,3 y el 98,1 %, lo que implica una bolsa de casi 400 niños sin vacunar. De 1 a 2 años, las cifras superan en todas las vacunas el 99 %. Vuelven a bajar en las dosis de recuerdo, hasta el punto de que la triple vírica, por ejemplo, no llega al 92 % de la población diana.

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