Las «vacaciones» de Feijoo en México

Los empresarios evitan la polémica política por la misión comercial, pero ven «determinante» el respaldo presidencial

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santiago / la voz

«Me emocionó el discurso patriótico de Feijoo en México y su defensa de la marca Galicia». De buenas a primeras, esta frase podría atribuirse a alguno de los cuatro mil gallego-mexicanos desbordados por la morriña que asistieron al encuentro de la colectividad del 1 de mayo en la capital americana. Pero no, la pronuncia con un inequívoco acento británico Roger Matthews, responsable de ventas en el exterior de la bodega ourensana Casal de Armán. Formó parte de la misión comercial que la pasada semana lideró el presidente de la Xunta y que ha generado críticas desde la oposición: un gasto «improdutivo», «vacacións» a costa de los gallegos o «viaxe turística» fueron algunas de las descripciones que se han escuchado en el Parlamento, donde piden una comparecencia pública para dar cuenta de los resultados, como hacía Touriño durante el bipartito.

La Voz ha pulsado aleatoriamente la opinión de media docena de empresas que se han sumado a las últimas expediciones encabezadas por Feijoo a China, Israel y México. Solo una evitó pronunciarse, renunciando a la posibilidad de trasladar críticas constructivas desde el anonimato. Los hay más o menos entusiastas, pero hasta los escépticos y «apolíticos» sostienen que «todo suma» y destacan de forma unánime lo determinante que resulta la presencia de un representante institucional, «sea del color que sea». Así lo cree Jorge Vázquez, de la firma tecnológica Redegal, que se abrió paso en el mercado mexicano hace seis años. «Allí están muy influenciados por la cultura estadounidense, y el apoyo de los lobbies es decisivo. También están cansados de los políticos, pero les fascina comprobar que hay un compromiso detrás». ¿Algún pero? «Sí, debería hacerse más y con mayor continuidad, de otra forma se olvidan rápido de uno».

Aún más importante resulta el respaldo político si el país a conquistar está completamente burocratizado, como es el caso de China. «Ir con un alto cargo se nota. Ayuda a acortar plazos y acelera posicionamientos. Feiraco hubiera llegado a todas esas puertas, pero nos habría costado mucho más esfuerzo, tiempo y dinero», explica Pablo Gómez, directivo de la empresa láctea negreiresa, que lleva un año exportando al gigante asiático. «Y que quede claro que en estas misiones nos pagamos nuestros gastos de viaje y hotel», aclara.

La balacera autonómica alcanzó a Peña Nieto, presidente del país y valedor de la entrada de Pemex en Barreras, quien se reunió con Feijoo sin dejar constancia gráfica ni declaraciones. Jesús Gamallo, director xeral de Relacións Exteriores de la Xunta ya en la era Fraga, cree que los viajes de ahora tienen menos carga institucional y más peso económico, «y eso se refleja en las buenas cifras de las exportaciones y el turismo», aspectos de los que da cuenta en el Parlamento con menos detalle de lo que le gustaría por falta de tiempo. «Veo demagogia en las críticas, porque hay alcaldes que viajan más que algunos conselleiros, ¡hasta para hermanar la torre de Hércules y la estatua de la Libertad!».

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