«Las denuncias son infundadas», dice el gallego retenido en Abu Dabi

Le han requisado el pasaporte por una acusación de injurias a empleados locales


santiago / la voz

En pleno mes de mayo, los termómetros ya marcan en la capital de los Emiratos Árabes Unidos casi 40 grados, con mínimas que superan los 30. Solo ver la previsión produce sofoco y dificultad respiratoria. Pero hay algo hipnótico en ese desierto: la atracción que siempre ejerce el dinero. De Oriente Medio nos llega la imagen del lujo y de esa imparable prosperidad amamantada por el maná petrolero, aunque allí haya otra cara menos atractiva, mucho más sombría, y que rara vez vemos. Explotación laboral, machismo y hasta la inseguridad jurídica. Y si no, que le pregunten a Francisco Javier Ríos López, un técnico del barrio coruñés de Eirís que, a sus 32 años, está sufriendo un calvario en Abu Dabi, donde lleva 45 días retenido y sin posibilidad de visitar a su familia en Galicia.

Él trabaja para una empresa del grupo ACS, pero fue denunciado por una subcontrata local por un delito de injurias e insultos, aunque él asegura que solo reprendió a los trabajadores por realizar maniobras peligrosas en el trabajo. La Justicia le ha retirado el pasaporte a Francisco, y también a otros tres españoles, ingenieros, acusados por esta misma firma de vandalismo y allanamiento. Estos tres incluso tuvieron peor suerte, porque hasta pasaron por el calabozo durante algunas horas.

La defensa

«Las denuncias presentadas contra nosotros son totalmente infundadas y, dada la impotencia que sentimos al estar retenidos injustamente en este país, en contra de nuestra voluntad, solicitamos audiencia en la Embajada española de Abu Dabi: allí nos trataron con mucha atención y nos informaron de que ayudarían en todo lo posible explicándonos que, al estar sometidos nuestros casos a las leyes locales, se presenta una tarea difícil y que requiere paciencia para solventar esta situación», explica este joven.

El técnico gallego no prevé un desenlace inminente, porque ahora hay además 28 días de Ramadán, lo que afecta al funcionamiento de las instituciones. La empresa española les ha puesto unos abogados locales porque con los internacionales, asegura Francisco Javier Ríos, no tienen nada que hacer. Este coruñés cree que su situación obedece a un chantaje. «Esto es derivado de una reclamación económica que hace el subcontratista sin fundamento, ya que no quieren sentarse a cerrar las cantidades, algo que no les interesa, y aprovechan su poder en el país para que las autoridades, en cierto modo, respalden y, con ello, fuercen esta situación para que la empresa en la que trabajamos acepte el pago a cambio de la libertad de cuatro trabajadores», asegura Ríos, quien cree que esto proyecta una imagen nefasta del país, porque puede disuadir de la inversión foránea y de la captación de mano de obra cualificada.

Francisco Javier Ríos está tranquilo, pero más inquieta está su familia. Su hermana y su hermano. Y sobre todo sus padres, que son de Melide y de Ordes, aunque viven en A Coruña, adonde de momento no podrá volver.

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