Milagros Otero: «No es inevitable tener una Administración tan burocratizada, hay modelos más ágiles»

La defensora de los gallegos dice que el silencio administrativo debe ser la excepción, no la regla general

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«No es inevitable tener una Administración tan burocratizada, hay modelos más ágiles» Entrevista a Milagros Otero, Valedora do Pobo de Galicia

santiago / la voz

La institución que dirige Milagros Otero (Santiago, 1960) atendió el año pasado a más de 34.000 personas que, en la mayoría de los casos, no lograron que la Administración autonómica o local resolviera sus problemas. Y la valedora do pobo lo achaca a que hay un exceso de burocracia que actúa en contra de los intereses del ciudadano, que se encuentra muchas veces la callada por respuesta a sus problemas.

­-El Valedor do Pobo suele ser la última puerta en la que llama el ciudadano, pero ¿por qué se le cierran las demás?

-Porque la Administración es como un leviatán, muy lento y rígido a la hora de resolver problemas. Todas las grandes estructuras caminan de forma lenta, porque no están bien delimitadas las funciones, por falta de agilidad en los procesos o porque a veces se es demasiado garantista, lo cual también es entorpecedor.

-¿Tenemos en Galicia una administración muy burocratizada?

-Si, la tenemos en Galicia y en el conjunto del Estado, para todo se necesitan mil papeles, mil autorizaciones. Y eso que es bueno en términos de transparencia o para prevenir la corrupción, tiene su parte negativa porque ralentiza muchísimo cualquier trámite. Si le añadimos la falta de claridad que muchas veces tiene el lenguaje administrativo, entonces el problema es todavía más grave.

-¿Y resulta inevitable tener una Administración así?

-No es inevitable tener una Administración tan lenta y burocrática, hay modelos más ágiles. Lo que creo es que tenemos que dar pasos adelante para responder a los administrados de la forma más rápida posible y que lo entiendan, y para eso habrá que variar protocolos y procedimientos, hacer lo que sea preciso.

-¿Por qué acude la gente a la oficina del Valedor, hasta 34.400 personas el año pasado?

-Me gustaría pensar que es porque creen en nosotros, pero lo cierto es que muchas veces vienen porque la Administración no les da solución, y no porque no quiera, sino porque a veces se pierde en un marasmo y no da abasto. El Valedor es una institución menos formal, más próxima, y creo que perciben que es una institución tendente a facilitar y no a entorpecer.

-Y buena parte de las quejas se centran en los servicios sociales...

-Bueno, entendido en un sentido amplio, no solo los servicios sociales, sino también la sanidad, la dependencia, la educación, son las áreas que nos afectan más directamente como usuarios. No es que funcionen peor, sino que tienen concentrados muchos procedimientos, muchos trámites y operan con más lentitud.

-El modelo de dependencia parece que ya nació con retrasos en su aplicación, ¿es posible que se resuelva algún día el atasco?

-No es que naciera con retrasos, sino que poner en funcionamiento algo nuevo es siempre un problema añadido. Ahora mismo están más retrasadas las valoraciones de discapacidad que las de la dependencia, también hay muchas demoras con la ayuda en el hogar, y aunque se ha dado algún paso en la dirección correcta, estamos muy lejos de que esto funcione como un reloj.

-Pero no me dice si esto se puede resolver...

-Es que nosotros no podemos dar eso por resuelto jamás, porque todo servicio público es susceptible de ser mejorado. Las listas de espera en la sanidad pueden agilizarse un poco, priorizar patologías, pero nunca se va a resolver del todo.

-¿El tapón es la limitación de recursos públicos?

-La limitación de recursos funciona siempre de ralentizador, pero no es lo único. A veces con pocos recursos se puede hacer mucho más de lo que se hace, también es necesaria una buena organización, dirección y eficiencia en la gestión para eliminar barreras innecesarias.

-¿Puede incurrir la Administración en alguna ilegalidad con una demora excesiva?

-¿Se refiere acaso a las demoras por silencio administrativo?

-Por ejemplo.

-El silencio administrativo debería ser una excepción y no la regla general. Una cosa es ilegal cuando una ley lo determina y el silencio administrativo no es ilegal, aunque me gustaría distinguir entre la legalidad formal y la material, porque a veces ocurre que cumpliendo la ley el ciudadano no percibe que se esté haciendo justicia.

-¿En qué tipo de asuntos se concentran los silencios?

-En todos, pero sobre todo en las cosas que son más complicadas de resolver, en los expedientes más complejos.

-¿Por qué si el ciudadano se salta un plazo se le cae el pelo y a la Administración le sale gratis?

-Porque las relaciones son diferentes si son de derecho público o privado. En las primeras, se supone que la Administración protege el interés general y por eso está en situación de poder frente al ciudadano. Admito que eso a veces es horroroso y todos lo sufrimos en algún momento.

-¿También sufre la valedora el silencio administrativo de la Xunta y de los concellos?

-Claro que sí, aunque eso no nos impide hacer nuestra labor. En el 2017 tuvimos 397 casos en los que hubo que reiterar petición de información, 233 a la Xunta y 74 a los concellos, porque se retrasan en las respuestas, y a veces no entiendo el motivo.

-¿Qué tendría que hacer la Administración para ser mejor?

-A mí me gustaría una Administración que tuviera más alma, que no fuera solo un dinosaurio pesado, sino que estuviera pendiente de lo que necesitan los ciudadanos o de los inconvenientes que a veces tienen para asumir una determinada reforma.

-¿Entonces nuestra Administración no tiene alma?

-Poquita, tiene poquita. Ya le digo que yo soy muy partidaria de la justicia material, y no solo de la legal, de poner el alma en las cosas, de tratar con esperanza la capacidad de las personas.

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Imagen de archivo de la oficina de Hacienda en Ferrol
Imagen de archivo de la oficina de Hacienda en Ferrol

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